vendredi 28 août 2015

Dudas y Cuestiones (70)








Europa
 vive estos días atónita 
las sucesivas oleadas de inmigración 
sobre sus fronteras desde el Pas-de-Calais, los Balcanes y el Mediterráneo, 
provocadas por una intensificación de la presión migratoria desde el Tercer Mundo 
y las catastróficas consecuencias desencadenadas por el fracaso de las primaveras árabes,
 derivadas en escenarios de mayor inestabilidad política 
o víctimas del secuestro de la coyuntura revolucionaria por el extremismo islámico. 





¿Comenzamos a asistir a la oficialización de aquellos vaticinios finiseculares del siglo XX,
que anunciaban durante este siglo,
la inevitable invasión del primer mundo por parte de todos los desheredados del tercer mundo
por la política neocolonialista de saqueo de los recursos tercermundistas llevada a cabo en el siglo XX,
como actividad precursora de la “americanización” (mal llamada “globalización”)
y como continuación histórica  —con visos de legalidad— de la politíca de dominio colonial decimonónica?



¿No resulta de justicia que aquellos durante siglos expoliados
en sus recursos naturales de enriquecimiento
reclamen al primer mundo ese expolio a través del beneficio de nuestros sistemas de bienestar social [digressĭo: 
pronto simplemente sistemas de caridad social 
siguiendo el nuevo modelo europeo de capitalismo neoliberal darwiniano de inspiración americana,
más conocido coloquialmente como “sálvese quien pueda” o, 
de “cómo fundar una motricidad socioeconómica sobre el aislamiento 
y la individuación extrema de individuos en un paradigma amoral de competitividad social”]?



¿La realidad sociopolítica europea extramuros del siglo XXI
va camino de parecerse a aquella secuencia de The Walking Dead
en la que el sheriff Rick desde dentro de la prisión contempla a una multitud de muertos vivientes
agolpada sobre las rejas húngaras o melillenses gimiendo lastimosamente como si deseasen volver a la Vida, o, implorando, al menos, una Muerte digna?



¿O, acaso la realidad venidera nos deparará incluso un horror todavía mayor
cumpliendo aquella máxima de Bogdanovich que hacía notar que la realidad siempre supera a la ficción?



¿En cierto sentido, este éxodo inmigratorio no representa igualmente
la más alta prueba de afirmación de la incontenible potencia del sujeto anarquizado,
el mejor ejemplo de la potencia creativa o reacondicionadora del caos,
de la potencia vital interna del individuo totalmente desatada y desregulada de todo influjo externo,
desbordando cualquier constructo nacionalista o estructura de contención y organización estatal?



¿Los inmigrantes subsaharianos, asiáticos, magrebíes y sirios como testimonios vitales contemporáneos
de la amplitud de la potencia creativa e insurreccional de ese anarquismo
que en su máxima expresión no reconoce fronteras ni reductoras nacionalidades,
solamente la “naturaleza común” del ser humano y esa "collectio proprietatum"
como es precisada en la Epistola de incarnatione Verbi de San Anselmo
que distingue al “hombre común alienado” del “hombre singular” como exponencial valor de cambio único:
la multidireccional potencia anarcoindividualista?



¿Las sucesivas fases de este Éxodo tercermundista sobre el territorio europeo
 (una vez superadas las tensiones y resistencias iniciales de territorialidad 
del primate violentamente intolerante al extraño a la comunidad
 que es el Hombre al igual que el chimpancé),
se presentará como la pertinente solución para el envejecimiento demográfico de la población europea?



¿Qué discursos se ofrecerán a la muchedumbre nacionalista europea
para aceptar esa nueva presencia del “otro”,
ese forzoso “proceso de americanización” en un sentido interracial e intercultural
que ha sido hasta ahora la gran asignatura pendiente del continente europeo:
quizá,
la viabilidad económica de los sistemas de pensiones
en una población europea mayoritariamente envejecida gracias al nuevo trabajo de esos neoesclavos,
como natural tradición grecorromana de liberación
gracias a la productividad y funcionalidad social de los esclavos
como en el pasado clásico sirvieron nubios, eslavos o mauros a la economía romana,
sacando así rédito ideológico aún de aquella sentencia nietzscheana
que asociaba la presencia de la esclavitud como signo inconfundible de una civilización desarrollada,
o, tal vez,
estos discursos de aceptación y reconocimiento del “otro”
emprenderán la vía más sofisticada de instalación del discurso cosmopolita
como el nuevo credo y esnobismo social del vulgo europeo?



¿Tendremos también la oportunidad
de detectar en este tira y afloja de recepción de la masa inmigratoria
la clásica doble moral sobre temas de inmigración en las filas conservadoras ideológicas europeas,
primero haciendo guiños a sus violentas huestes tribales reactivas a todo extranjero,
y después sirviéndose cínicamente de la coyuntura inmigratoria
 para seguir engrosando ese marginal lumpenproletariado
como utilitaria fuerza de choque en las relaciones de producción capitalista,
como voluminoso reservorio de mano de obra barata
que ejerza como desmovilizadora presión sobre el proletariado y la lógica revolucionaria sindical?



¿Cómo va a conjugar la emperatriz Ángela
los reclamos del violento rugido de la “bestia rubia” alemana que sentimos con espanto estos días
 —eterno remanente de la “Alemania Oscura
que se funde en la primitiva noche de las estepas indoeuropeas—,
con los principios del humanismo cristiano de la democraciacristiana centroeuropea?



