samedi 24 octobre 2015

Llanto debordiano







La apariencia debordiana corre ebria
por una acera de Park Avenue
en la pluma tropical 
de un sombrero de Coco Chanel,
en la sonrisa eufórica de una prostituta del Marais,
en el simulacro de una urna electoral,
en un discurso de solidaridad humanista
de un príncipe ocioso
sin trono
ni corona,
en un gemido porno,
en un christmas perfumado,
en una hucha sucia de Cáritas,
en un pezón en prime time, 
en unos titulares rojos de periódico,
en el último grito de furia de un palestino,
en la felicidad gratuita de un spot publicitario,
en un “te quiero” emoticonado de facebook,
en una disculpa pública como eximente, 
en cualquier videoclip de Taylor Swift, 
en la justicia de un juez conservador,
en el terror de una pre-decapitación, 
en un amistoso saludo diplomático,
en una valla en medio de la nada,
en el desodorante de un retrete, 
en una invitación a destiempo, 
en un guiño de tu jefe,
porque las imágenes 
ya nos alertaba
Virginia Woolf,
a propósito del cine,
son peligrosos trazos fugaces
donde es sencillo condensar el universo
en una toma falsa,
y a veces, en efecto, conviene recordar
que la paz no es una paloma,
que un beso no es el amor,
y que la muerte no es un ataúd. 





Biel Rothaar
Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.















mercredi 21 octobre 2015

Entertain us!










Los dobles de los candidatos llegaron por el carril central del estadio iluminado por un vaivén de bengalas, saludando al aforo montados sobre sendos carros romanos, aunque al estilo coreográfico de Los Juegos del Hambre, con una estela de fuego brotando alrededor de sus cuerpos bañados en dorada purpurina, porque el director artístico del evento había instaurado el criterio de que las nuevas generaciones ya no eran receptivas ni sensibles a la vieja mitología de Ben-Hur, y había que conectar por mandato gubernamental con todas las jóvenes generaciones, ya que la continuidad de la democracia en sí misma dependía de habilitar esta transición progresiva entre mitologías y universos simbólicos generacionales.


Los miles de figurantes a la señal de la visión de los carros cruzando un arco virtual de Palmira (nota de actualidad propuesta por la Comisión de Asuntos Históricos como prueba de sensibilidad geopolítica), comenzaron a cantar al unísono la versión de Nirvana cantada en la escena de apertura de la película Pan de Hugh Jackman (nota de actualidad propuesta por la Comisión de Asuntos Culturales para que se visualizase un diáfano apoyo al cine, con el fin de desactivar cualquier posibilidad de crítica al evento por parte del beligerante sindicato de actores).


En la gigantesca pantalla central iban apareciendo en bucle, como acompañamiento visual, las imágenes de los candidatos mostrando al aforo su arma de combate elegida, mientras en el estadio retumbaba el eco unísono de los versos de Nirvana con la misma grandilocuencia con la que en el pasado sonaban los viejos himnos patrióticos en finales de eventos deportivos:


Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello


With the lights out, it's less dangerous
Here we are now, entertain us
I feel stupid and contagious
Here we are now, entertain us
A mulatto
An albino
A mosquito
My libido
Yay, yay, yay


I'm worse at what I do best
And for this gift I feel blessed
Our little group has always been
And always will until the end


Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello





En el centro de la arena de combate había un elevado pódium circular a modo de palafito, desde donde la cadena televisiva ganadora de los derechos de retransmisión haría un superprograma especial de ocho horas de duración ininterrumpida con todos los detalles y curiosidades del evento. En su interior esperaba el maestro de ceremonias de la gala, un conocido presentador homosexual de lengua viperina y sonrisa agridulce, recibiendo las últimas instrucciones del director de escena y el jefe de guión. A su alrededor, asomados sobre la baranda circular se encontraban todos los colaboradores más ácidos y encarnizados del panorama televisivo, elegidos especialmente para la ocasión, simulando el recibimiento a los candidatos a la arena de combate: una teatralizada serie de chascarrillos sobre las vestimentas elegidas, sobre los peinados, sobre las maneras de andar, sobre la blancura de la dentadura y sobre el número de canas que en conjunto fueron provocando las primeras carcajadas del público. Un ayudante de dirección que había estado midiendo al pie de las gradas con un sonómetro los decibelios de las reacciones del público, hizo una señal de aprobación al regidor de la gala.


El maestro de ceremonias inauguró la siguiente fase desde la misma arena, explicando micrófono en mano al público asistente la dinámica de recepción individualizada de cada candidato. Los figurantes, entonces, a través de sus mandos a distancia escogieron durante unos segundos ambientados con una apropiada música de tensión dramática el nombre del primer candidato, acción que entre los miles de asistentes seleccionados metodológicamente por generaciones y estratos sociales funcionaba como el nuevo y único modelo de encuesta electoral homologado. El director artístico irrumpió de repente en la arena solicitando una repetición del procedimiento, sustituyendo la música de ambientación dramática, intercambiando el soundtrack tensional de Halloween por el de La matanza de Texas. El nuevo resultado pareció agradar más al director artístico y a sus ayudantes.


