jeudi 13 avril 2017

EL LIBERALISMO ES LA ANARKIA DE LOS CHIMPANCÉS, EL ANARQUISMO LIBERTARIO ES LA ANARKIA DE LOS BONOBOS









Esta publicación no sería posible sin la aparición estelar de Aleloro,
perfecto representante del carácter chimpancesco humano,
competitivo, hostil y violentamente anti-empático,
que condensa los valores yuxtapuestos sobre los que se reproduce el liberalismo.


Conste aquí mi sincera gratitud por hacer posible esta conversación,
y, sobre todo, por escenificar este fiel retrato sobre chimpancés y bonobos. 






Aleloro Autor Amazon La anarquía es la utopía de los vagos. Lo fácil es quejarse de las reglas del juego, lo difícil es adaptarse y triunfar en él. Nadie dijo que el juego sea justo, ni que tenga que serlo, es lo que hay. Te puedes dar de hostias con el sistema pero te harás daño mucho más y mucho antes que él. Las especies que se adaptan son las que sobreviven. El insulto al diferente es el arma de los fascistas, tengan la careta política que tengan. Buen día. 
Biel Rothaar Aleloro, cuando dices que "la anarquía es la utopía de los vagos", expones una gran ignorancia sobre lo que es el anarquismo (proceso) y la anarquía (fin), y el cambio que realiza en sí mismo y en su entorno un individuo anarquista. En general, tu comentario destila una extraordinaria falta de respeto por el diferente, precisamente tú que realizas en el cierre de tu comentario un alegato en contra del insulto al diferente en tanto cotidiana arma fascista, ¡me ha resultado curioso esto, Aleloro. ¿Quieres que te explique de forma resumida ambos conceptos y te exponga algunos ejemplos reales de anarquía? Cuando hablas de "vagos", ¿crees que hay algún asomo de pereza o inactividad en esa construcción de nuevas condiciones vitales y una nueva consciencia que realiza el individuo anarquista en esa revolucionaria transformación de valores para alcanzar la "idiosincrasia anarquista" o el "invariante anarquista" como lo denomina Ibáñez? ¿Crees que la creación de las condiciones en uno mismo y en el entorno social de la "idiosincrasia anarquista" (autonomía individual, libre asociación ajerárquica y rebelión ante toda coacción o dominación social propia o ajena) posee algún asomo de inactividad física o intelectual? Me parece que no, creo que más bien la falta de actividad y pasividad la encontramos en esa defensa que realizas de la resignación como metodología existencial. ¿A ver si el vago, Aleloro, vas a terminar siendo tú y no los millones de anarquistas en el mundo que con sus acciones y su devenir vital tratan de cambiar el entorno social y todo aquello que en sí mismos es obstáculo para un nuevo paradigma vital más cooperativo y armónico entre todos los individuos?

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Biel Rothaar Si deseases Aleloro algunas referencias bibliográficas para desafiar ese prejuicio nocivo que tienes sobre la anarquía y los individuos anarquistas me lo haces saber, con mucho gusto te expondría una serie de obras que te introducirían de forma amena en esas virtudes que aún no eres capaz de otear. Más allá de esas lecturas te recomendaría un ejercicio acaso más auto-desafiante para tu posicionamiento despectivo hacia la anarquía. Se trataría de que te autosituaras en algunos de los ejemplos que describe David Graeber en su "anarquismo cotidiano" tratando de demostrar incluso a sujetos cerriles como tú que incluso en ellos hay un anarquista!  Te recomiendo por ejemplo la metáfora de la parada del autobús, en la que no hay ninguna autoridad o institución que regule la entrada al autobús, y en la que sin embargo todos los individuos presentes se van autogestionando para organizarse y crear un orden temporal a partir del aparente caos para autodirigirse de forma justa una vez llegue el autobús a la parada. Es un ejemplo real de anarquía que ambos vivimos de forma cotidiana, en nuestro día a día, convirtiendo la supuesta "utopía anarquista" en una realidad tangible (pese a su temporalidad a la manera de un géiser que aparece y desaparece de forma intermitente, pero, en cualquier caso, de forma espontánea y real). La auto-organización en la parada del autobús es un buen ejemplo de anarquía cotidiana en la que se ejercitan esas virtudes de la "idiosincrasia anarquista" que incluso existe en tu interior, pese a que aún no hubieras reflexionado sobre ello, Aleloro. Aunque por el alegato que has realizado de la resignación ante un sistema injusto (en el que has encubierto con habilidad su propia defensa), me parece que al igual que otros individuos que estarían en esa misma cola de autobús autoorganizada de manera libertaria, de forma mayoritaria (más allá de ese individuo anarquista que yace aletargado en ellos) la mayor parte del tiempo restante en sus interacciones individuales y sociales seguirían prefiriendo el "sistema arquista" de dominación y coacciones de unos sobre otros, porque aunque en vuestro interior existe el alma mutualista, solidaria y pacífica del bonobo, el mejor disfrute vital lo encontráis, en el fondo, desarrollando y ejercitando el alma competitiva y agresiva del chimpancé.

