mardi 23 mai 2017

La polla de Houellebecq







Giotto pintaba sobre una piedra.

Tagore escribía sobre una madera.

El hombre prehistórico se embrujaba a sí mismo sobre las frías rocas de las cavernas.

Balzac miniaturizaba la sociedad con una pluma de cuervo y seis velas en un candelabro de plata.

Henry Miller vomitaba sobre una vieja máquina de escribir.

Y sin embargo ahora buscando simplemente la app de grabación de voz,

a punto de escribir sin escribir nada,

transfiriendo la escritura mental a un registro sonoro.

El dedo millennial danzando autómata sobre el icono color ocean blue,

los unos y los ceros listos para aparearse en insobornables ejércitos de bits:

Qué tipo de literatura escribiría Houellebecq

si tuviese una polla grande

y una mayor esperanza en el ser humano”.






Biel Rothaar
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lundi 10 avril 2017

Transcreaciones (Flores para Genet)



Flores para Genet


transcreado por Biel Rothaar
(de Jens Bjørneboe)




¡Anarkia, germen de todo dolor y salvación,
No olvides nuestros nombres en tus oraciones,
Todxs llevamos la corona de espinas,
Todxs somos hijxs tuyxs!

Chulos y sodomitas,
Exhibicionistas y travestis,
Pederastas, fetichistas,
Poetas y masoquistas,
Borrachos y morfinómanos.
¡Anarkia, madre de todo dolor y salvación,
Consuela a Genet, nuestro pobre hermano!
También él lleva la corona de espinas.

Ladrones, putas y Genet
Los que continuamos colgados a ambos lados
Del camino en el palo de nuestra redención—
Sabemos cómo se sufre destruyendo y separándose del Mundo.

Anarkia, sólo nosotrxs
Sabemos penetrar el hondo lirismo de una blasfemia,

cuando las espinas de la corona se convierten en rosas.




Biel Rothaar
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lundi 3 avril 2017

Transcreaciones (EGOISME À DEUX)



EGOISME À DEUX”


transcreado por Biel Rothaar
(de Louisa Sarah Bevington)




CUANDO el gran universo ardía nebuloso
Entre la indiferencia y la necesidad,
¿Alguien predijo que ambos deberíamos ser una unidad?
¿Fue decretado?
Mientras el tiempo caía hacia adelante encadenando fugaces eternidades,
Sin ser aún rizado por mi cólera y nuestra aflicción.
¿Estaba allí ya el espacio que deberíamos respirar?
¿Esperando aquel primer pensamiento que nos uniría?
Luego nos fecundó la horda caliente de caóticos quarks,
Formando nuestra posibilidad y dando lugar a nuestra lucha,
Haciendo probable el Deseo de buscarnos entre la nada caprichosa.
¿Nuestra vida mutua?
El flujo anarca de muchos accidentes creó nuestro ahora.
Eso te atrajo cerca y recogió tu mano en la mía.
Eso fundió nuestras almas en la fe real de la amistad.

¿Nos hace eso divinos?




Biel Rothaar
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mercredi 1 février 2017

LOS PERROS ANARQUISTAS


Diego Volia, perfecto arquetipo del "perro anarquista" nietzscheano






dedicado al perro falangista Diego Volia (Diego Urioste/Morales de Urioste/Campano), 
perfecto representante del escurridizo y reactivo "perro anarquista" nietzscheano



¡Malditos perros anarquistas! Animales de presa, artistas del camuflaje, inigualables cuando se trata de esconder sus armas e intenciones, cuidate de su veneno, porque travistiendo su resentimiento bajo miles de máscaras seductoras su mejor oficio es engatusarte con guiños calculados, con una medida adulación en el momento oportuno, o la promesa de una rebeldía desenfrenada… envolviendo siempre su desdicha bajo todo tipo de trucos para cautivar finalmente a sus presas. No creas nada de la supuesta virtud de la que hacen gala, solo son asesinos, profesionales de la mentira, deseosos de poseer y consumir individualidades enérgicas mientras escenifican la pantomima de ser copartícipes de una potencia que le es ajena, vulgares opresores carcomidos por el odio a si mismos, sus complejos y sus carencias; una estrella que murió o ya nació muerta, que ha formado alrededor de sí mismo un agujero negro que lo traga todo y que nunca ofrece nada.



Caminan muchas veces cerca de ti, alguna vez enarbolarán el estandarte de esperanzas abstractas y otras veces se presentarán bajo el brillo de profecías revolucionarias, aprende a reconocerlos, a detectar su olor a podredumbre, su rastro de impotencia social, su marca de debilidad, su deambular rencoroso en cuya retorcida sombra jamás se manifiesta el sosiego sino el áspero tormento del infortunio personal. El perro anarquista usa la anarquía como un fin, no como un medio para desatar su potencia, él plantea la anarquía como una causa a la que deben sacrificar sus vidas todo aquél que se considere anarquista; el perro anarquista como no teme perderse por nada, como no se ve capaz de nada, le es fácil tomar esa lucha como su causa y le sirve de medio para ejercer su rol dominante basado en una jerarquía de valores en la que la virtud se mesura con el sacrificio a la causa, así, él, solo necesita presentarse como el que más ha perdido luchando, como el que más ha sacrificado a la causa, obteniendo de ello su posición de superioridad moral, de virtuoso, de autoridad anarquista… en su credo no es raro ver florecer por esta razón las praxis religiosas, ya sea adulando a los “santos” anarquistas de la historia o encendiendo velas a los mártires de la causa.