¿Y como trasfondo de todo ello,
no hay algo más que quizá se nos escapa a la reflexión,
y hay acaso algo de certidumbre en las palabras de Houellebecq,
a propósito de su última novela Sumisión,
cuando señala que de forma inconsciente “Occidente se está suicidando”,
incubando un huevo de serpiente en su seno por el ejercicio radical de tolerancia religiosa en Europa
(en esa siempre controvertida e incompatible connivencia histórica en stricto sensu con el laicismo secular), simplemente porque siempre ha interesado al poder político mantener latente
el entramado místico-moral judeocristiano en términos de organización social
y como aparato de represión moral del hombre común europeo?



¿No hay en cualquier caso en todas estas imágenes del presente éxodo inmigratorio sobre Europa
una vibrante evocación de aquella frase de Teresa Ricou,
como si fuera la última fiesta de un tiempo ya pasado o la primera de otros tiempos futuros”?




© 2015 Biel Rothaar






dimanche 23 août 2015

Algo sobre Dios








a esas jóvenes virginales
que contemplan atardeceres con biblias apretadas entre sus muslos desnudos







Ella empezó siendo un timbre a deshoras


Ella continuó siendo la cita puntual de los jueves


Él se dio cuenta enseguida que ella era demasiado joven para lo joven que era


Ella empezó siendo una biblia en las manos


Ella empezó siendo un retórico proselitismo evangelista disfrazado de amable conversación


Ella continuó siendo otra regular visita femenina en un apartamento de soltero anarca


Él se dio cuenta enseguida que ella era de ese tipo de personas que siempre han esperado tiempos mejores


Ella se fue enredando en su trampa de mentirosos ojos azules, seductora sonrisa y esperanzas de súbita conversión paulina


Él introdujo finalmente una tarde de aburrimiento el usb en el televisor que contenía en bucle la misma secuencia a modo de cíclico martillo


Ella mirando cómo en la pantalla del televisor daba comienzo la secuencia sin sonido lo comprendió todo tarde, como tantas otras cosas en su vida


Él, mientras se estiraba desnudo en la cama detrás de ella, percibió cómo ella empezaba a balbucear alguna cosa, mientras él ajeno le deslizaba sus bragas hasta las rodillas


Ella continuó balbuceando dubitativa si aquella era o no la famosa escena de El Último Tango en París en la que Brando 


Él la cortó con un sí grave, confirmándole la duda, y aclarándole que él por contra no iba a explicarle nada sobre la familia, sino que iba a explicarle algo sobre Dios, mientras al mismo tiempo comenzó a jugar con el grueso capullo envaselinado de su polla sobre su culo virginal ante el primero de sus gritos helados 


Ella intentó renunciar con todas sus fuerzas a su remolino de brazos y al incipiente deseo oscuro que empezaba a subir por su garganta como un pequeño demonio de tridente afilado como un cuadro de Banksy


Él, como alimento de ese demonio, iba susurrando de memoria en su oído en mitad de esa lucha pasajes bíblicos que no sirven para estimular la pasión divina sino las verdaderas pasiones de los hombres:


No reparéis en si soy morena, en si me ha bronceado el sol. Los hijos de mi madre están irritados contra mí. Me habían puesto a guardar las viñas, pero mi viña no la he guardado. (Cantar de los Cantares, I, 11-12, 1:6).

«Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: "Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia"». (Génesis 19:34).

Los hombres de la ciudad, gente malvada, cercaron la casa y golpeando la puerta le dijeron al viejo, dueño de la casa: "Haz salir al hombre que ha entrado en tu casa para que lo conozcamos." El sacerdote, sin embargo, no era muy valiente. Entonces el hombre tomó a su concubina y se la sacó fuera. Ellos la conocieron, la maltrataron toda la noche hasta la mañana y la dejaron al amanecer. Llegó la mujer de madrugada y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su marido; allí quedó hasta que fue de día. El joven montó a su concubina en el asno, y regresó a su pueblo en las montañas. (Jueces 19:20).

"Oholibá ardía en deseo por acostarse con ellos cuyo sexo era como el los de los burros y cuya eyaculación era como la de los caballos". (Ezequiel 23:20).

El hijo primogénito de David, Amnón, se enamoró de su media hermana, Tamar. Tras hablar con un amigo, se hizo el enfermo y le pidió a su padre que Tamar le cocinara algo. La obediente hija fue y cocinó unas frituras y se las llevó a su hermano Amnón. "Él la sujetó y le dijo: "Ven, acuéstate conmigo, hermana mía." Pero ella respondió: "No, hermano mío, no me fuerces, pues no se hace esto en Israel. No cometas esta infamia. ¿A dónde iría yo deshonrada? Y tú serías como un infame en Israel. Habla, te lo suplico, al rey, que no rehusará entregarme a ti." Pero él no quiso escucharla, sino que la sujetó y forzándola se acostó con ella. (II Samuel 13:10-14).

Tus dos pechos son como dos gamos mellizos, que están paciendo entre blancas azucenas. (Cantar de los cantares, IV, 5).




Ella se fue desdoblando lentamente en dos, entre la voluntad de no ceder y el cuerpo que la desobedecía poco a poco como el junco que se dobla por el viento de la noche

Él estiró sus dedos y los introdujo en su vagina descubriéndola empapada y dominada ya por el humor del pequeño demonio dionisíaco de proclamación y exaltación de la Vida, y él comenzó a hablar en su nombre:


«La verdad os hará libres», dijo Jesús (Juan 8,32).