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Aleloro Autor Amazon Tengo pleno conocimiento de la anarquía. Y de lo que hacen los anarquistas en general. Otra cosa es que no te guste que les llame vagos. La falta de respeto de mi comentario está al nivel de la del tuyo. A veces me bajo al nivel de los mandriles a comentar. Come espaguetis que igual llegas a orangután. El repetir idearios como un papagayo no te hace más inteligente Un abrazo 
Biel Rothaar Luego te contesto Aleloro, me voy a cenar unos cuantos espaguetis!   
Biel Rothaar Perdona por el retraso Aleloro, pero es que los espaguetis me han entretenido los sentidos más de lo que pensaba!  En primer lugar, Aleloro, te agradezco este nuevo esfuerzo comunicativo que realizas rebajándote para ello al nivel de los mandriles, entiendo que pretendías en un reiterado empeño denigratorio del anarquismo usar en esa metáfora mandrilesca el rango primatoide más inferior posible, pero una vez más tu falta de conocimiento (como en el dominio del anarquismo tal como ahora te demostraré una vez más) te ha impedido ser brillante!  Es una lástima porque la ocurrencia tenía su gracia y hubieses conseguido divertirme!  La brillantez hubiera estado en la mención del titi pigmeo como el mono más pequeño del mundo, el mandril es por el contrario el mayor de los monos dentro de la variopinta familia de los primates. Pero bueno, no te preocupes, igualmente conseguí descifrar la intención denigratoria de tu metáfora, y durante la lectura en mi mente intercalé titi por mandril!  

Estos deslices nos ocurren Aleloro cuando uno sustituye la paciencia analítica del estudio por la impulsividad reactiva del escrúpulo. Bajo esa dinámica resulta evidente que has ido construyendo también en el tiempo, en base a convencionalismos y prejuicios alejados del estudio paciente, tu propio posicionamiento con respecto a la anarquía y el anarquismo. Por esta razón cometes en este nuevo comentario otro error al identificar el anarquismo como un ideario, cuando el anarquismo no es ninguna ideología que pueda reducirse a un ideario, sino más bien una voluntad que lejos de emparentarse con ninguna ideología prescriptiva y normativa se emparenta con un compromiso de índole ética en el respeto de la idiosincrasia anarquista (no como restringido ideario normativo sino como abierto y heterogéneo marco de operaciones), tal como desde hace más de una década demuestra con gran intensidad pedagógica la depuración que el post-left anarchism viene realizando de la confusión interesada que sigue presente desde la contaminación utilitaria que realizó el marxismo en la contienda decimonónica de los grandes metarrelatos ideológicos y que resiste en nuestros días en cierto "discurso anarquista" por el mismo interés contra-hegemónico de las corrientes ideológicas libertario-marxistas y comunistas de signo anti-estatalista. 