¡Malditos perros anarquistas! Escoria de resentimiento, maestros de la limosna, ingenuos supersticiosos rousseaunianos, continuadores de la no-vida, invocadores de otros no-yo, promulgadores de nuevos fantasmas stirnerianos, ingenieros de brillantes servilismos en sí mismos y en los demás, en vuestra boca nunca amanecerán independencias pese a ser los mejores trovadores de venideras albas libertarias... meros súbditos de ideas ajenas como seres incapaces de crear ni matizar nada que os sea propio, míseras parturientas de homogeneidades miméticas, moradores de vientres vacíos, vuestro método nunca será el fértil e impredecible caos de miriadas de individuos soberanos ni sus complejas redes de interacción interindividual... vuestra pasión nunca será ni la autoorganización ni la autonomía individual sino por contra, pese a su aparente invocación conceptual, un nuevo dominio sometido a cadenas invisibles en cuyo extremo están los mismos viejos autoritarismos de domesticación con distinta efigie y nuevos autos de fe en felicidades preconcebidas... vuestra apuesta nunca será así lo más claro sino, una vez más, lo más oscuro del ser humano. 



No hay peor esclavo que el que soñó ser amo, no hay peor lobo que aquel que fue humillado por el resto de la manada, no hay peor solitario que aquel condenado a estar solo porque reniega u oculta su verdadero reflejo. El perro anarquista señala todo tipo de opresión pero no lo hace para exigirse luchar contra ellas, liberar sus virtudes de ellas, no, el perro anarquista solo habla de ellas para alimentar su discurso victimista y esconder sus carencias tras sus llantos… Él se muestra como un animal herido, deseoso de atraer a individuos llenos de vitalidad que, sintiendo lástima al verlo así, corren a prestarle ayuda y, luego, son consumidos por el puto perro anarquista.



¡Malditos perros anarquistas! Cavadores de tumbas, vuestro odio nunca reirá, vuestro negocio será siempre la venganza, vuestro mejor intercambio será producto de la beneficiencia y de la caridad, vuestro objetivo será simplemente la mera supervivencia parasitando vuestro entorno porque nada propio puede producir vuestro interior yermo, condenados por siempre a no ser más que rebaño domado o en revuelta, rebaño castigado o rebaño sublevado, refugiados estratégicamente en la comodidad discursiva de la oposición dualista entre el “hombre burgués” y el “hombre proletario” que impide el florecimiento del individuo universal... por ello vuestros labios serán siempre incapaces de pronunciar con emoción “¡Adelante, por la total destrucción de la mentira y de los fantasmas! ¡Adelante, por la integral conquista de la Individualidad y de la Vida!”. 



Cuando vayas al carnaval llamado “movimiento anarquista” no te dejes fascinar por los disfraces, por su habitual espectáculo de águilas soberanas camuflando delicados vasallajes... no te dejes impresionar tampoco por sus majestuosos antifaces retóricos, ni embelesar por los sugestivos versos de libertad individual… no olvides que representan el arte de mentir, no olvides que tras todo ello se esconde muchas veces el perro anarquista y su mera sed de venganza personal alimentada por la energía del resentimiento reactivo que emergió alguna vez en el choque entre lo social y lo animal, aquel choque crucial del que salió perdedor por su naturaleza débil. No olvides nunca que “la iniquidad también se halla en las almas de los que no poseen”, que todo perro anarquista oculta también en su interior como secreto de su comportamiento a un amo anhelado o derrotado a causa de su naturaleza débil, y que en el fondo el núcleo de su deriva anarquista no es más que la conducta reactiva natural de todo vencido o de todo prisionero. El perro anarquista ama por ello el carnaval anarquista, su confusión igualitarista, puesto que allí todos siguen sin hostilidad su comedia, y en esa ausencia de belicosidad interindividual logra poner en marcha con artificio la eficaz representación de poder del amo encubierto que porta en su interior, por ese motivo solo teme al niño, al enfant terrible, que, liberado de la carga de actuar, señala al farsante y su farsa denunciando así su verdadera desnudez, el auténtico reflejo de su cadáver vital y su frustrada ambición de dominación.



¡Malditos perros anarquistas! Nunca seréis capaces de disfrutar la pugna de la realidad humana ni el dolor del sueño suprahumano, nunca seréis “los demonios solitarios sin testigos”... nunca habrá una “nada creadora” en vuestro nihilismo resentido sino una “nada destructora” que bajo el lábaro negro de la destrucción nunca conquistará la Vida, sino que perpetuará bajo diferentes coros la misma Muerte del individuo. Pese a todo, malditos perros, puede que haya que daros las gracias, admiro vuestra obra, el asesinato ¡la muerte del anarquismo! Ahora sé que al único, a MÍ, sólo me queda MI anarquía.





Oberyn Ryner & Biel Rothaar
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lundi 3 octobre 2016

