vendredi 24 juillet 2015

YO ME MEO EN NIETZSCHE






PREFACIO


Este texto no pretende en suma más que reflejar en un sentido literario el grueso de esa contradictoria emocionalidad que despierta el conocimiento del Nietzsche que se ama y el Nietzsche que se odia, esa distancia entre el Nietzsche que finalmente fue y el Nietzsche que no consiguió ser. Un contradiscurso nietzscheano relativista y desmitificador que en el curso de nuestro tiempo semejase ser cada vez más y más necesario, del mismo modo que pareciese ser cada vez más necesaria la institución académica de una bibliografía del contrapunto como contrapeso a la excesiva idealización y lectura superficial y parcial de la obra nietzscheana. En la actualidad, entre todos aquellos que se declaran admiradores y conocedores de la obra nietzscheana se hace muchas veces bochornosamente notorio el reflejo que desvela cómo su filosofía ha sido leída e interiorizada de forma sesgada, paradójicamente idealizada, tergiversada retóricamente en la obediencia de la nueva hermenéutica nietzscheana reformulada ad hoc tras la segunda guerra mundial y casi siempre como un tubo de plastilina de base, maleable y acomodaticio, obedeciendo a diferentes intereses ideológicos o personales (Foucault, Deleuze, Bataille, Onfray, Savater, etc.). Curiosamente, la misma reinterpretación desajustada que Nietzsche hizo de Schopenhauer (aunque en este caso no como error interpretativo, sino como voluntad de fundar un nietzscheísmo blando y blanco, desconectado de toda connotación y contexto histórico-político). Esta reinterpretación positiva y amnistía general nietzscheana se articula evidentemente desde la insoslayable seducción que produce la aparición filosófica de Nietzsche como primer postmoderno, la seducción perturbadora del héroe trágico que avanza sobre las cenizas del oscuro Medievo con la máscara brillante de Dionisos y portando sobre su hombro el búho de Minerva. Todo el problema moderno con respecto a la filosofía nietzscheana se sustancia justamente en esa romántica tentación de la salvación de su heroísmo trágico vitalista y el valor incuestionable de su primer discurso postmoderno, la salvación de la parte lucrativa, aprovechable y filosofable de la manzana podrida nietzscheana. Esta circunstancia ha acabado deviniendo en gran contradicción en el hecho de que la filosofía y la propia biografía de Nietzsche ha ido alcanzando tras el pulso de las corrientes exegéticas purificadoras posteriores a 1945 la condición de un artefacto absolutamente idealizado, irónicamente platonizado, higiénicamente mutilado, filtrado convenientemente de toda la espinosa plomada sociopolítica de fondo que constituía en realidad el verdadero cimiento del pensamiento nietzscheano, ese pathos político-histórico que es el axón nervioso que interconecta e impulsa toda su producción filosófica.



FIRMADO
un autor independiente, anarcoindividualista, ateo, pesimista antropológico y optimista biotecnológico. 