Sobre esta cuestión escribí en cierto artículo una aclaración que te resultara bastante aclaratoria sobre ese error de considerar al anarquismo como una ideología: “El mejor testigo en la contienda de esta vieja querella permanece presente en nuestros días en las pugnas actuales de las corrientes de pensamiento del anarquismo de post-izquierda (post-left anarchism) que ante la sobreidentificación del anarquismo con los dogmas de la izquierda histórica busca —a través de una oportuna crítica de las ideologías—, una completa desideologización del anarquismo, pasando a explorar sin ningún tabú ideológico su diferendo político: la autonomía y la auto-organización entre libres individuos anarquistas en base al temperamento de la idiosincrasia anarquista (autonomía individual, libre asociación ajerárquica y rebelión ante toda coacción o dominación social propia o ajena). La tarea del emerger histórico del post-left anarchism es en consecuencia (pese a esos denodados boicots del anarquismo de los `dinosaurios' enclavados contradictoriamente, de forma estática y dogmática, en la igualación del anarquismo al proceder revolucionario de masas del socialismo decimonónico), el ejercicio de pensar la `sociabilidad' inherente del anarquismo en base a la autonomía individual y las mecánicas sociales específicas entre los mismos individuos y/o entre los `grupos de afinidad'”.

Por lo demás me veo sorprendido en cuanto a tu acusación de que he sido irrespetuoso contigo, ya que dadas las ofensas que has vertido gratuitamente en mi muro bien hubieses merecido una respuesta más airada, pero nada más lejos de ello, creo que incluso estoy siendo hasta muy elegante para lo que es normal en mí ante tipos de tu pelaje intolerante!  Pero estoy dispuesto a debatir cualquier muestra de irrespetuosidad por mi parte que señales en mis comentarios. Los únicos puntos que pudieran generar una cierta controversia es mi denuncia sin tapujos de tu ignorancia y la definición de tu carácter como cerril, pero creo que cualquier observador neutral convendrá en lo evidente de tu ignorancia y en que la calificación de cerril es completamente acertada. 

Te expongo la definición de cerril de la real academia española de la lengua por si fuera una palabra que se hubiera escapado también como otras cuestiones a tu conocimiento. 

cerril.
De cerro 'elevación de tierra menor que el monte'.

1. adj. Dicho de un terreno: Áspero y escabroso.

2. adj. Dicho del ganado mular, caballar o vacuno: No domado.

3. adj. Dicho de una persona: Que se obstina en una actitud o parecer, sin admitir trato ni razonamiento.

4. adj. coloq. Grosero, tosco, rústico.

Considero, y no creo estar muy desacertado en la apreciación, que tanto la acepción número tres como la número cuatro podrían sentarte como un guante a la vista de tus comentarios!  

Como despedida te diré que por el momento no te voy a bloquear, aunque andas jugando ya ahí en el límite de lo tolerable, en cuanto a la obediencia del principio de no agresión entre individuos libres, concepto también libertario que por lo que percibo se escapa también en no pocas ocasiones a tu dominio. No construiré tampoco para finalizar, Aleloro, como signo de buena voluntad, ninguna broma fácil dándole la vuelta a tu ofensa de papagayo tomando la finalización de tu nombre e invocando sobre ello una investigación más profunda acerca de quién es el que en verdad está más cerca de la especie de las psitácidas!   

Permíteme sólo como despedida hasta tu siguiente comentario (que acaso deje ya sin responder porque el trato digital durante todos estos años con autores narcisistas de tu estilo me ha enseñado que la mejor liturgia es dejaros decir la última palabra porque si no la “conversación” se eterniza), que me vaya regalándote unos “espaguetis intelectuales” (no para que crezcas más físicamente, sino intelectualmente, que es el mejor crecimiento posible y sin duda el más deseable), en forma de las lecturas del imperecedero ensayo de Adorno, “La personalidad autoritaria” y la lúcida obra de Tomás Ibáñez, “El anarquismo es movimiento”. Si realizas una buena interpretación y contraposición de ambas lecturas es muy probable que puedas comprender lo que te sobra y lo que te falta. Consideralo una muestra sin importancia de solidaridad y cooperación anarquista! 