Las Últimas Palabras De Syd Barrett En El Hotel Chelsea








Alguien llamó a este sitio el hogar de los villanos.
Yo nunca estuve aquí.
Yo no estoy aquí.
Y sin embargo os veo bailar entre la luz,
os veo alejaros entre sus fotones que se desdoblan como putas ebrias de fuego.
Nadie me invitó a esta fiesta.
Un coche fúnebre me espera en la entrada.
Cuando canto en realidad quiero callar.
He visto a Venus caer sobre Marte,
otra noche vi abejas radiactivas organizando asaltos de flores.
El amor es la última de las religiones.
Las auroras boreales son danzas de ángeles drogados.
He visto cosas horripilantes que no eran reales,
y he visto cosas horripilantes que eran reales,
ambas me produjeron el mismo dolor.
La música, cuando las voces suaves mueren, vibra en la memoria, Percy Bysshe Shelley lo dijo.
Jack Kerouac escribió aquí, On the Road.
Todas las carreteras son la misma polvorienta carretera.
Arthur C. Clarke escribió aquí, 2001: Una odisea en el espacio.
He pasado noches enteras dentro del vientre eléctrico de HAL 9000.
Otra noche bailé desnudo en un cementerio de Sylvester Pleak.
Sylvester Pleak aún no existe en este mundo.
Nadie me invitó a la vida.
Era un apacible cementerio lleno de jóvenes cadáveres azules,
desgarrados todos por un grito interior.
I can make you smile.
Janis Joplin se la mamó aquí a Leonard Cohen.
La Joplin se la mamaba a todos,
porque Janis era una puta adorable.
Los ojos errantes coleccionan los mejores adioses.
When I live, I die.
El hamster que mordió al hijo de Anne Beverley era la Serpiente.
Dicen que en Omán se admiran turbadoras lolitas desnudas bajo oscuros niqabs.
En un bar de Soi Cowboy yo mismo vi sodomizarse a la familia Borgia a petición popular.
Where are we going, Walt Whitman?, Allen Ginsberg lo dijo.
Dylan Thomas escribió aquí su mejor poema.
Una noche ella dijo que nada valioso puede ser poseído.
También dijo que la anarquía siempre existe en la mente.
No recuerdo quién era ella, sólo recuerdo la melodía de su coño sucio.
Con diez años los labios rojos de Louise Brooks ya seducían abogados y jardineros.
Rats, rats lay down flat!
Joey Ramone nunca estuvo en verdad aquí.
En la 614 Arthur Miller logró asesinar el recuerdo de una de esas bestias rubias que acechan a todo hombre.
La única ceremonia real es la ceremonia de la muerte.
Vi a un sólo hombre estrechar las nubes.
Dicen que Rimbaud vive en las calles de Benarés repartiendo bendiciones malditas.
My book is closed, I read no more.
Un día seremos viejos y grises y estaremos llenos de sueño, Yeats lo dijo.
I heard you singing in the midnight air.
En el hall hay un cartel que ruega silencio.
Las mejores noches son aquellas donde brilla el sol.
Él dio a la Miseria todo lo que él tenía, una lágrima, Thomas Gray lo dijo.
Hay un callejón en Rodeo Drive con una pitonisa que siempre acierta tu destino.
Mi destino es no tener destino.
Yo ya no estoy aquí.
He ate the elephant.

La droga soy yo.





Biel Rothaar
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samedi 24 septembre 2016

Carta a Obama de un niño anarquista




Estimado Presidente Obama, ¿recuerda el niño neoyorquino que le escribió una carta ofreciéndose para acoger en su casa a aquel otro célebre niño herido de la ambulancia en Siria? Verá, conozco bastante bien a ese pequeño gilipollas, por desgracia vamos juntos al mismo colegio, y mi padre y su padre le comen el culo más o menos a la misma gente para que las zorras de nuestras madres puedan pasearse con la tarjeta de crédito por Fifth Avenue sin demasiados sobresaltos, y sin que se les borre esa eterna sonrisa de ociosas damas del Upper East Side que hubiera hecho a Capote cruzar cualquier acera de Madison o Park Avenue moviendo alegremente su rabito de radiante lagarterana. Ya sabe la mierda de la que le hablo. Ahora pensaba en todo ello, masticando chicle ya sin demasiadas ganas, aquí mal sentado en la biblioteca escolar releyendo en el Times la noticia de la puta carta. Sí, ya sabe, esa carta que leyó usted en la ONU hace unos días con ese falso tono compungido que ya le conocemos bien, como en la matanza de Umpqua o de Sandy Hook, ese tono impostado que saca a relucir en todas esas ocasiones propicias en las que prentende convencernos a todos de nuevo que en realidad sí que es merecedor del Premio Nobel de la Paz, pese a ese pecadillo venial de ser el general en jefe del ejército más sanguinario del planeta (God Bless America!). Supongo que aún la recuerda, aunque soy consciente que a los actores mediocres como usted se les suelen olvidar enseguida los teatrillos de provincias, y sólo suelen conservar la memoria para las grandes hazañas de los verdaderos coliseos. Le recuerdo el estribillo por si acaso, "¿puede ir a buscarlo y traerlo a nuestra casa...? Le estaremos esperando con banderas, flores y globos. Le daremos una familia y él será nuestro hermano". Tan cristianamente emotivo el discursillo solidario del jodido niño burgués, ¿verdad? Qué lastima que todo sea un mero espectáculo propio de nuestra época debordiana, y sólo valga ya como mercancía capitalista para acabar siendo un fetiche que colgar en forma de adorno en los arbolitos sintéticos de la próxima navidad, reconvertido en codiciado emblema de ese frágil hombre común americano que de forma tenaz procura siempre hacer los mejores votos para seguir aparentando ser un buen cristiano, para demostrar ser un miembro honorable del rebaño y así permanecer a salvo de la amenaza platónica de las fauces del lobo todopoderoso.