Tu Dios cristiano, cariño, no ha sido más que una coyuntura casual para ofrecer consuelo al “pensamiento religioso” que habita en todo ser humano, esa techumbre artificial para los que no gozáis del éxtasis y de la tensión de vivir sin techo, para los que necesitáis de muletas místicas para sobrevivir a la realidad de mirar al oscuro firmamento, y que si hubieses nacido en la India te hubiera conducido a ser hinduista, y que si hubieras nacido en Japón te hubiera hecho reverenciar la tradición sintoísta. Tu Dios cristiano, cariño, escúchame bien, no ha sido más que una casualidad geográfica instrumental para sosegar ese íntimo “pensamiento religioso” que palpita en todo ser humano, y que si hubieras sido miembro de la tribu cheyenne te hubiera hecho creer que el génesis del mundo fue obra de Maheo, el Gran Espíritu, quien al sentirse desolado observando la nada a su alrededor inició la creación de la vida a partir de un gran lago de agua salada, y que si por contra hubieras crecido en alguna tribu maorí te haría creer sin embargo que el génesis del mundo había ocurrido después del fin del abrazo entre el cielo Rangi y la tierra Papa y en tu corazón siempre tendría eco el canto maorí de la Creación: “De la concepción, el crecimiento, del crecimiento, el pensamiento, del pensamiento, el recuerdo, del recuerdo, la conciencia, de la conciencia, el deseo”.


Tu Dios cristiano, cariño, escúchame bien, no es más que un préstamo hereje de toda la tempestuosa civilización judaica vía un hombre revolucionario llamado Jesús de Nazaret que se opuso con un subversivo discurso mesiánico de liberación social de los oprimidos a la conservadora y opresora sociedad judaica ortodoxa de su época y al imperialismo militar romano, como hoy día se opondría sin duda con un similar discurso subversivo frente a la miseria que provoca la opresora sociedad burguesa neoliberal y la violencia sanguinaria del imperialismo militar norteamericano.


Tu Dios cristiano no es más que la fabulación exegética de una industria religiosa llamada Vaticano, fabricadora cómplice de morales de esclavos a la carta para gobiernos despóticos y tiranos antihumanistas, desvirtuadores históricos de la figura humana y política de Jesús de Nazaret mediante la interesada idolatración de su naturaleza como Dios (decretada en el Concilio de Nicea de 325), la completa deshumanización de su figura en el abstruso misterio de la Trinidad en un plagio de la trinidad platónica (ratificado definitivamente por el Concilio de Calcedonia en 451), y su definitiva divinización mediante su ficticia concepción a través de coito divino con la virginización de María (dogma impuesto por Pío IX en 1845).


Tu Dios cristiano, cariño, tiene el mismo rostro horrendo que le adjudicó el ultraortodoxo Esdras a la vuelta de la deportación del pueblo judío a Babilonia; un dios patriarcal, fundamentalista, violento, xenófobo, discriminador de la mujer y fiero guardián de la tradición y erradicador de los matrimonios mixtos, el mismo molde de líder fuerte y severo de todos los dioses monoteístas semíticos, perfecto guía de multitudinarios rebaños. 


Tu Dios cristiano es un sincrético óleo mitológico-moral pintado a posteriori por la particular vena moral de los diversos evangelistas, e inspirándose en la autoridad y el carisma de cultos paganos precedentes como el culto del vino de Dioniso, el culto eucarístico como imitación del banquete ritual mitraico, el Cristo divino y resucitado como copias de Dioniso y Osiris como dioses que mueren y resucitan, la adoración de los pastores, la natividad, el domingo sagrado, el escenario del juicio final, la mitra, el báculo y el anillo obispal como otros plagios de ritos mitraicos, y siendo transformada en general en literatura religiosa de salvación todo el bagaje existencial de un hombre judío que se presenta en sociedad como un revolucionario social, como un radical libertador de oprimidos y marginados en la construcción terrenal de un Nuevo Israel secundado por doce seguidores elegidos simbólicamente como representantes de las doce tribus israelitas, y siempre bajo una autoconcepción mesiánica con la que pretendía transvalorar religiosamente su discurso político-moral revolucionario en aquel tiempo histórico del antiguo Israel de fariseos y saduceos dominado por el clímax imperialista romano.


Tu dios cristiano, cariño, escúchame bien, es celebrado falsariamente año tras año en la Pascua de resurrección, el día de Navidad y en el día de Reyes mediante gloriosos festejos que no son más que vulgares apropiaciones de celebraciones paganas del pasado con idénticas significaciones rituales, y en general toda la fe cristiana siendo sustentada asimismo con centenares de festejos de segundo grado que los líderes cristianos usaron siempre como método para fundir el cristianismo en el paganismo popular de los pueblos convertidos, aprovechando su enraizamiento en el subconsciente popular para instituir un utilitario cristianismo paganizado. 


Tu dios cristiano es un dios cínico e hipócrita cuyo feliz mandamiento aparentemente es no matar a ningún ser humano pero luego ordena matar brutalmente a todos aquellos que le desobedecen: «Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Yavé; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Yavé (…) Yavé le dijo entonces a Moisés. "Ataca a los madianitas y acaba con ellos”» (Números 25,1-17). 


Tu dios cristiano, cariño, como decía Nietzsche, es ese platonismo popular diseñado por amos humanos para esclavizar moralmente a hombres y mujeres débiles como tú domesticándoles en la sumisión platónica a promesas celestiales de conquista de ilusorios paraísos y en la servicial represión ante los horrores del pecado, juicios finales y castigos divinos, pretendiendo alejarles así de los goces reales de la Vida, reprimir sus instintos y protegerse ellos mismos de las insurgentes potencias vitales de los hombres verdaderamente libres que no creen en cielos y viven la vida terrenal como si éste fuera el único cielo e infierno posible.