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Biel Rothaar Aleloro, no dejas de sorprenderme!!  Me insultas en privado y te vas dando la espantada bloqueándome para dejarme en silencio como las novias histéricas, y ahora me desbloqueas y apareces de nuevo en mi muro dejándome este (¿cómo denominarlo?) "alegato" donde pretendes seguir asociando a la anarquía al totalitarismo y a una ideología. Veo que sigues intentando hacerte merecedor en esa tozudez a algún premio a la cerrilidad. Un consejo: yo de ti no me esforzaría demasiado, estoy seguro que le llevas una ventaja sideral al segundo candidato en ese premio al más cerril del año, y eso que acabamos de empezar el año!!    Lo único que me ha dejado intranquilo es esa preocupación por dilatarme el ano!!!    Qué pretendes hacer con mi ano, Aleloro???   
Aleloro Autor Amazon No quería ser tan duro y pensaba que no lo leías. hay cosas más importantes que tener la razón. Vi algo que me hizo reflexionar sobre que no merece la pena esta charla. Nada más
Biel Rothaar No te preocupes Aleloro, estoy acostumbrado a que mis opositores y enemigos deseen verme sodomizado o sodomizarme ellos mismos según los gustos sexuales de cada uno!!   Es una reacción muy chimpancesca que no te desmerece, sino que simplemente te retrata en esa orientación liberal-chimpancesca de deseo de dominación agresiva del otro más que en la orientación libertario-bonobesca en la cual también hay sodomización incluso, pero nunca como vehículo de sometimiento y degradación del otro sino como práctica placentera. Pero no te preocupes, en realidad me gusta leerlo todo, Aleloro!  En eso consiste precisamente la epistemología anarquista de Feyerabend, dudar de todo en todo instante incluso de uno mismo, considerar que toda certeza sobre la que nos basamos puede haber estado falseada por su incompleto o erróneo enunciado de partida, y que en cada momento debemos estar dispuestos a aceptar que estamos errados aceptando nuevas mejoras o correcciones de nuestros supuestos y certezas vitales. Por eso te leo con atención también a ti, Aleloro. Aunque he discutido mucho con liberales estatalistas, e individuos anti-anarquistas llenos de prejuicios por falta de análisis, y los años pasan y me hago mayor y del mismo modo que cuando en la radio empiezan a sonar los primeros acordes de una canción ya conozco cómo continuará, cuando escucho tus primeras reflexiones sobre la anarquía y el anarquismo ya intuyo por dónde vas a seguir, dónde te has contaminado, cuáles son tus arquetipos de "individuo anarquista", cuáles son tus lagunas y cuáles son las torsiones de tu pensamiento. Reconozco la continuación de los acordes incluso cuando comienzas a insultarme, fíjate si he escuchado música, Aleloro!  Pero igualmente te escucho porque creo también en la belleza del "cisne negro", la belleza sorprendente de una nota que aparece de forma disruptiva, acaso ese " vi algo que me hizo reflexionar sobre que no merece la pena esta charla". ¿En qué consiste ese "cisne negro" en medio de tu discurso lleno de certezas hasta el momento, Aleloro? ¿Acaso, el espíritu feyerabendiano de la "duda constante" te ha hecho dudar de alguna de tus premisas o de la solidez de tu enunciado de partida? Alégrame la noche, Aleloro!! 