Pero no se preocupe estimado Presidente Obama, ya me he encargado de darle su merecido a ese puto subnormal alienado ya por la metodología burguesa del espectáculo y de la apariencia. Esta mañana lo he cogido en los pasillos del colegio de la solapa de su abriguito de miles de dólares (de forma amable por supuesto), y lo he metido en los baños y lo he puesto a comer y oler mierda de la de verdad, esto ya, evidentemente, como usted comprenderá, de una forma menos amable. Tenía que haber visto su semblante descomponiéndose, sus ojos hinchándose de un dolor por primera vez auténtico, su ineficaz pataleo tratando de oponerse al contacto con la dura realidad. Siempre sucede lo mismo con estos niños burgueses, el contacto desnudo con la realidad les desarma todos sus castillos de naipes, todas esas membranas asépticas que bajo los biombos de la toma de distancia (colegios elitistas, barrios elitistas, comercios elitistas, centros de ocio elitistas, clubes de golf elitistas, etc.) consiguen que pueda reconvertirse lo "real" de sujeto sensorial en frío objeto conceptual. Sólo en esa forzada destrucción obtienen la dolorosa toma de consciencia de las diferencias de grado entre el confort de lo aparente frente a la insoportable pocilga de lo real. Sólo entonces comprenden que no es lo mismo dar un plato de sopa a los mendigos en el comedor de la iglesia cada domingo como simulada obra solidaria que oler en vivo cada día la suciedad de las ropas de cada mendigo hasta convertirse uno mismo en otro sucio mendigo. Usted sabe bien de lo que hablo, usted fue también un sucio mendigo en las calles de Chicago, estuvo rodeado de ellos, olió su miseria hasta hacerla suya, y hábilmente autotransformado en flautista de Hamelín la usó con inteligencia política para emprender la escalada social que poco a poco le condujo a esa cúspide final, desde donde los límites entre ambos mundos se hacen tan diáfanos como en algunos de los versos cinematográficos de un De Sica o un Jean Renoir. Pero para entonces el olor de la miseria ya sonaba distante como si proviniese del mundo de los sueños, ya se había convertido también en un frío objeto conceptual sobre el que especular en el tiempo. La urgencia de lo real devino en la demora de toda utopía, cuando ésta deja de pertenecer al territorio de la voluntad y pasa a la esfera veleidosa de la estrategia. El anhelado "destructor" se reveló de este modo como el máximo garante de la maquinaria de destrucción en marcha, en otro diligente guardián de las muchas llaves y las muchas cerraduras que segregan el confortable mundo de lo aparente del descarnado mundo de lo real.

Nada de esto hubiera sido necesario sin embargo si usted mismo le hubiera metido metafóricamente al pequeño nuevo héroe americano la cara en las profundidades fecales del retrete, procediendo en lugar de festejar poéticamente su supuesta humanidad descifrando por contra el trasfondo del patrón de comportamiento que se esconde detrás de algunos "do-gooders", exponiendo en detalle el debate que corre desde las consideraciones dieciochescas sobre la naturaleza egoísta de ciertos altruismos hasta las aseveraciones que aporta la biología y psicología evolutiva contemporánea sobre la conexión de otros altruismos con un auténtico sentimiento de empatía (hay un libro de MacFarquhar que aborda el tema con suficiencia aunque con el aguijón de la crítica burguesa bastante descargado, pídaselo a alguno de sus ayudantes). En vez de su lacrimosa arenga de telepredicador evangelista de tres al cuarto hubiera sido más aleccionador que disertase sobre los matices entre ese altruismo real sobre el que se fundamenta por ejemplo la amistad anarquista y ese altruismo impostado e impulsado por razones egocéntricas de ciertos "do-gooders", tan abundantes entre la clase burguesa de nuestro tiempo, que realizan el bien como una expiación moderna de un soterrado sentimiento de culpa por la militancia en ese "individualismo dominante" que convierte la vida de los individuos en una lucha degradante y, sobre todo, bajo el instinto de que ese "acto solidario" les reportara en último término algún tipo de beneficio a nivel personal. Pero, claro, ninguna de esas reflexiones eran por supuesto esperables de su nueva aparición pública, como nunca fue esperable que, en lugar de anestesiar la realidad mediante esas loas sentimentalistas a modo de tiernas fábulas decimonónicas, avivara la esperanza humana actuando activamente contra la degradación medioambiental del planeta, contra la desigualdad basada en la coacción y la explotación, contra el sutil neocolonialismo moderno que pauperiza la mitad de la población mundial, contra la especulación y apropiación de los recursos naturales, contra los imperalismos morales que uniformizan al individuo. Nada de eso, en efecto, era esperable en usted, estimado Presidente Obama, puesto que todo el mundo sabía desde el principio que era uno más jugando a prestigiarse en el juego de no parecer uno más.

Mañana cuando reciba esta carta en su famoso despacho probablemente no habrá ya más futuro para mí en la elegante sala de esta biblioteca escolar desde donde le escribo, mi defenestración individual quizá haya comenzado ya por atentar contra el amado nuevo héroe americano, mi marginalización habrá dado comienzo como siempre presentí como amenaza y como destino social. Mi rostro saldrá en los periódicos estigmatizado como el de todos aquellos que leen con devoción el Catecismo maldito de Necháyev, como todos los que no podemos dejar de admirar las obras de los anarquistas de finales del siglo XIX que amaban sobre todas las cosas terrenales el olor de la pólvora negra y como todos aquellos que encontramos en los textos de Unabomber más certezas que despropósitos. Bajo la invocación utilitaria del "principio de no agresión" que usan todos los individuos burgueses para parapetar contradictoriamente en sus cláusulas la legitimación inviolable de su agresivo y explotador "individualismo dominante", mi acción será presentada como intolerable violencia y no como alumbradora rebelión. Pese a mis cortos años de experiencia vital, soy perfectamente consciente que la única violencia tolerada en el mundo liberal es aquella violencia subrepticia que coincida con los códigos constitutivos de lo aparente que vertebran el propio sistema. Toda violencia indisimulada, ajena a esta pauta, es el signo delator de los criminales, los locos o los revolucionarios; siendo ese tipo de violencia frontal únicamente permitida a los guardianes de las llaves del sistema, ya sea para intervenir aquí o allá por alguna arbitrariedad circunstancial, por algunos de los muchos motivos que sean acomodables en el cajón de sastre de la "seguridad nacional", por alguna razón geopolítica que amenace el jaque internacional o en el plano más prosaico para "neutralizar la amenaza" que una noche pueda suponer algún yonqui iracundo en Times Square o un puto negro altivo en cualquier calle de Missouri o North Carolina. Mi peor mal ha sido, como en el caso de Sade, el descubrimiento precoz de todos "los dogmas absurdos, los misterios espantosos, las ceremonias monstruosas, la moral imposible de esta repugnante religión" sobre los que se sostienen no como en el pasado aquellos sistemas religiosos de aquellos "grandes bribones" que "supieron asociar las divinidades que fabricaban a su ambición desmesurada" sino sobre los que se sostienen los cimientos actuales de la democracia burguesa. Y esa certeza ha infundido en mi carácter el desprecio más absoluto por toda sistematización de la libertad o felicidad individual, por todo fingimiento contrario a lo sustantivo.