Él se separó entonces de ella observándola con la cara acurrucada y sudorosa en la almohada como quien yace exhausto en la orilla después de ser rescatado de perecer ahogado.

Luego ella lloró amargamente toda la noche, como si algo en su interior se hubiese roto como únicamente se rompen a veces esas cosas que eran demasiado frágiles, y que ya nunca pueden volver a recomponerse, permaneciendo para siempre en nosotros destruidas y en ruinas.




© 2015 Biel Rothaar






vendredi 21 août 2015

Dudas y Cuestiones (69)







El primer ministro de Grecia, 
Alexis Tsipras, 
"Alexis el Breve" como ya ha sido bautizado por la prensa griega 
para los libros modernos de la historia helena,
presenta su renuncia y convoca nuevas elecciones en el próximo mes de septiembre, 
abriendo un nuevo capítulo del serial de la crisis griega.







¿Tsipras vuelve a convocar las urnas,
esta vez no como farsa,
sino adelantando al "mes de la fiesta de las Boedromías"
la Ley del Ostracismo propia de la sexta pritanía
tras poner en venta el país para deleite de la voracidad empresarial germana?




Acerca de la anécdota que relata Plutarco sobre el ostracismo al que fue condenado Arístides:
 "un analfabeto después de entregar su óstrakon al propio Arístides,
le pidió que escribiera el nombre de Arístides.
Éste asombrado le preguntó si Arístides le había causado algún daño.
«En absoluto», respondió,
«ni conozco a ese hombre, pero me molesta escuchar por todas partes llamarle el Justo».
Después de escucharle, Arístides no replicó, escribió su propio nombre y le devolvió el óstrakon",
¿cuál sería la reacción del propio Tsipras en la actualidad ante ese mismo analfabeto?




 ¿Espera a Tsipras el mismo vergonzante ostracismo que al demagogo ateniense Hipérbolo,
o, seremos testigos una vez más
de una de esas patéticas escenas en las que la masa canettiana hace ejercicio de seguidismo
incluso del líder que ha arrojado el estandarte y camina inmolándose hacia las filas enemigas,
arrastrando voluntariamente la barca de Caronte hacia el reino de las tinieblas?



¿Se esconde en este adelanto electoral de Tsipras la simple estrategia
de purgar su partido de disidentes y voces críticas con el nuevo ideario moderado
al gusto de los intereses burgueses alemanes
como el mejor Pétain colaboracionista?



¿Otro grupo de comunistas reciclándose en mencheviques en alianza con la burguesía liberal?



¿Otra muesca más a favor del discurso de la escuela austríaca de economía en su programa de ratificación del "teorema de la imposibilidad del socialismo" de Ludwig von Mises?



¿Reflexionando sobre la gruesa avalancha de inmigrantes que asola a Grecia en estas semanas, en esa aparente amenaza de choque social está tal vez sembrándose para el futuro de forma positiva
el substrato sobre el que resurgirá toda la civilización griega a través del impulso vital
que a veces inocula a una sociedad paralizada la pasión del meteco?



¿La figura del inmigrante meteco como la figura salvadora de la civilización griega
por esa misma devoción que Cioran encontraba en la personalidad del meteco
a propósito de la lengua francesa: “El francés ha devenido una lengua provincial. Los indígenas se acomodan a ello. El meteco es el único inconsolable. El único que porta el duelo del matiz"?



Si hubiese que poner un título a esta nueva entrega de este sainete tragicómico griego
que inauguró Papandréu se titularía acaso,
¿"se busca héroe griego o que pase el siguiente"?



En el sainete tragicómico criollo argentino se distinguen tres modalidades:
el sainete reflexivo, el sainete de autoengaño y el sainete inmoral,
¿en qué fase nos encontramos en estos momentos,
seguiremos situados como hasta ahora en la fase de autoengaño
o transitaremos ya a la fase del sainete inmoral?



¿Los acontecimientos vividos hasta el momento
 no han sido más que el preámbulo oportuno
para que el nombre de Varoufakis quede grabado en letras doradas
 al lado de los héroes de Marathon como salvadores no solamente de la libertad griega,
 sino también de su dignidad,
en ese necesario marco épico que siempre transforma todo lo que toca en Historia?




© 2015 Biel Rothaar





lundi 17 août 2015

Dudas y Cuestiones (68)








Leemos sin demasiada sorpresa estos días las declaraciones de Joaquín Urías,
profesor de Derecho Constitucional en la universidad de Sevilla,
 letrado del tribunal constitucional y activista del Foro Social de Sevilla:
"Ya nadie se llama a engaño. Podemos es un partido centralista y vertical, 
dirigido con mano férrea por un grupo de amigos que han ido desactivando sistemáticamente 
cualquier intento de las bases de construir un movimiento político participativo y horizontal. 
Siempre ha sido así, pero ahora lo empieza a saber la opinión pública. 
Y eso va a tener un coste electoral".






¿El esperanzador ambiente aún respirable como nostalgia de las plazas del 15-M
de transformación política de carácter horizontal anti-jerárquico
y de histórica emancipación política de todo individuo a la categoría revolucionaria de “ciudadano-político
(posibilitador final de la constitución social de un verdadero "demos"
superando así el viejo marco del delegatorio sufragio universal cuatrienal),
se ha difuminado como señala Joaquín Urías y como remarca Ramón González,
militante de Podemos y portavoz de Guanyem Catalunya,
afirmando que Podemos es una pseudo-secta en la que Pablo Iglesias sería su gurú
y donde el lumpenproletariado marginal, desclasado y expulsado de los procesos de producción capitalista actuaría como ese necesario componente principal de toda masa sectaria:
el fanático núcleo cohesionador y proyectador en su desesperación vital
de la mística aureola de salvador mesiánico alrededor de la figura del líder,
 invistiéndole de este modo de toda impunidad de acción?