Aleloro Autor Amazon A parte de por qué el anarquismo es una ideología totalitaria, que como lo leíste te lo dejo aquí también por si hay algún despistado de tu cuerda que no se haya dado cuenta, me había quedado en el tintero el porqué llamo a los anarquistas vagos utópicos, que no entendiste. Lo de utópicos ya lo expliqué y está de sobra explicado no sólo por mi. Cuando un ocupa entra en una vivienda que no es suya y se pone a vivir en ella, en vez de trabajar y ahorrar como todo hijo de vecino, demuestra lo vago que es. Viendo la postura que tienes hacia el capitalismo, tal vez como otros anarquistas, veas bien que se expropie a quien con esfuerzo construyó su empresa para repartirla entre otros vagos que en vez de trabajar y dedicarle tiempo a levantar una empresa, van rapiñando el trabajo de los demás. Por eso lo de vagos. Yo cuando digo una opinión, puedo argumentarla. Simplemente porque no lo haga en el momento, no significa que no tenga mis razones. Ya si que te dejo con tu camino ninja. Espero que nadie en el uso de su libertad te ocupe la casa, o te de con el pene en la cara sin tu consentimiento. 
Aleloro Autor Amazon Vamos a poner un ejemplo sobre la anarquía. Pensemos que vivimos en un mundo anarquista. Eso significa que no existe el Estado, pero no sólo eso. Tampoco la autoridad, ni siquiera las normas. Nadie obliga a nadie a nada, en principio. Pongamos que alguien apuñala a otro alguien. El que recibe la puñalada se molesta, pero el primero dice. Es sólo mi forma de saludarte, respeta mi libertad. Al que recibe la puñalada no le gusta que los demás le apuñalen. No hay un Estado que ponga normas, ni una autoridad que las haga cumplir. Pero lo peor de todo es que el que recibe la puñalada está perdiendo su libertad al elegir no recibir puñaladas y no ser respetada su libertad en la libre elección de su compañero.
Muchos dirán que es una situación extrema, pero se pueden aplicar infinitas acciones de personas que agredan a otras de forma directa o indirecta. En su interés por destruir el Estado para ser libres, por ejemplo, están destruyendo mi libertad de querer pertenecer a él y que no lo destruyan.
También podríamos suponer algo más. Que las personas que se asociaran actuaran con sentido común. En este caso sólo sería viable la anarquía si las personas asociadas tuvieran las mismas ideas de lo que es el sentido común (y creo que estoy simplificando demasiado, más bien tendrían que pensar muy parecido), ya que no lo van a poder reflejar en un reglamento, ni obligar a cumplirlo para convivir. Y habría que tener en cuenta que las personas cambian de ideas (a veces). Entonces habría que reformular todo de nuevo. Todo esto sin meter las variables de ausencia de propiedad privada en algunas variantes del anarquismo, la codicia humana, etc.
En conclusión el anarquismo sólo sería posible con personas que piensen igual, no sólo ideológicamente, sino en temas de convivencia. Por eso sostengo que es una ideología totalitaria (al final aunque traten de llamar con otro nombre al Estado, el Estado existe, y la limitación a su comportamiento y libertad son las ideas preexistentes a a asociación en convivencia) y de pensamiento único, que en mi opinión, no es posible sostener en el tiempo, ni tan siquiera de forma aislada de sistemas políticos diferentes, ya que como se demostró en el pasado, en los experimentos de sociedades anarquistas,éstas terminaron jerarquizándose (en unas oligarquías que decidían peor que el empresario capitalista) y poniéndose normas a si mismos, repartiendo acciones de las empresas,compitiendo con otras, exigiéndose impuestos y otros no querer pagarlos, etc.
No voy a entrar con el comunismo, el fascismo, el fundamentalismo, etc, o al menos hoy no, que tengo otras cosas que hacer, aunque teniendo conocimiento de la naturaleza humana, se puede inferir el desenlace de estos sistemas aún repitiéndose mil veces. Espero que haya arrojado algo de luz mi escrito sobre este tema, aunque al menos sea de la opinión que me merece. Que tengáis una buena existencia 