1.- Alguien que sigue considerando y concordando de forma nietzscheana que las grandes claves obstruccionistas y negativas del escenario social están constituidas por la herencia de la renuncia a la afirmación vitalista de la Vida y el triunfante predominio conceptual/existencial de un marco vital aparente (platónico, cristiano, debordiano, etc.), y fundamentalmente por el peso moldeador de esa continua pugna dialéctica histórica entre diferentes morales de esclavos y morales de señores: subproductos funcionales de dos arquetipos invariables (aquel que intenta dominar y aquel que acepta o necesita ser guiado/dominado: las fuerzas dominantes activas y las fuerzas dominadas reactivas expresado en un sentido spinoziano como un cuantum de fuerzas en relación, capaces de afectar y de ser afectadas). Una dinámica productora en consecuencia de cíclicos ajustes y contra-reacciones históricas frente a aquellos que siempre han tratado de dominar desde una posición social predominante a través del control social ideológico/moral al resto de miembros de la Sociedad, fundadores de serviciales esclavitudes morales e ideológicas a esos efectos de dominación y control sobre el hombre débil (débil por acatarlas finalmente en un ejercicio de utilitaria y mecánica simbiosis o como voluntaria sumisión hobbesiana, y débil sobre todo por su incapacidad de superarlas individualmente afirmando y creando su diferencia en el múltiple juego de fuerzas deleuzeano y siguiendo el propio esquema de superación nietzscheano hasta la definitiva transvaloración moral individual). Ante las claves de este escenario, al contrario que Nietzsche, renuncio a la adscripción a las drásticas cláusulas resolutivas nietzscheanas mediante su “particular” metodología de inversión de valores y conquista de ese “particular” estado dionisíaco y sobrehumano final a través de su violenta moral más allá del Bien y del Mal, adoptando como anarcoindividualista (que descree de toda conquista individual o social mediante el uso violento de cualquier fuerza o mediante cualquier imposición a través de las dinámicas de los procesos revolucionarios o subyugantes de masas), la confianza en otra dinámica de superación pacífica pero no menos insurgente y sísmica, la confianza en que todo gran cambio social permanente ha de ser operado a través de una evolución y cambio progresivo desde la esfera del individuo hacia el interior de la Sociedad, como una mano que se abre, mediante la progresiva aparición social y el avance concatenado y sinérgico de innumerables revoluciones filosófico-personales individuales. Aunque tamaña empresa (semejante transvaloración moral individual) siempre me pareció/parezca al igual que le parecía a Nietzsche una empresa solamente al alcance de unos pocos, creencia alumbradora en lo personal de cierto inevitable pesimismo antropológico, aunque evitando al contrario que Nietzsche de solventarlo con una bárbara y esclavista filosofía de supremacía de unos hombres sobre otros, de violento exterminio de esos obstaculizantes millones de hombres débiles sin capacidad de autoproducción personal y autonomía suficiente para desanclarse y superar los marcos nihilizantes de dominación y esclavitud moral e ideológica por su tendencia irremediable a un utilitarista comportamiento gregario y dependiente, víctimas necesitadas constantemente de guías y estructuras exteriores generadoras como corolario de subyugantes y nocivas “dinámicas de explotación y sojuzgación líder-grupo” (moral cristiana, pensamiento comunista, doctrina neoliberal, sistema parlamentario de partidos, etc.).  

"Conseguir el hombre futuro por el exterminio de millones de degenerados, ¡sin angustiarse por el sufrimiento ocasionado, como jamás haya existido!" (Federico Nietzsche, primavera de 1884).

"Ese nuevo Partido de la Vida tomará en sus manos como objetivo máximo elevar la formación de la humanidad, incluida la aniquilación despiadada de todos los degenerados y parásitos, posibilitará de nuevo ese plus de vida sobre la Tierra, del que surgirá el estado dionisiaco" (F.Nietzsche, primavera 1888: "Ecce homo. El origen de la tragedia 4).

"La futura casta de dominadores, los dominadores de la Tierra...liberan a los tarados con la doctrina de "la muerte súbita" (F 1885 39 [3] cf. Josephchen).

"La formación del hombre del futuro será por medio del adiestramiento y, por otra parte, por la aniquilación de millones de fracasados" (Nachlass).

"Para que exista un subsuelo ancho, profundo y fértil para un desarrollo artístico, la enorme mayoría tiene que ser sometida, como esclavos, al servicio de una minoría, tomando como criterio su necesidad individual, más allá de la necesidad de vivir" (El Estado Griego).

"¿De dónde sale el que para disfrutar nosotros no se debe hacer daño a otro? ("Menschliches" 1.103).

"Sencillamente no queremos que se consolide en este mundo el reino de la justicia y de la concordia (porque sería en todos los sentidos el reino de la mediocridad más profunda y algo similar a la sociedad china); nos regocijamos con todos los que, como nosotros, aman el peligro, la guerra, la aventura, que no se dejan acomodar, captar, reconciliar ni avasallar; nos incluimos entre los conquistadores, reflexionamos sobre la necesidad de una nueva jerarquía y también de una nueva esclavitud –pues siempre que se fortalece y se eleva el tipo "hombre" se requiere asimismo una nueva forma de esclavitud–." (La Gaya Ciencia [377]).

"Primer mandamiento de nuestro amor a los hombres: los tarados y débiles tienen que perecer. Y hay que ayudarles a perecer" ("Anticristo" 2).



2.- Alguien que considera la variable de la biotecnología y su deriva futura no como un violento instrumento eugenésico de supremacía racial o como utilidad para una ingeniería social interesada de cierta capa social sobre las demás para perpetuar y agrandar el statu quo favorable (probable tentación futura acaso de la aristocrática burguesía liberal), sino como la vía a explorar para romper la dinámica nietzscheana del Eterno Retorno, como esa oportunidad histórica para a través de una crítica autoconsciencia conjunta como especie intentar si fuese posible hacer progresar artificialmente la capacitación de la especie: la evolución positiva del ser humano intentando accionar y actuar directamente sobre los mecanismos de evolución y selección natural.