En el contumaz rechazo de la dirección de Podemos a una unificada candidatura de izquierda
con visos de ganar las elecciones según recientes encuestas,
esa alianza que contradictoriamente sí fue permitida en las elecciones municipales
bajo la alianza en Cataluña entre Podemos-ICV (filial de IU en Cataluña),
¿cuál de estos dos adversarios que Foucault apreciaba leyendo El Anti-Edipo de Deleuze
 se podrían achacar a la testarudez de la dirección política de Podemos:
esos “ascetas políticos, los militantes morosos, los terroristas de la teoría, 
aquellos que quisieran preservar el orden puro de la política y del discurso político. 
Los burócratas de la revolución y los funcionarios de la Verdad
o, acaso estamos por contra ante el mayor enemigo de todos,
aquel “fascismo que existe en todos nosotros, que habita en nuestros espíritus 
y está presente en nuestra conducta cotidiana, el fascismo que nos hace amar el poder,  
desear esa cosa misma que nos domina y nos explota”?




¿En el fracaso de la candidatura unificada de todas las izquierdas progresistas españolas
habrá de escribirse algún día sobre las cenizas frías de la revolución fracasada
los mismos dictámenes que fueron escritos en el pasado para similares
coyunturas de fracaso y escisión entre fuerzas progresistas de cambio social:
la culpabilidad compartida de las murallas de los personalismos y
 los erróneos triunfos de las divergencias sobre las convergencias?



¿Pablo Iglesias se ha precipitado acaso en el megalómano embrujo de ser observado también
con el boato de un Napoleón contemporáneo
en el mismo sentido que Napoleón fue observado por Hegel
corriendo a caballo por las calles de Jena el 14 de octubre de 1806
identificándolo boquiabierto como el “Espíritu del Mundo” derrocador de la tradición
y quien en porte extraordinario
a lomos de su cabalgadura, extiende su brazo sobre el orbe y lo domina”?



¿Asistiríamos también en un hipotético encuentro entre Pablo Iglesias y Goethe,
a la misma respuesta que Napoleón espetó a Goethe
cuando éste le preguntó si aún era posible escribir una tragedia en torno a la idea de destino:
¿Para qué queremos ahora el destino? ¡La política es nuestro destino!”?



¿Descubriremos incluso en alguna honesta autobiografía futura de algún dirigente fundador de Podemos,
la confesión sonrojante que toda la sustanciación política del clima revolucionario de las plazas del 15-M
no fue en verdad más que la vanidosa acción idealista
de un reducido grupo de profesores de ciencias políticas de la Complutense,
 jugando en excedencia temporal a ser revolucionarios a tiempo completo,
un simple experimento intelectual como trabajo de campo
para la escritura de una docta tesis política del tipo
"De cómo probamos empíricamente que el gregario hombre común sigue siendo maleable 
a los cantos de sirena revolucionarios bajo un discurso pseudomarxista 
en los tiempos del actual tardocapitalismo postindustrial"?



¿Habrá que volver a llenar las plazas del 15-M en el futuro con pancartas para ensalzar y ovacionar
la genialidad intelectual de este elocuente “grupo de profesores de ciencias políticas”
por ayudar a probar una vez más que la única vía revolucionaria posible es la vía anarcoindividualista
y que el mayor enemigo del “pueblo” siempre será el mismo “pueblo”?



¿El fenómeno social “Podemos” se acabará convirtiendo
como en otras coyunturas de cambio social frustradas
en la triste letanía que lleve a reconjugar el lema verbal “Podemos
en ese otro típico canto que en la vejez suelen mascullar en voz baja
todos los viejos revolucionarios fracasados como un autorretrato de sus vidas y de su tiempo:
Podemos, Pudimos, Pudieron”?




Biel Rothaar
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.






Microcuento nº 12 (Los crímenes de la Brasserie Lipp)






            Confieso
                          que
                                 llegué
                                           incluso a amarles
por un sentimiento compasivo
a fuerza de constatar en aquellos días de preparación,
el
   horror
            de
                 sus
                       existencias.





Confieso que 
llegué incluso a considerar
indultarles
por la insignificancia e irrelevancia
                                               de
                                           mi
                                     acto,


pre
     vi
        sua
             li
               zan
                    do
                             la intrascendencia de mi impulso moral 
                                                                                        sobre lo yermo de sus ademanes amorales y 

                                                                                                                                                        huecos.





Algunos,
                     sé
             bien
que
                  dirán
                                                                   que ha sido fruto del peor 

resentimiento reactivo,
                                  otros,
                                    sin
                                  duda,
                           diagnosticarán
                                    que
                                     ha
                                    sido
                                     un
                                repentino
                                   brote
                                psicótico

                                antisocial,






pero muy pocos
                         serán cómplices
                                             de
                                       que
                                    en
                          verdad
                                     ha
                                         sido
                                                la
                                                    más
                                                           alta
                                                                 prueba
                                                                             de 
                                                                                  esa
                                                                              ya
                                                            descuidada
                                                                    y
                                                             extraviada
                                                                virtud




humanista.