Biel Rothaar Aleloro, creeme que ésta es una súplica expresada con la mayor seriedad: no me abandones nunca!  No dejes de venir a visitarme tantas veces como desees ni vuelvas a bloquearme más veces, perder tu cercanía sería recibida ya por mi corazón como una pérdida incurable, pues tal es el estímulo como la distracción que me obsequian tus comentarios!!  Incluso me invitas a recuperar el hábito de las lecturas psicoanalíticas para descodificar esas “perlas sexuales” que empiezas a regalarme con una asiduidad que amenaza con convertirse en divertida tradición, ora mediante incitación a “dilatarme el ano”, ora mediante incitación a que me golpeen con un “pene en mi cara”!    Refrescaré las nociones de psicología analítica de diferentes escuelas de pensamiento para ver si en alguna de ellas encuentro alguna explicación convincente para desentrañar la intencionalidad de esas “perlas sexuales” que me dedicas con tanta afectuosa asiduidad!   

Por lo demás comenzando la tarea de analizar tus comentarios (percibe mi buena voluntad en abstenerme de calificar cómo ha sido la tarea de analizar tus comentarios), he echado en falta en primer lugar algún rastro a la cuestión que te formulaba sobre esa aparente duda feyerabendiana que te había de repente asaltado. Entiendo que tal como llegó se esfumó como la inspiración de algunos poetas en días turbios!  Es una lástima porque es lo único que hubiera mejorado la nota media baja que puedo ponerle a los dos comentarios que me dedicas de nuevo con tanto entusiasmo argumental para destronar al anarquismo libertario de cualquier virtud. Si hubiera que reseñar tus comentarios como película, la reseña apuntaría en cuanto a su visionado hacia una recomendación negativa por lo que tiene de refrito y reiteración en tu conocida ignorancia sobre el anarquismo libertario y las consecuencias socioeconómicas y sociopolíticas que un individuo anarquista pone en juego en su compromiso con la idiosincrasia anarquista. 

Como te explicaba en el anterior comentario, leer tus comentarios me trae una constante sensación de déjà vu, de canciones que ya he escuchado en otras ocasiones y cuya continuación y origen nunca me toma desprevenido, a la manera de esos jugadores de ajedrez expertos que de tanto jugar al ajedrez llega un instante de evolución en el que ya son capaces de leer las jugadas de sus rivales con mucha antelación. En las piezas que has movido sobre el tablero veo otros tableros, veo otros Aleloros, veo otras partidas jugadas, los mismos gambitos empleados que de nuevo con cierto hastío he de confesarte responderé con otros contragambitos con la motivación de que la grabación de esta partida entre un chimpacé liberal y un bonobo libertario pueda convertirse en paradigmática para que en ella se eduquen en el futuro otros chimpancés y otros bonobos, como reflejo o como inspiración.

Biel Rothaar CONTRAGAMBITO Nº 1

Tendencias parasitarias y anarquismo. 


Hay un gambito recurrente en tu juego de ajedrez contra el anarquismo, la crítica de ciertas tendencias parasitarias observables entre algunos supuestos “individuos anarquistas”. En este sentido, me parece que llegas tarde a esa denuncia porque esa crítica ya la han hecho con más amplitud e intensidad desde el seno interno del propio anarquismo, entre ellos, casualmente, yo mismo (texto que me valió incluso algunas amenazas de muerte por parte de algunos socialistas y comunistas libertarios, además del sobrenombre del “maligno”)!  

Te dejo el célebre artículo que me hizo ser odiado a muerte por colectivistas libertarios y ese perfil lumpen y reaccionario de resentidos “individuos débiles” del que los primeros suelen echar mano para dar número y apariencia de éxito a sus comunas y proyectos revolucionarios de existencia, en muchos casos haciendo un mal uso de la palabra anarquismo (porque te doy una mala noticia a modo de desafío epistemológico feyerabendiano: tu enunciado de partida está errado en el sentido de que tomas como “anarquismo” al socialismo libertario y el comunismo libertario, no siendo éstos más que eso, variantes heterodoxas del socialismo y el comunismo empleando de forma aparente la organización libertaria).

Lumpenanarquismo (algunos extractos)

Con el mismo lustre de una de esas consignas en medio de cualquier calle se puede leer en cierto foro anarquista de Internet: “El lumpen, al parecer, no cree en nada, políticamente hablando. Parece darle igual servir a una causa fascista que a una anarquista” [1]. Como el eco robusto de una de esas pintadas que siempre resisten, que siempre permanecen, que nunca se terminan de borrar con el paso del tiempo, elevadas a la categoría de esos axiomas que siempre son asistidos por el poder incontestable de la realidad, contrarrestando así cualquier posible desperfecto ocasionado por la corrosión o la retórica.