YO ME MEO EN NIETZSCHE




Antes de que ningún otro estudiante
cruzara el vestíbulo,
él ya estaba allí,
de pie ante la pequeña estatua de Nietzsche,
desgajada de su pedestal,
calentando su garganta,
como el buen tenor
minutos antes
del estreno,
y
sosteniendo ya
con
la
mano derecha
su
polla
semierecta,
dándose golpecitos
en la palma de su mano izquierda,
sin decir nada,
pequeños golpecitos
como a un tambor de hojalata,
arráncandole ritmos de invocación,
sonatas marciales,
peroratas castrenses,
uno dos tres
pausa,
uno dos
pausa,
uno
pausa,
y
vuelta
a
empezar,
mientras
les
interrogaba
con la mirada,
esperando,
aguardando,
acechando
el aforo señorial,
la multitud zoroastriana,
aguardando a los más perezosos,
aguardando a los rezagados,
esperando a los que nunca están,
aguardando,
esperando,
hasta que el silencio estalló
y se hizo oración,
hey!
mírame bien,
hey!
aquí,
aquí,
mírame bien,
mírame bien demiurgo de Césares avasalladores,
valedor de aristocratismos políticos y humanos,
hey!
aquí,
soy el perro anarquista
desde la cima del Übermensch anarcoindividualista,
King Kong subido al Empire State
masturbándome sobre las cenizas del mundo,
hey!
aquí, aquí,
mírame bien,
mírame bien pajillero místico,
poeta del adiós,
enajenado trovador del mañana,
Apolo travestido de Dionisos,
verborreico ventrílocuo del vacío,
estéril asceta autoflagelándose a las puertas de la última bacanal de Babilonia,
desatinado dimisionario de la reconciliación trágica de lo apolíneo y lo dionisíaco,
creador de ilusiones como el peor de tus artistas vendedores de narcóticos,
vendedor del Eterno Retorno no como concepto sino como terror personal,
tótem máximo de la aristocrática filosofía burguesa imperialista,
voluntariamente irracionalista y anti-ilustrada
como perfecta veda para negar el conocimiento de la realidad,
pusilánime Empedócles sentado eternamente a la orilla del cráter,
turbio Quijote en contra de la ilusión trascendental kantiana,
antihumanista estético-vitalista,
Mántis colérico y diabólico,
Protagoras de la Modernidad,
«fugitivus errans»,
sátiro castrado,
pirómano adicto a piras funerarias iconoclastas,
cebador de todo el bestiario humano,
filólogo del cero,
hey!
aquí,
mírame bien,
mírame bien,
soy el perro anarquista
mirando al frente como en Génova:
«¡Vista al frente! ¡En la distancia nos saludan muerte, gloria y felicidad!»,
¿te acuerdas poeta del adiós?,
Génova y la sensación de hambre y agonía,
los gusanos siguiéndote ya los pasos cansados,
las hienas sonriendo en el piso de arriba,
¿te acuerdas ventrílocuo del vacío?,
Lou Andreas-Salomé buscando a Dios en la basílica de San Pedro,
y tú sintiéndote desvanecer,
la erección metafísica
observándola en aquel rapto teresiano de misticismo racional,
estudiándola embelesado,
admirándola heideggerianamente,
cuando en realidad tenías que haberla poseído allí mismo puto gilipollas,
haberle arrancado las bragas con tus dientes podridos debajo de la misma Capilla Sixtina
invirtiendo el goce pasivo ascético por el goce exaltado y desenfrenado dionisíaco,
y mientras comprendías para siempre en el techo como Dios no alcanza nunca con su dedo al Hombre,
salir de la caverna platónica con la polla erecta
imponiendo la última potencia de lo vital en aquel nido de Papas y boatos,
fábrica mundial de morales de esclavos,
imponiendo la vida esencialmente
tal cual ésta Es,
cometiendo infracciones, cometiendo transgresiones,
haciéndola retroceder con la polla dura en la mano,
por el corredor central de la Basílica de San Pedro hasta el primer altar del mundo,
haciendo detonar la Vida arrebatadamente,
provocando la aparición natural del deseo,
descubriendo lo sagrado en el impulso de la verdadera pasión,
afirmando la Vida como siempre te fue vedado,
tensar el arco deleuzeano de la Vida hasta las posibilidades de la enésima potencia,
culminar la Vida entre placenteros alaridos sobre el mismo altar de Pedro
espiado por el misterio del Gran Cáliz y el silencio inquieto de castrados ángeles dorados,
hubiera sido una obra maestra superior a la misma obra de Miguel Ángel,
la definitiva y real transvaloración moral como happening filosófico-artístico,