Mañana, como decía Frederick Jackson Turner hace más de un siglo, nos quedará seguir extendiendo la frontera muerta y ese dinamismo americano de experimentar los límites de la existencia individual. Mi destino será por tanto ese verdadero destino del espíritu del pionero americano que cruzó un océano para ensayar de otra manera la libertad individual, el mismo espíritu ácrata que subyace incorrupto y ajeno a los cantos de sirena de la democracia liberal en el Free State Project de New Hampshire, ser libre o morir. Aunque tampoco me es ajeno que mañana mismo restará también ese continuar escapando, como ser humano que soy, del lobo que habita en mí mismo y también de ese lobo que resiste socialmente en el exterior, en el propio Free State Project de New Hampshire en el que en ocasiones para ser libre es consentido dominar al otro, procurando ante esas amenazas, con voluntad de transfiguración, desertar de todo ello e instalar en cambio el Ser en el dominio social de ese "individualismo armónico" en el que para ser libre no es preciso recurrir a las artimañas del lobo. Ese lobo implacable que ensangrenta niños que terminan siendo fotografiados desvalidos en el interior de ambulancias y cuya penosa imagen estimula la composición de espectáculos de solidaridad en ese otro lado del mundo donde nunca caen bombas, y que avispados jefes de gabinete instrumentalizan con sagaz retórica para el beneficio de erráticos presidentes, creando artificiosas aureolas que hagan brillar reflejos magnánimos allí donde, pese a todos los disfraces, siempre hubo, simplemente, un rostro de lobo.





 Biel Rothaar
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mercredi 7 septembre 2016

Correspondencia paradigmática con el señor Val Lesaux sobre prejuicios y coacciones colectivistas al pensamiento anarcoindividualista










NOTA: La siguiente misiva representa ese ambiente de autodefensa y coacción típico
que los miembros de la corriente anarcoindividualista deben de sufrir de forma habitual
en el contacto con las comunidades donde prevalece una representación anarcocolectivista.
De modo irónico y burlesco, el remitente protagonista de esta correspondencia recibe el trato de "señor"
para subrayar esa paradoja que se da en el interior del anarcocolectivismo, de donde a menudo surge
una manipulación retórica común contra el anarcoindividualismo realizando la mezcla tergiversadora 
de egoísmo y egocentrismo, cuando precisamente es de forma contradictoria en el seno del colectivismo
donde aún vemos esa presencia avasalladora de egocentrismo en la reproducción de refinados liderazgos, 
situando al ego del sujeto como centro de dominación, no como un Único sino como un señor, como un dueño, como un amo anulador de individualidades. 






Biel Rothaar En primer lugar dice usted Sr. Lesaux : “Quiero antes de que me mandes a hacer nada”. En ningún momento le he “mandado” nada, le he “recomendado” una lectura, que tiene un significado bien diferente!  Haga usted lo que le plazca con esa recomendación, esa es su libre decisión. Y mi recomendación lectora poseía, y por supuesto sigue poseyendo, la mejor de las intenciones para hacer poroso su pensamiento a nuevas influencias que considero serían positivas para su reflexión, ni tan siquiera como efecto de cambio sino como mero contrapeso que pueda ayudarle a matizar y enriquecer su propio pensamiento, incluso por vías no exploradas hasta el momento que bajo un pensamiento divergente enriquecido en su base asociativa pueda redundar en beneficio de todxs. Espero que haya sido un error su “tergiversación”, y no tuviera otras intenciones fraudulentas de presentarme como autoritario, incumpliendo de nuevo en sus comentarios el principio de no agresión, rompiendo otra vez un escenario libre, entre ambos, de no coacción.

Y digo justo esto para enlazarlo con el abordaje a ese desconocimiento que me presupone del principio de coacción, del que creo que el que va a tener que refrescarle la memoria sobre la interioridad del principio coactivo voy a tener que ser yo! 


Vamos con ello, aparte de la coacción física y más allá de la coacción en sentido psicológico que parece que ha conseguido recordar usted “motu proprio”, todo escenario exento de coacción se significa directamente por la ausencia de toda ruptura de ese mismo escenario de no coacción. Como seguramente no dudo que ya sabrá, el principio de coacción va ligado y es indisoluble por este motivo del cumplimiento del principio de no agresión. Dicho esto, hago una salvaguarda como defensor del insurreccionalismo para aquellos casos en los que la agresión sea recomendada frente a una amenaza autoritaria, agresión que yo mismo he ejercitado en la práctica. Reservo el derecho exclusivo del principio de no agresión para la convivencia pacífica entre individuos anarquistas.