El carácter lumpen se opone de forma antitética a la idiosincrasia del individuo anarquista puesto que nunca se eleva a la categoría de radical propietario de sí [5], siendo su identidad constituida de forma condicionada y dependiente alrededor de relaciones de atracción y repulsión con el entorno social, a través del oportunismo y el ventajismo que le proporciona en cada instante las coyunturas del ecosistema social circundante y las dinámicas de lucha intergrupos delimitadas por la Teoría de la Dominancia Social de Sidanius [6], rehén de este modo del statu quo imperante y activo social del cual nunca se podrá esperar ninguna modificación sustancial de la realidad social. Esa falta de independencia e inhabilitación para serpropietario de sí le imposibilita asimismo para la implementación de ese paradigma de la amistad de “Schwarzenbach” que es invocado a partir del antiguo vocablo griego -philia (amistad), término rico en matices y que con amplitud “captura lo que ciertos tipos diferentes de relaciones positivas poseen todas en común” [7], dinámica cohesionadora que regirá las interrelaciones sociales de la "sociedad" anarca, nacida de esa empatía natural de saberse miembro de un mundo de iguales y sin enemigos que el lumpenanarquista nunca podrá disfrutar puesto que el carácter lumpen necesita forzosamente de la presencia del antagonista para reproducir las condiciones sociales requeridas para su biotipo reactivo, “cuya estimación comienza por la negación de lo otro para llegar a la afirmación de sí” [8].

Una sociedad anarca nunca podrá vertebrarse por ello sobre el carácter lumpen, sobre esa reactividad necesitada de permanentes opositores y sobre la impotencia de esos “seres débiles” imposibilitados para ser individuos libres y soberanos aptos para autogestionar su existencia, para dotarse de su propia ley, para autocrearse a sí mismos al margen de todo mandato externo y liberados de todo prejuicio, moralidad o valor de dominación heredado o interiorizado, incompetentes así para alcanzar de manera solitaria la autonomía y la afirmación individual sin la presencia estimulante de algún oponente o el soporte de “abstracciones” ideológicas bajo el imperio normativo de cualquier convicción o fórmula colectivizadora aglutinante. Un cómplice, en definitiva, de la ratificación, generación tras generación, de la validez de esa máxima marxista-hegeliana acerca de la repetición y determinismo histórico que sentencia a cualquier “hombre/mujer débil” a la inviabilidad de “hacer su propia historia” y en su defecto a ser moldeados por las “circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado” [9], forjados así por las estructuras e ideas recibidas en lugar de ser actor trascendente en la creación de nuevas estructuras e ideas (origen de la primacía de la sociología estructural-funcionalista sobre la sociología del individuo). Siguiendo las consideraciones de Castel, podría decirse que el lumpen corresponde a la variante paupérrima del “individuo por defecto”, que a pesar de su pertinente coherencia con la idiosincrasia anarquista al estar desposeído de toda propiedad no podrá jamás desarrollar una individualidad anarquista al ser incapaz de poseerse a sí mismo, de convertirse en “propietario de sí” [10]. Sin duda, por esta razón no verá nunca la luz una "sociedad" anarca, que merezca enarbolar tal distinción, en la que su tejido social no esté instituido alrededor de la potencia autónoma y creativa de “seres fuertes” anarcoindividualistas que hayan llegado a la anarquía por sí mismos a través de una revolución personal de deconstrucción del “individuo alienado” y el desarrollo como reemplazo de los valores del “individuo libertario” bajo el amparo de ese concepto nietzscheano de espíritu libre, muy cercano al del hombre superior, “pues éste está necesariamente fundado en la libertad de convicción”, liberado por este motivo de las convicciones que como decía Nietzsche son las prisiones en las que se refugia el “hombre débil”, conquistando de forma determinante esa fortaleza de estar desposeído de toda convicción para poder mirar libremente [11]. Todo lo opuesto a ello serán sucedáneos de libertad, nuevas tiranías encubiertas en diverso grado, donde la libertad y la creatividad del individuo volverán a estar sometidas bajo algún condicionante en las fauces represoras de abstractos “bienes comunes” no participados por el individuo o de ciertos coactivos intereses colectivos, revirtiendo aquella fórmula que Dumont en sus Essais sur l'individualisme[12] encontraba como la esencia revolucionaria de la modernidad: el cambio de la polaridad tradicional en la relación entre individuo y comunidad, pasando los intereses individuales a disponer de una preponderancia inédita con respecto a los intereses de la comunidad.