Muy pocos allegados
                                 leyendo mañana la noticia en los periódicos 
                                                                                  conseguirán
                                                                              discernir 
                                                                            incluso
                                                                        que 
                                                                   no 
                                                               ha 
                                                        sido 
                                                   un 
                                           acto 
                                     de 
                    anarquismo
 insurreccional,



bien
que
muy 
pocos
alcanzarán la certeza,



insospechada
incluso 
para 
mí,



de 
    que 
          una 
                tarde
                     cualquiera,
                           contemplando 
                                               y
                                                 es
                                                     tu 
                                                        dian
                                                               do sus vidas inútiles y engoladas, simplemente tuve la
poderosa
tentación
de 
cumplir
una
de 
aquellas
sentencias 
programáticas
del
superhombre
nietzscheano: "El tipo de hombre que yo proclamo:
                                                                             [...] estaríamos dispuestos a cometer un crimen solo para experimentar el remordimiento de conciencia"







Y sin embargo,
casi
nadie
soportará,
dado
mi 
 probado
humanismo
radical
en 
pro
del
bien
general
del
Hombre,
                                                                                                                  
                                                                                                                                         el

                                                                                                                 conocimiento

                                    que
                                                                                    allí 
                                                                         ante
                                                                 sus 
                                              cadáveres, 
                       no asomó en mí, 
en ningún instante,
                            ni
                               el
                                  menor
                                            asomo
                                                       de
                                                            remordimiento,



y
que
no 
obstante,




fui embargado por esa profunda emoción
que
siempre
va
asociada
a
los
espectáculos
de
mayor



belleza.






Debo confesar, 
                    igualmente,
                                                    que soy consciente
que tal vez me será siempre ajeno 
el poder explicar en detalle esa emoción bárbara

ante la visión de sus cabezas rodando 
con una magna soberbia residual 
jugando 
            su
                último 
                         destino 
                                    sobre los cuadrados de ajedrez del suelo, 
                                                                                                en sublime homenaje estético al por siempre incontrolable 
                   azar y factor humano. 







Confieso,
                                                                     por 
                                                            último,
                                                     que
                                          poseo 
                         igualmente 
                   la 
     absoluta 
                  certeza de que siempre me estará vedado 
                                                                                inteligir, 
                                                                                            lo 
                                                                    incomensurable 
                                                             de
                                         rememorar
              en sus bellos ojos,
                           estáticos y sin vida,
                                                      el anacrónico y extraño recuerdo de los ojos ávidos de María Antonieta 
                                                                                                              latiendo con frenesí por última vez
                                                                                                             camino de la Place de la Concorde.

                   
                                                                                           
© 2015 Biel Rothaar





Dudas y Cuestiones (67)






Masdar, 
el proyecto de "ciudad verde" en el desierto de Abu Dhabi 
vuelve a ser aplazada hasta el año 2030.




¿Estamos ante otro signo de instrumentalización del capital
del modelo ecológico de la economía verde y las energías renovables?



¿Otro de los fallidos intentos de arranque del "capitalismo ecologista"
 porque aún no se ha alcanzado el proceso crítico de suficiente destrucción ecológica,
violando así todavía la racionalidad del axioma cinético schumpeteriano de “construcción-destrucción”?



¿Otra evidencia más de la estrategia de acercamiento
 como simple explotación tecnocientífica del gran capital a la ecología
como modelo de negocio y no como modelo filosófico de existencia alternativa?



¿La ecología será gestionada como nueva rentabilidad del capital y no como ideal humanista?



¿Otro testimonio refrendatorio de la profecía heideggeriana que apreciaba la modernidad
como esa apocalíptica consumación de la técnica cuyo “último acto” se desarrollará
cuando “la tierra misma explote en el aire” y “la humanidad contemporánea desaparezca”?



© 2015 Biel Rothaar






vendredi 14 août 2015

Dudas y Cuestiones (66)









Podemos cae desde enero en las encuestas del CIS nueve puntos porcentuales 
precipitándose a un no decisivo 15,7 % de intención de voto. 




¿Se va aclarando el panorama revolucionario de las plazas del 15-M,
desapareciendo los falsos “revolucionarios del bolsillo
y quedando únicamente el mismo substrato de toda revuelta social:
los bienintencionados revolucionarios de costumbre
y esos desbordados cíclicamente de las fuerzas dominadas reactivas
 que siempre operan en el límite en un sentido deleuzeano?



¿El sujeto revolucionario marxista
(ese viejo proletariado industrial reconvertido en la multiforme clase media laboral 
anestesiada en el consumismo y el tecnoconfort posmoderno),
se diluye en las encuestas del magma revolucionario podemita al ver reconquistado de nuevo
 los beneficios y las dádivas alienantes del sistema de bienestar tardocapitalista?



¿El principal residuo positivo que dejará a su paso el fenómeno Podemos será su testimonio histórico
 a modo de esa señal de alarma que el esclavo exhala siempre como lamento o como alarido
denunciando puntualmente el exceso de castigo por parte del sádico amo?



¿El fenómeno Podemos beneficiando en el fondo al poder estatal
como ese saludable y efímero grito de ira usado en terapia psiquiátrica
 para descomprimir la represión acumulada antes de que ésta devenga en violento episodio psicótico?



¿Quién quedará finalmente como irreductible masa revolucionaria podemita:
aquel nuevo sujeto revolucionario que identificaba Marcuse
como sustituto del viejo proletariado industrial marxista asimilado por el tardocapitalismo consumista,
aquel lumpenproletariado salido de las capas más marginales de la sociedad y las capas juveniles:
la oclos enardecida y esos héroes juveniles en edad de probar su heroísmo y su rebeldía social ácrata
 antes de su absorción por el sistema una vez llegue la fatiga revolucionaria
 y aparezcan las tentaciones de las seductoras eudemonías del sistema a la manera de un Cohn-Bendit,
o sea,
una reescenificación a la española del “mayo del 68 francés”
casualmente también después del brusco fin de una década de prosperidad?