Por si no tuviese clara la indisolubilidad de la cadena de términos, coacción, no coacción y principio de no agresión, permítame recordárselo con brevedad: “El principio de no agresión (o de no coacción o no invasión, abreviado PNA o NAP, del inglés non-aggression principle) es un principio ético y jurídico, paralelo al de propiedad de uno mismo, que sostiene que debe ser legal para cualquier individuo hacer lo que desee, siempre que no inicie ni amenace con iniciar violencia contra otro individuo o su propiedad. Afirma que la coacción —definida como el inicio de fuerza o violencia física, la amenaza de tal, o el fraude a las personas o sus bienes pacíficamente adquiridos— es intrínsecamente ilegítima y debe ser rechazada”.

Amplío la noción de “fraude a las personas” del principio de no agresión (“el fraude es la acción contraria a la verdad, (...) basada en el engaño), que es la modalidad de agresión a la que usted y otros miembros de esta comunidad parecen ser más propensos, destacando en estas lides con mucha diferencia el señor Lavallos que dio toda una exhibición hace un par de días con todo tipo de torsiones y manipulaciones descaradas de mis propios comentarios, ante mi ejemplar ejercicio de paciencia y ante el asombro de propios y extraños; y cuya operación agresora, rompiendo de nuevo el escenario de no coacción entre ambos, ha encontrando su apogeo en el siguiente corolario a modo de guinda de todo ese esforzado proceder denigratorio y de agresión contra la exposición de mi pensamiento, merecedor en modo inevitable de su bloqueo para restaurar el necesario ambiente de no coacción entre individuos autónomos y libres: “Un olor a fuckin capitalista tiene este!” Corolario merecedor sin duda además de unas irremediables risas! 
 
Biel Rothaar Anexo a este comentario: dadas las ganas de intoxicación y manipulación fraudulenta que percibo en algunos miembros de esta comunidad, aclaro que el término "propiedad" es referida siempre en términos anarquistas en cuanto a la inalienable facultad de ser "propietario de sí mismo" en sentido lockeano y la propiedad material (no en un sentido capitalista liberal) nunca como derecho de uso y abuso siguiendo el principio de derecho romano del jus utendi et abutendi, sino de acuerdo a la crítica proudhoniana de la propiedad sólo en tanto jus utendi, como recíproco e igual derecho para todos de uso y ocupación, no como "apropiación" exclusiva sino como mera "posesión" contingente, y sin el componente hereditario que el propio Proudhon le concedía en su defensa de la familia patriarcal como base estructural de "su" sociedad anarquista condicionada en su idealización en algún momento por la influencia de su biotopo pequeñoburgués y rural.
Biel Rothaar

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Biel Rothaar Luego, aclarado este concepto de coacción Sr. Lesaux, debo volver a denunciar que en el curso de su comentario, vuelve a saltarse usted su autoafirmación de que no comete usted ningún tipo de coacción sobre la libertad individual ajena cuando de nuevo miente con descaro (incumpliendo una vez más, y ya van unas cuantas, el “principio de no agresión”) sosteniendo que he degradado el socialismo “de un modo muy burdo y generalizado”. Está usted cometiendo por ello en esa afirmación de nuevo un fraude deliberado, agrediendo a la verdad de mis comentarios que han sido muy extensos y matizados. En ellos, además, como puede comprobarse no he hecho más que subrayar una y mil veces (para evitar justamente malentendidos y desactivar cualquier género de acusaciones de este tipo), que no tengo nada en contra de la posibilidad anarquista (que conozco bien además en lo práctico) de que un “grupo de afinidad” tienda a desarrollar un modo de vida socialista siempre y cuando se respete la idiosincrasia anarquista (autonomía, libre asociación ajerárquica y rebelión ante toda coacción o dominación social propia o ajena). Mi crítica, en cuanto ideología totalizadora al socialismo libertario o comunismo heterodoxo, se ha sustanciado en cuanto a las amenazas evidentes de dominación introyectiva (Klein) que éstas poseen sobre el conjunto de los individuos cuando ese colectivismo en sus diversas variantes pasa de lo particular a lo universal, pasa de la fase de opción individual al terreno de la dominación ideológica, tratando de ubicar el punto gravitacional central de las decisiones de cada individuo en base a un abstracto “colectivo” y no en base a su autonomía individual y sus necesidades propias. En un siguiente comentario a éste, le reproduciré de nuevo lo que manifesté con claridad a Neira Tino antes de que en su falta de argumentos para abordar el matiz de lo expuesto, en su radicalidad socialista y sus prejuicios anti-individualistas, empezara a incumplir el principio de no agresión y coaccionar el ambiente con todo tipo de agresiones a otra compañera y a mí mismo, lo que hizo insostenible, como en el caso del señor Lavallos, cualquier posibilidad de debate teniendo que proceder a su bloqueo para retornar el ambiente a una situación de no coacción.