Una vez seleccionados todos los candidatos secuencialmente por aprobación popular y recibidos como celebradas superstars entre vitoreados vídeos de sus mejores momentos, estos empezaron a deambular por la arena distanciados unos de otros, mientras en la gran pantalla se daba inicio a una cuenta atrás de diez minutos, ambientada de fondo por el cántico ensordecedor del estribillo de la canción de Nirvana:


Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello, how low?
Hello, hello, hello



Desde el pódium, el mordaz presentador y sus implacables colaboradores sacaban punta a cada una de las acciones de los candidatos, a todas y cada una de las muestras de nerviosismo e inseguridad, a cada uno de los gestos y estrategias visibles, mientras el cronómetro en la gran pantalla se precipitaba hacia el cero.


Cuando el cronómetro llegó a cero, se hizo un silencio aparatoso y los focos del techo del estudio iluminaron en exclusiva la arena, desnudando todas las facciones de los candidatos, que iban siendo repetidas una y otra vez en la gran pantalla en formato slow motion.


Los dobles de los candidatos alzaron cada una de sus armas de combate al aire: una rosa roja, una extraña gaviota con pinta de aguilucho, una bandera de España new age y una hoz y un martillo unidos por una cadena a la manera de unos tradicionales nunchakus. El público felicitó el arrojo y el coraje de los candidatos con una ruidosa y sostenida ovación, antes de que comenzara la nueva cuenta atrás de sesenta minutos que habría de llevar a alguno de los candidatos al final de la noche al glorioso triunfo popular.


En ese instante se activó también en la pantalla la fórmula de interacción con el público de los hogares y el mecanismo del televoto, comenzando a oscilar desde ese momento en la gran pantalla los variables porcentajes de voto popular a medida que la aguerrida lucha dialéctica avanzaba entre los candidatos. En el faldón inferior de la pantalla corrían al mismo tiempo el aluvión de mensajes sin censura política enviados por los espectadores interaccionando a cada una de las intervenciones e hitos de la lucha. Cada uno de los mensajes populares más destacados iban siendo a su vez comentados y debidamente ampliados por el presentador y sus colaboradores desde el pódium, exprimiéndolos sarcásticamente al máximo para regocijo y chanza del público presente.


Los dobles de los candidatos reprodujeron en un soberbio esfuerzo de interpretación y fidedigna imitación el probable desarrollo de la verdadera lucha que tendría lugar al día siguiente entre los verdaderos candidatos, ambientando el escabroso clima de reproches y ataques dialécticos que habían servido de precalentamiento al gran evento de campaña electoral, esfuerzo que fue recompensado finalmente por un largo aplauso de reconocimiento de todos los figurantes y técnicos asistentes.


El director artístico se acercó al director de producción que se encontraba en ese instante estudiando sin mucho disimulo los culos de sus secretarias camino del backstage. Entre sonrisas y bromas de aceptación, ambos coincidieron que el ensayo general había sido todo un éxito, y que el espectáculo estaba garantizado, superando con amplitud los estándares de calidad de la nueva directiva europea que Bruselas había dictado para todos los eventos inaugurales de campañas electorales en territorio europeo.


Una pareja de figurantes ancianos pasó delante de ambos directores analizando con interés todos los pequeños secretos mecanismos que se percibían entre bambalinas, mientras se iban alejando con paso cansado hacia la entrada de los gigantescos estudios de producción en la que algunos operarios estaban terminando de ajustar el luminoso de bienvenida donde rezaba en letras de colores: Welcome to Democracy's Day. Otro grupo de figurantes jóvenes les sobrepasaron en ese instante con paso rápido contando las monedas que habían obtenido de salario por la participación en el ensayo general, así como el correspondiente diploma acreditativo de la colaboración institucional, mientras al mismo tiempo iban mascullando en voz baja con tono rabioso y de forma mecánica algunas de las líneas de Smells Like Teen Spirit:



He-llo, he-llo, he-llo!

Withhhh the lights outttt, it's lessssss dan-ge-rous

Here we are now, entertain usssss

I feeeeeel ss-tuu-piiid anddd conn-taaa-giousss

Here we are now, entertain us, entertain us, en-ter-ta-in us, en-ter-ta-in us, e-n-t-e-r-t-a-i-n US!





Biel Rothaar

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.








lundi 19 octobre 2015

Dudas y Cuestiones (75)









El chimpancé 
es un primate de la familia hominidae con características semejantes a las del ser humano, 
con el que comparte el 96% de su ADN. 

El chimpancé es un primate territorial y violento, que vive en comunidades sociales complejas formadas por miembros que van desde los 20 hasta los 150 individuos. Muestra un gran repertorio
 en sus sistemas de lenguaje y comunicación, siendo capaz de aprender sistemas de signos 
como el chimpancé Washoe, experto en el lenguaje de sordomudos humano. Su habilidad en el uso de herramientas como arma o como utensilio, se transmite de forma social, 
pudiendo llegar a hablarse de diferentes “culturas” según las diferentes regiones. 






El bonobo
 es un primate de la familia hominidae fuertemente relacionado con los seres humanos, 
siendo su ADN idéntico al del Homo sapiens en un 98%.