¿El fenómeno Podemos como el “mayo del 68 español”:
la misma gestión de la oclos enardecida y la hercúlea juventud insatisfecha
a través de la intelectualidad progresista de la Complutense
en sustitución de la intelectualidad progresista de la Sorbona?



© 2015 Biel Rothaar



mercredi 12 août 2015

Dudas y Cuestiones (65)





Leemos a Vicente Luís Mora en Literatura y nuevas tecnologías:
[...] cuando, en algún instante, la obra colgada en red “se publica” finalmente, bien en un formato digital perdurable y cerrado, bien en formato de libro papel (que es cerrado por naturaleza), todo el proceso anterior, aquella suma de publicaciones y mejoras, se convierte en un estado “público” de pre-publicación que, a la vez, es una publicación en sí. Mientras que algunos autores, pienso en la citada Cristina Rivera Garza, retiran de la red los primeros textos (que, en este sentido, serían una especie de borradores públicos a pesar de que aparecieron publicados en línea como textos digitales definitivos), en otras ocasiones el texto digital primario sigue siendo accesible, ofreciéndose como espejo del texto impreso. Internet es, desde ese punto de vista, tanto un archivo como un palimpsesto. Los bytes u octetos, errantes y manipulables, ocupan el lugar actual de los pergaminos circulantes del siglo XV.




¿Uno de los signos de la actual era digital será la aparición idiosincrática de un escritor-in progress 
que transforme en rutina y marca cultural de una época lo que Joyce convirtió en singular excepción
durante los diecisiete años de redacción de su apoteósico Finnegans,
generando así como efecto literario el singular aluvión de unas obras literarias
cuyo centro de gravedad conceptual sería el “ciclo”, la "repetición" y la “diferencia”,
y que actuarían además en el tiempo como reveladoras autobiografías evolutivas del propio autor?



¿En qué sentido estructuralista habría que “catalogar” bibliotecariamente
cada una de esas “no-obras” intermedias que van elaborando progresivamente la “obra”?



¿Se dan en nuestro tiempo más allá de las condiciones propicias
que como afirma Castells en Neoanarquismo posibilitan la revitalización del pensamiento anarquista
mediante la sociedad de redes y las emancipatorias interconectividades tecnológicas libertarias,
 las condiciones apropiadas también para la eclosión de una generación literaria
de autores anarcoindividualistas creadores de una cultura ácrata, iconoclasta y transversal
sustanciada en esa dinámica en fluida reevaluación y cambio propia del pensamiento anarquista,
más pertinente en este sentido para la maximización de las relaciones dialógicas específicas autor-lector
en el marco desregulado de multidireccionalidad e interacción no jerárquica del contexto digital?



¿Las nuevas dinámicas que conforman el sistema nervioso de la/s literatura/s digital/es
como una revolucionaria anarquización de la producción literaria,
como un derrocamiento libertario de las hasta ahora sacralizadas, finitas e inamovibles "verdades literarias"?



¿Qué tipo de literatura o anti-literatura conformaría esa anarquización del proceso creativo literario,
esa desacralización de la finitud de la obra literaria y el destronamiento libertario de la regia autoridad
 de sus “verdades literarias” cerradas y sacras, esa demolición del Parnaso estático-estatal
reconvertido en un Parnaso dinámico-ácrata, insertada esa literatura o anti-literatura entonces
en una corriente líquida alimentada de forma sostenida por la reflexión crítica del autor alejándose y aproximándose como un invariable acordeón al primer marco que dio impulso creativo a la obra,
interviniendo cíclicamente (reordenando, modificando, anulando, agregando) sobre las líneas de fuerza literarias que dieron origen al primer juego de significaciones y estéticas de la obra en su génesis: personajes que desaparecen, personajes que aparecen, personajes que evolucionan imitando la propia evolución/involución vital del autor, personajes interrelacionándose en nuevas lógicas narrativas,
personajes que se empequeñecen, personajes que se agigantan, personajes que son redimidos,
 personajes que son ahora condenados por un nuevo matiz, estilos que mutan hacia nuevas formas o estructuras narrativas, nuevos contextos históricos que se anexan sobre los viejos contextos históricos subvirtiendo en nuevas complejidades el juego de fuerzas iniciático, etc.?



¿Qué tipo de literatura o anti-literatura produciría esa apertura ilimitada (clausurada solamente por la muerte del autor) de la obra creada en paralelo al desarrollo y evolución personal del propio autor como una obra literaria que alcanza así más allá de lo literario el estatus de una obra vital en sí, inmejorable caudal igualmente para cualquier potencial biógrafo deseoso de hilvanar el mejor retrato autobiográfico de ese autor en cuestión a partir de esa evolución literaria matizada, a partir de esas dimisiones, a partir de esas ratificaciones, a partir de esas disensiones, a partir de esas nuevas adhesiones a la manera de esa ejemplar deriva intelectual que puede rastrearse por ejemplo en el pensamiento dinámico inspirado por el cambio y la duda constante anarquista en la obra de un Feyerabend?



¿Las específicas condiciones pro-anárquicas como sistema abierto y no finito que ofrece como posibilidad
el contexto literario digital operan de facto como un particular “Tratado contra el Método” feyeranbendiano desmitificando y poniendo en cuestión también el paradigma literario de una verdad literaria cerrada y única tal como Feyerabend puso en cuestión el paradigma científico de una verdad científica cerrada y única?