Ese fue el alcance y el objeto de mi crítica socialista, lo fue siempre hasta ahora y seguirá siendo siempre así, porque sé bien por experiencia propia que demasiados anarcocolectivistas (en su deriva del pensamiento socialista de lo particular a lo universal como moral colectivizante aplicada de forma general) encuentran tolerable (en una errada equiparación discursiva y metodológica de anarquismo con socialismo decimonónico) que el conjunto de los individuos deben sacrificar su bienestar personal y el desarrollo de su potencia única como este individuo considere oportuno para adecuarse y sacrificarse a los intereses del abstracto colectivo o incluso solamente de su comuna. En este caso, defiendo que estamos degradando la autonomía del individuo anarquista condicionando la expresión de su Único (einzige) mediante un caso de coacción ideológica (incumpliendo así otra vez el principio de no agresión). Como decía en mi artículo, "siendo en este mismo punto donde se empiezan a bifurcar las “autoritarias” dinámicas sociopolíticas de estos tipos de “anarcocolectivismos” —supeditados y homogeneizados por las necesidades comunes del colectivo— de ese inconfundible fluir heterogéneo de la idiosincrasia anarquista propiciado por el desarrollo social anárquico de la “auto-teoría” de cada individuo o grupo de afinidad, precipitándose por contra estos “anarcocolectivismos” a partir de entonces en esa alienante “realidad abstracta” de lo ideológico como señala Jason McQuinn en su crítica post-izquierdista de las ideologías, realidad paralela que atenta contra el mencionado principio de Ryner de no injerencia externa —moral o dogmática— sobre la conciencia individual, al “prescribir” y “limitar” las formas y relaciones en la que los individuos han de concretar esa futura “sociedad anarquista”. 

Esta injerencia sobre la autonomía individual se produce, prescribiendo de forma estructural e ideológica a la manera kropotkiniana el tipo de "sociabilidad" a la que han de obedecer el conjunto de los individuos (vuelvo a insistir una vez más para ver si queda suficientemente claro), cuando el pensamiento socialista pasa de lo particular a lo universal, al ser aplicado al conjunto de los individuos como moral colectivizante, no como libre decisión de cada uno de los individuos o de los "grupos de afinidad", coaccionando así el comportamiento y accionar individual de los individuos. Esta fue la totalidad de mi crítica al socialismo, ¿está usted de acuerdo con ella o le parece tolerable esa “sistematización” del pensamiento socialista extendiéndolo al conjunto de la esfera de todxs los individuos? Precisamente, el trabajo del post-left anarchism que usted ha despreciado e insultado calificándolo de lobby liberal (incumpliendo de nuevo el principio de no agresión mezclando fraudulentamente "individualismo liberal" e "individualismo anarquista"), tiene este propósito como objetivo desde una crítica profunda de toda ideología, con lo que vuelve a quedar usted en otra ocasión más en sonoro ridículo al calificar al post-left como “frente idieológico”. De este modo se precipita usted una vez más a causa de su reactividad a toda crítica del credo socialista (en su forma de moral colectivizante general) en la acción del principio de no agresión en la variante de fraude a las personas en un intento de desviar la verdad mediante engaño. El objeto del emerger histórico del post-left anarchism es pensar (pese a todos esos denodados boicots del anarquismo de los "dinosaurios" enclavados paradójicamente de forma estática y dogmática en la contaminación e igualación de anarquismo al proceder revolucionario de masas del socialismo decimonónico), la “sociabilidad” inherente del anarquismo en relación con la autonomía del individuo y las mecánicas sociales específicas de los “grupos de afinidad”, superior a las mecánicas sociales de las asambleas colectivistas en la que se siguen reproduciendo y tolerando seguidismos y liderazgos sutiles como usted podrá comprobar por sí mismo, y como otros llevamos comprobando ya desde hace muchos años, en el trabajo de campo de las asambleas anarcocolectivistas y las asambleas anarcosindicalistas (no siendo la exposición de mi artículo en esta comunidad más que que una extensión de ese propio trabajo de campo a la esfera digital). 

Por lo tanto como le mencionaba, no hace falta que nos remontemos muy lejos Sr. Lesaux para encontrar ejemplos de coacción al pensamiento individualista desde la esfera colectivista en cualquiera de sus diferentes variantes, ya que en el curso de estos comentarios a mi artículo "¿Por qué soy anarcoindividualista?" tenemos suficientes ejemplos de ello, durante los cuales ha sido necesario bloquear hasta ahora a tres miembros de la comunidad por hacer insostenible ese ambiente de no coacción, a causa de las ofensas, hostigamiento y manipulación fraudulenta que otros compañeros anarcoindividualistas, aparte de yo mismo, hemos sufrido de forma reiterada en una situación que ha rayado el acoso obsesivo, solamente por el hecho de pensar el anarquismo desde la radical autonomía y soberanía del individuo anarquista sin subordinación a ningún colectivo ni moral colectivizante que dicte nuestro comportamiento y accionar en nuestro día a día. Aunque esto no es más que una muestra a pequeña escala del escenario de coacción que han sufrido todos los individuos anarquistas que han defendido mi postura desde los tiempos históricos del regulado y normativizado anarcocomunismo kropotkiniano al ridículo hostigamiento y manipulación torticera del anarcoindividualismo por parte del ingeniero social e ideólogo socialista Bookchin, reduciéndolo a un inoperativo y aburguesado "lifestyle". Pero como hemos comprobado no ha hecho falta irse tan lejos, todo está presente aquí mismo, ante nuestros ojos!! :)

Biel Rothaar Ahora, ya como remate, y como derecho de réplica final para defenderme de su acusación de haber realizado una crítica denigratoria general del socialismo o postura colectivista dentro del anarquismo, vuelvo a difundir Sr. Lesaux el comentario íntegro realizado a Neira Tino, escrito como reacción a su intento de acusar al anarcoindividualismo de ser asocial. 