Fuente: http://9-mm-parabellum.blogspot.com.es/.../lumpenanarquis...
Con el mismo lustre de una de esas consignas en medio de cualquier calle se puede leer en cierto foro…
9-MM-PARABELLUM.BLOGSPOT.COM


Biel Rothaar En los próximos días, Aleloro, iré adjuntando el resto de contragambitos, que espero te sean suficientemente ilustrativos sobre tus prejuicios e ignorancia sobre el anarquismo libertario! 
Biel Rothaar CONTRAGAMBITO Nº 2

Movimiento okupa y anarquismo

Otro gambito que no me sorprende que utilices en tu juego argumental es el gambito de la okupación. Pero lamento decirte que pretender equiparar el anarquismo con el movimiento okupa, ensamblándolo como una única entidad, es otra perfecta muestra (que te agradezco una vez más) en la exposición de tu ignorancia y desconocimiento sobre el anarquismo libertario. 

El movimiento okupa es un movimiento social que posee su propia independencia histórica y discurso de acción, en el que convergen diversas corrientes de pensamiento. Por lo tanto, el anarquismo libertario y el movimiento okupa no son el mismo movimiento sino que como en la teoría de conjuntos son simplemente dos subconjuntos autónomos que confluyen en la identificación de un mismo problema: la realidad de un excedente de propiedades abandonadas de forma temporal o definitiva, a causa de la excesiva acumulación de capital que se produce en el capitalismo liberal por parte de algunos actores. 

Para tu tranquilidad, Aleloro, debo explicarte que en la anarquía (fase final del proceso de cambio llamado “anarquismo”) no deberías de temer por la pérdida de tu “propiedad”, siempre y cuando ésta provenga del producto de tu trabajo y no de la especulación capitalista. Aunque en las corrientes anarcocolectivistas se niegue la “propiedad privada”, esto no se debe más que a la influencia que éstas sufren de la ideología socialista, pero como ya me habrás sentido expresarme con anterioridad no considero a estas corrientes como “anarquismo” sino como variantes heterodoxas del ideario socialista. La idiosincrasia anarquista se encuentra representada en el pensamiento mutualista que forjó Proudhon en su crítica de la propiedad. En este sentido, esta crítica proudhoniana del término "propiedad" es referida siempre en términos anarquistas en cuanto a la inalienable facultad de ser "propietario de sí mismo" en el modo lockeano y en cuanto a ser “propietario” de la propiedad material nunca en un sentido capitalista liberal (como “derecho de uso y abuso” siguiendo el principio de derecho romano del “jus utendi et abutendi”), sino de acuerdo a la misma crítica que efectuó Proudhon de la propiedad sólo en tanto “jus utendi”, como recíproco e igual derecho para todos de uso y ocupación, no como "apropiación" exclusiva sino como mera "posesión" contingente.

Por lo tanto, Aleloro, relájate que ningún anarquista va a okupar tu casa mientras sea creada por la fuerza de tu trabajo y le estés dando un uso como tal. Otra cosa, es que te conviertas en un especulador capitalista o acumules excesivo capital (incluso a través de tu trabajo) y empieces a especular con él intentando ejercer coacción o dominación económica sobre tu entorno con ese acumulado “capital” de la naturaleza que sea, o que estas propiedades tuyas alcancen un número o proporción tal que algunas de ellas dejen de tener uso y posesión por tu parte, desvrituando su propia naturaleza, entonces ya te advierto, Aleloro, que te las okuparé yo mismo!  Esta acción en estas condiciones justificadas que te menciono (y en la que todo individuo okupa se convertiría en este caso en un aliado de la anarquía, aunque pudiera no ser él mismo un anarquista como te explicaba al principio) es un perfecto ejemplo de "autoregulación anarquista", tal como funciona el modelo de la "reputación" en las economías colaborativas y el libre mercado mutualista, autoregulando sin la necesidad de la participación coactiva y violenta de ningún tipo de institución liberal las interrelaciones entre grupos de afinidad o entre individuos anarquistas en una sociedad de tipo libertario.