pero no pudiste alcanzar esa Gloria
que la propia Gloria había diseñado para tu suprema eternidad
porque el tren de la mojigatería pasó por encima de ti,
desvelando tu doblez de falso dionisíaco,
tu impotencia vital que siempre fue tu desgraciada condena y tu mejor acicate,
tu doblez de falso dionisíaco,
de apocado apolíneo,
de cínico apóstol del resentimiento,
de falso superhombre
que escondía naturalezas soterradas de dominación y barbarie,
que tu ensoñación turinesa te llevó a comprender por ti mismo
en la escena de aquel cochero azotando a su caballo,
todas esas naturalezas ocultas de dominación y barbarie
que otros cumplieron eficientemente en tu lugar:
"Conseguir el hombre futuro por el exterminio de millones de degenerados, ¡sin angustiarse por el sufrimiento ocasionado, como jamás haya existido!" (Federico Nietzsche, primavera de 1884),
"Ese nuevo Partido de la Vida tomará en sus manos como objetivo máximo elevar la formación de la humanidad, incluida la aniquilación despiadada de todos los degenerados y parásitos, posibilitará de nuevo ese plus de vida sobre la Tierra, del que surgirá el estado dionisiaco" (F.Nietzsche, primavera 1888: "Ecce homo. El origen de la tragedia 4),
"La futura casta de dominadores, los dominadores de la Tierra...liberan a los tarados con la doctrina de "la muerte súbita" (F 1885 39 [3] cf. Josephchen),
"La formación del hombre del futuro será por medio del adiestramiento y, por otra parte, por la aniquilación de millones de fracasados" (Nachlass),
"Para que exista un subsuelo ancho, profundo y fértil para un desarrollo artístico, la enorme mayoría tiene que ser sometida, como esclavos, al servicio de una minoría, tomando como criterio su necesidad individual, más allá de la necesidad de vivir" (El Estado Griego),
"¿De dónde sale el que para disfrutar nosotros no se debe hacer daño a otro? ("Menschliches" 1.103),
"Sencillamente no queremos que se consolide en este mundo el reino de la justicia y de la concordia (porque sería en todos los sentidos el reino de la mediocridad más profunda y algo similar a la sociedad china); nos regocijamos con todos los que, como nosotros, aman el peligro, la guerra, la aventura, que no se dejan acomodar, captar, reconciliar ni avasallar; nos incluimos entre los conquistadores, reflexionamos sobre la necesidad de una nueva jerarquía y también de una nueva esclavitud –pues siempre que se fortalece y se eleva el tipo "hombre" se requiere asimismo una nueva forma de esclavitud–." (La Gaya Ciencia [377]),
"Primer mandamiento de nuestro amor a los hombres: los tarados y débiles tienen que perecer. Y hay que ayudarles a perecer" ("Anticristo" 2),
porque como Lou siempre intuyó bien «eras como un viejo castillo en cuyo carácter 
había oscuros pasadizos y sótanos secretos que no se advertían en un trato superficial, 
y que sin embargo constituían lo más auténtico de tu carácter»,
como recónditos suspiros de ira condensando truenos wagnerianos,
(in)voluntarios Mauthausens,
imperialismos amasados en tu subconsciente racista y aristocrático,
prédicas pseudodionisíacas como psicopatías eufóricas y dementes más allá del bien y el mal,
joven ensoñador de domesticador de fulanas judías en discretas pensiones de banlieue,
aunque como Foucault nunca quedara bien claro si tu mayor éxtasis
era empuñar o recibir la punta sagrada del látigo,
si eras amo o esclavo,
o ambas cosas como algunas serviciales secretarias de Manhatan o La Defense,
lunático guionista de bacanales dionisíacas en el Parnaso
mientras Apolo te susurraba los últimos versos decadentes de Marcial,
hey!
aquí, aquí,
mírame bien,
mírame bien pajillero místico,
poeta del adiós,
enajenado trovador del mañana,
Apolo travestido de Dionisos,
verborreico ventrílocuo del vacío,
hey!
aquí,
mírame bien,
mírame bien,
soy el perro anarquista
mirando al frente como en Génova:
«¡Vista al frente! ¡En la distancia nos saludan muerte, gloria y felicidad!»,
¿te acuerdas poeta del adiós?,
Génova y la sensación de hambre y agonía,
los gusanos siguiéndote ya los pasos cansados,
las hienas sonriendo en el piso de arriba,
¿te acuerdas ventrílocuo del vacío?,
Lou Andreas-Salomé como recuerdo gastado