Este fue el comentario donde expongo mi crítica matizada al pensamiento socialista dentro del anarquismo: "Y ahora Neira, ya después de haber hecho mi esfuerzo por intentar inocularle una "duda" sobre su errada equiparación de toda reflexión individualista al paradigma liberal, creo que voy a adentrarme ahora en esa otra célebre recurrencia anarcocolectivista (al parecer con el monopolio de pensar y defender lo "comunitario" y lo "social"), para intentar defender que, pese a ese citado monopolio socialista de lo "comunitario" y lo "social", la corriente anarcoindividualista, en la defensa radical de la necesidad de la construcción de un individuo autónomo y soberano mediante una toma de consciencia revolucionaria, es justamente la única corriente anarquista que trabaja por una efectiva "sociedad anarquista" en la que todo individuo y toda interacción social entre estos individuos por libre asociación acabe respetando la idiosincrasia anarquista (autonomía, libre asociación ajerárquica y rebelión ante toda coacción o dominación social propia o ajena). Porque le recuerdo que el anarquismo (pese a la contaminación ideológica homogeneizante del socialismo libertario, devenido del revolucionario socialismo decimonónico de masas a modo de contrareacción hipercomunitaria al igualmente intenso e hipertrofiado culto del individuo del "individualismo dominante" del naciente capitalismo liberal), no se rige (y he ahí su fuerza determinante) por ningún programa político o ideológico "direccionador" ni "centralizador" sobre un discurso concreto, sino que es la autoproducción de "orden social" a través de la autoorganización devenida de las libres interacciones entre cada individuo anarquista o "grupos de afinidad" en base al ejercicio autónomo y soberano de la idiosincrasia anarquista cuyos valores le citaba con anterioridad: autonomía, libre asociación ajerárquica y rebelión ante toda coacción o dominación social propia o ajena. Esta mecánica social genera por su parte la instauración social de un "individualismo armónico" siguiendo las claves dadas por Ryner, como una fuerza compleja y autónoma de autocreación de relaciones sociales y de producción en ausencia de dominación ni explotación ajena, y en la que la totalidad de los nodos de esa red social de individuos anarquistas quedan entrelazados bajo la influencia de ese paradigma de la amistad de “Schwarzenbach” que es invocado a partir del antiguo vocablo griego -philia (amistad), término rico en matices y que con amplitud “captura lo que ciertos tipos diferentes de relaciones positivas poseen todas en común”, dinámica cohesionadora que regirá las interrelaciones sociales de la "sociedad anarca", nacida de esa empatía natural de saberse miembro de un mundo de iguales y sin enemigos.


El socialismo libertario, aplicado como modelo general en tanto moral rectora, no es por tanto anarquismo ni conduce a la anarquía, es sólo eso, un programa ideológico más llamado "socialismo libertario" con sus específicas prescripciones estructurales y morales que cuando pretende aplicarse y se "introyecta" (Klein) como ideología totalizadora al conjunto de los individuos no acaba respetando la idiosincrasia anarquista porque introduce una coacción ideológica sobre la auto-teoría y la autonomía de cada individuo. Otra cuestión sería que, dentro de la "sociedad anarquista", un "grupo de afinidad" decidiese libremente fundar una comuna y vivir como Owen bajo unas aceptadas reglas por todos a partir de cierto modelo existencial sin que exista coacción sobre ninguno de sus integrantes. Fíjese qué paradoja: el anarquismo entendido desde la radical autonomía del individuo permitiría en su seno a todas las corrientes del anarquismo, de acuerdo a aquella sentencia de Colson que nos decía que "hay tantos anarquismos como anarquistas", pero no al contrario. Esta paradoja es observada de forma precisa en las corrientes anarcocolectivistas cuando éstas transitan del ámbito de lo singular a lo universal; es decir, desde ese participado "bien común particular" a un abstracto y desparticipado "bien común general", desde esa comuna aceptada por un "grupo de afinidad" concreto a ambicionar "modelar" moralmente toda la Sociedad. En ese instante se desborda el clima de no coacción entre individuos y aparece la coacción que pervierte el temperamento de la "idiosincrasia anarquista", desbordando la soberanía individual en la aplicación práctica sobre el conjunto del tejido social de esa voluntad de algunos individuos sobre la totalidad de las voluntades del resto de individuos, en tanto esa obligatoriedad de regirse bajo las prescripciones estructurales del socialismo ideológico; es decir, bajo la lógica superior de lo colectivo sobre lo individual, bajo el paradigma de la comuna como núcleo existencial "ortodoxo", bajo el rigor de una economía planificada en base a las necesidades comunes (que como sabemos genera una economía de subsistencia porque no tiene en cuenta la potencia creativa máxima de todo individuo que desborda lo "necesario") y bajo el gobierno de esa corrupta lógica asamblearia donde se siguen manteniendo de manera sutil los seguidismos y los liderazgos frente a la horizontalidad radical de los reducidos "grupos de afinidad" entre individuos que se han autoconstruido y se mantienen radicalmente autónomos, no como "ciudadanos" de ningún "sistema totalizador" sino como partículas anárquicas que construyen lo "social" desde la libre interacción con otros individuos o "grupos de afinidad". Esta dinámica social de interacción entre individuos anarquistas radicalmente autónomos y soberanos crea finalmente así, en último término, ese "diferendo" decisivo entre una "sociedad anarquista" que respeta en su totalidad la idiosincrasia anarquista y otra que no lo hace: el diferendo de la heterogeneidad frente a la homogeneidad en la que deviene todo "sistema". La anarquía es heterogeneidad, donde no hay heterogeneidad no hay anarquía, y esa heterogeneidad sólo la puede garantizar un individuo anarquista, soberano (propietario de sí mismo) y autónomo dentro del ámbito plural y multiforme de la idiosincrasia anarquista (connotación que está implícita le recuerdo en el espíritu de la corriente del "anarquismo sin adjetivos"). La anarquía, en resumen, sólo es posible desde el creativo y espontáneo caos interindividual".







Biel Rothaar

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