¿Todo este proceso anarquizante anti-estático e iconoclasta frente a la tradición literaria pro-estática y pro-institucionalizante en cierto modo también como la inevitable traducción al campo literario de la corriente posmoderna de disolución metafísica del sujeto en una multiplicidad de subjetividades, como deconstrucción inversa de lo universal hacia la multiplicidad: el tránsito de lo uno autoritario hacia lo múltiple libertario, como la constante escenificación literaria del divergente y caótico juego de fuerzas deleuzeano ensayando la Diferencia y la Repetición, como autocompletado literario de lo real mediante las subjetividades excluidas lacanianas, como incremento realista de la complejidad narrativa de la literatura a través de
 la multiplicidad ramificante de su anti-edipización?



¿En esa otra vertiente anarquizante que produce asimismo el actual contexto literario digital en la que el propio autor queda a su vez igualmente desmitificado y destronado como autor único de la obra como consecuencia de esa retroalimentación positiva entre autor y lector en el concurso interactivo
de las redes sociales, qué tipo de horizonte literario particular nos ofrecerá esa anarquización también
del proceso de autoría por el flujo amplificador de ese estímulo/aporte creativo agregado por el lector al “primer autor”?


¿La cultura del fanfic representa ya esa pertinente base mitológica de desarrollo de esa específica productividad literaria resultante de esa relación dialógica digital entre autor y lector?




¿Considerada con retroactividad, qué tipo de literatura clásica dispondríamos en el presente en los anaqueles de nuestras bibliotecas si ciertos autores clásicos hubiesen adoptado este procedimiento literario ácrata, abierto e iconoclasta reacio a la solidificación de toda verdad definitiva, cuántas Madames Bovarys nos hubiese legado Flaubert al final de sus días, cuántas Rayuelas nos hubiese proporcionado Cortázar, cuántos Tropicos de Cáncer hubiera vomitado Henry Miller, cuántos Mataderos Cinco nos hubiese obsequiado Vonnegut, cuántos Ulises nos hubiese dado Joyce, cuántas divergentes magdalenas proustianas nos hubiera regalado Proust, cuántas nuevas iluminaciones hubiera alcanzado Rimbaud, cuántos infiernos nos hubiera encomendado Dante, cuántas Odiseas nos hubiera hecho soñar Homero?




© 2015 Biel Rothaar





mardi 11 août 2015

Microcuento nº 11 (La recepcionista)

       





Los tres jóvenes extranjeros
                                          cruzaron
                                                        el
                                                            hall
                                                                 del
                                                                     pequeño
                                                                               hotel
                                                                                   con esa improvisación de los que nunca saben dónde estarán mañana.
                       La joven recepcionista
                                                     primero las estudió a ellas y luego le estudió a él,
                                                                                                                        con esa noble discreción que solamente
                     se aprende
                                      agotando largas tardes
                                                                         en
                                                                     pequeñas
                                                                      terrazas
                                                                          de
                                                                         café. 





Algo más tarde,
 la joven recepcionista entrando por sorpresa en la habitación 
les descubrió completamente desnudos, 
deambulando por el cuarto
 y ordenando su casi nulo equipaje.



Su expresión turbada inicial
fue disolviéndose 
en la jovialidad
y la alegre naturalidad de los jóvenes,
                                                         y en su mirada fue creciendo a la par esa violenta estupefacción de aquellos que no están acostumbrados a contemplar la Vida 
                                                                                        en 
                                                                                           mitad 
                                                                                                   de 
                                                                                                       los 
                                                                                                          camerinos, 
                                                                                                                           alejada de su representación 
bajo los telones y las luces del escenario.





Durante cierto tiempo 
ellos recordarían el peso de esa mirada, 
el peso de esa extasiada estupefacción
 como la perfecta transfiguración 
                                              de 
                                                 aquellas 
                                                             líneas 
                                                          de 
                                                  aquel 
                                        cuento 
                                   de 
                   Tennessee 
       Williams 
                   en las que la protagonista 
contemplando el semen derramado sobre su cuerpo 
                                                                              se extraña ante la reflexión imprevista 
sobre el profundo misterio de 
la 
Vida, 

o como simplemente alguien 
que ve pasar felizmente desconcertado 
el natural flujo de la vida 
 apoyado temerariamente sobre la cornisa de una ventana,
 o detrás de un mostrador de un pequeño hotel, 
esperando las ocurrencias o el caótico guión del azar, 
cualquier cosa 
que rebase el horizonte inalcanzable 
de las páginas de papel de las revistas o novelas de madrugada, 
esperando cualquier cosa que se salga de la rutina esclerótica y alcanforada, 
el profético canto de una lechuza, 
la primera sonrisa de quien nunca se esperaba una sonrisa, 
un héroe callejero vociferando a solas detrás de una pancarta, 
una armónica pareja de tres, 
una llamada telefónica cuando se deseaba esa llamada, 
dos jóvenes 
fingiendo 
           querer una habitación 
                                         a 
                                esa 
                      hora 
               de 
          la 
            madrugada 
                        en 
                        la que sólo maúllan los gatos negros, 
                                                                               unos 
                                                                                      ojos 
                                                                                             que 
                                                                                                   atan, 
una 
sonrisa 
que
se
hiela,

      una 
                   navaja 
                                                                                       sin
 tiempo 
de,


unas 
manos 
convertidas
 en
 cuerdas, 


atropellados 
gemidos
de
placer
         que no son el suyo, 
                                      una noche que se hace demasiado larga 
                                                                                              en un trastero
                                                                                                           esperando por una pequeña ventana 
un amanecer que no llega nunca,
a veces cualquier cosa, 
algo 
      que 
           simplemente
                              nos haga recordar de nuevo el crudo espasmo de la Vida. 

                              
  


Biel Rothaar

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