en una de las capillas laterales de la basílica de San Pedro,
trabajando en soledad para la escritura de su libro En Busca de Dios,
la triste foto de Lucerna: Lou Andreas-Salomé, Paul Rée y Nietzsche enamorado platónicamente,
el Apolo impotente imaginándose patéticamente en la bacanal dionisíaca
ese típico gilipollas que mira como los demás se juegan todo a rojo o negro en la ruleta
pero nunca apuestan ni se arriesgan,
ese gilipollas que mientras los demás pierden o ganan
construyen como pírrica salvación en sus mentes castillos de mil puertas
donde el sol de la vida siempre alumbra artificialmente,
experimentando platónicamente el peso de todos los sentimientos cargados a la espalda,
como un primer Atlas errante perdido como Ariadna en el laberinto de Dionisos,
patán temeroso y frágil,
sombra errante de Naumburgo,
cristiano postapocalíptico aplastado por el bosón de Higgs,
déspota aristócrata,
inhumano y sobrehumano,
abogado de despotismos ilustrados y guillotinas populares,
activista de esclavitudes y esclavistas,
demiurgo de castas en bélicas auroras trascendentes,
maestro de la «sinrazón razonable»,
plagiador de Calicles y Trasímaco,
neurasténica parturienta de Kurtzs,
nihilista negativo incapaz de nihilismo positivo,
sicario de la Ilustración emancipatoria,
platónico e impotente devoto de Dionisos,
cínico productor de Libros Sagrados,
místico anti-místico,
«enfermo sensible a fama y alabanzas»,
carcelero con disfraz de libertador,
mamporrero de la Muerte,
eugenista decimonónico,
reaccionario con vitola de filósofo,
veleidoso francotirador de la sospecha,
Dionisos de boquilla, asceta de corazón,
uno de tantos que ven pasar la Vida tendidos a la sombra
porque tienen miedo a quemarse,
la antifigura del héroe canettiano que siempre rehúye la contienda y su destino,
el héroe aplazado,
mero ensoñador de invencibilidades,
otra filosofía más entendida a través de la carencia y el deseo,
el pensamiento no como acto racional sino como reflejo de las pasiones íntimas,
proyecciones psicológicas del reverso,
«los sistemas filosóficos como actos vitales de sus autores»,
Lou Andreas-Salomé desnudando tu filosofía
y transformándote definitivamente en misógino,
"El hombre en el fondo del alma sólo es malo, la mujer es cosa mala" (Also sprach Zarathustra: Von alten und jungen Weiblein, 1883),
"El hombre ha de ser educado para la guerra y la mujer para descanso del guerrero: lo demás es locura" ("Also sprach Zaratustra.  Von alten und jungen Weiblein"; F 1882 2 [1-50] 2 [1] 440),
"Eficientes para la guerra, y para engendrar, así quiero al hombre y a la mujer" (F 22 [7]),
"La mujer por esencia es serpiente, Eva" ("Antichrist", 48"),
 "Matar la mujer amada es el único amor digno de un filósofo" ("Der Fall Wagner“),
"Negar, destrozar, estar sola, luchar, despreciar, vengarse: por eso la mujer es mucho más bárbara que el hombre, etc., etc." (F 1 [111]),
misógino por resentimiento,
un hombre débil retratando con maestría a los hombres débiles,
voluntad reactiva
fuerza creativa pasiva
voluntad cero de poder
el Gran Cínico
el Gran Onanista
el Gran Contradictor
el Gran Prado
el Gran Eunuco
el Gran Anarcoindividualista fracasado
la Gran Paradoja nietzscheana:
hombres débiles soñando a hombres fuertes
dejando como restos sus ruinas y las reliquias de ese sueño frustrado,
el hombre débil imaginándose en el trono del César,
el infrahombre soñando su magna redención,
el eterno sueño con titanes del hombre débil,
solamente un sueño,
un sueño alcanzable en efecto para muy pocos,
el sueño eterno,
solamente otro sueño,
el Sueño,
y entonces se quedó en silencio,
un silencio pedregoso,
un silencio coronado de espinas,
y acto seguido en perfecta parábola pitagórica,
de su polla dura y erecta
salió un chorro dorado,
como una fuente de oro,
golpeando el centro exacto de la boca entreabierta de Nietzsche,
mientras sus labios se apretaban
para impedir la carcajada,
y de lejos empezaban a sonar cada vez más cerca las primeras sirenas.
                                                         



                            
Biel Rothaar

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