El bonobo es un primate pacífico y sociable, que vive en comunidades reducidas 
de hasta 10 miembros, bajo una cultura matriarcal e igualitaria. Al igual que los seres humanos poseen rasgos faciales que les individualizan y los hacen identificables en sociedad. 
Ciertos estudios científicos han expuesto además la constatación de comportamientos de altruismo, empatía y paciencia, que se creían hasta hace poco propios del hombre. 
Otros experimentos científicos con el ejemplar de bonobo Kanzi revelaron su alta capacitación para el dominio del lenguaje de signos, entender y expresar ideas relativamente complejas e incluso inventar nuevas palabras. También demostró un sorprendente ingenio en la fabricación y uso de herramientas con piedra sílex, habilidades similares a las que desarrollaron los primeros humanos.






A partir de un reciente estudio científico secuenciador del genoma de Ulindi
—una hembra de bonobo del zoológico de Leipzig—,
en el que ha participado el Instituto de Biología Evolutiva,
 se ha concluido que en ciertos aspectos específicos
nos encontramos más cerca de los bonobos que de los chimpancés,
mientras que en otros aspectos sucede lo contrario.



Estas diferencias como sentencia Tomàs Marquès Bonet,
 investigador del Instituto de Biología Evolutiva,
«son las interesantes, porque pueden ayudarnos a entender algo tan complejo 
como es el comportamiento»,
arrojando luz sobre las diversas variaciones genotípicas, fenotípicas y ambientales
causantes de la divergencia de sus comportamientos sociales.



Estas oposiciones de comportamiento social se sustancian en palabras de Tomàs Marquès Bonet
en que «mientras el chimpancé es más agresivo, con episodios frecuentes de “guerras” entre tribus 
y un fuerte componente territorial, el bonobo se caracteriza por su carácter pacífico
 y por su alto nivel de actividad sexual... 
[teniendo el sexo] una función de unión social, pacificadora y de reducción del nivel de estrés».



Estas variaciones comportamentales se manifiestan principalmente en situaciones de conflicto:
el chimpancé recurre entonces a la violencia y el bonobo en cambio a la relación sexual
(pacificadora y desestresante, incluso con miembros de su mismo sexo).








Algunas investigaciones científicas
apuntan a que la diferencia de comportamiento social
entre el chimpancé común (Pan troglodytes) y el chimpancé pigmeo o bonobo (Pan paniscus),
—que se diversificaron solamente hace un millón de años en la escala evolutiva
y entre los que únicamente media una diferencia genética del 0.4%—,
estriba en las diferencias socioambientales en las que evolucionaron,
priorizando la expresión de un fenotipo de competitividad en lugar de un fenotipo de cooperación:
un entorno de escasez incitador de la competencia por los recursos en el caso del chimpancé
y un entorno de abundancia incitador de la cooperación y la solidaridad en el caso del bonobó,
¿pero, a la luz de estas conclusiones,
no está abocada siempre la humanidad a reproducir el comportamiento fenotípico del chimpancé
bajo el contexto ideológico del capitalismo neoliberal y su paradigma de competencia
creador de desigualdad social y escasez de recursos,
en lugar de cualquier contexto ideológico bajo un paradigma de cooperación y mutualismo
creador de mayor equilibrio social y suficiencia de recursos?





¿Esta lección nos revela que una de las claves de la viabilidad de la propia especie humana
se remite en último lugar a que su evolución comportamental como especie
se acerque al bonobo y se distancie del chimpancé?





¿En el éxodo inmigratorio de refugiados hacia Europa,
estamos observando el afloramiento en toda su crudeza
no solamente del espíritu intolerante, xenófobo e hipernacionalista
del ciudadano europeo,
sino también la oportunidad de visualizar
uno de los caracteres identitarios generales del Hombre como primate social:
su carácter territorial y violento con el “otro”,
con todo aquel ajeno a la “comunidad de base común”
equiparándonos así al carácter agresivo del chimpancé,
en lugar de al carácter pacífico y tolerante con el “extranjero” del bonobó?




¿Recordando la secuencia agresiva de la periodista húngara Petra Laszlo,
pateando a inmigrantes en la frontera húngara,
podríamos reducir esas imágenes de forma icónica
a un perfecto arquetipo de ese carácter intolerante y violento con el “otro”
que nos emparenta comportamentalmente con el chimpancé?




¿Además, ante este “caso Petra Laszlo”,
 ante cada una de las reflexiones y matizaciones individuales de cada ciudadano europeo
acerca de la acción violenta de la periodista húngara Petra Laszlo:
bien en sus rotundas condenas
o bien en la aparición absolutoria de algún “pero” o algún “sin embargo” exculpatorio,
podría ser descubierto y analizado el grado exacto
entre esa violenta tendencia chimpancesca o esa pacífica tendencia bonobil?



¿Podría ser estructurado y bautizado este test como el “test Petra Laszlo”?



¿Que el canal N1, vinculado al partido Jobbik de extrema derecha,
haya expulsado a la periodista Petra Laszlo por su acción violenta y racista,
—la misma televisión que ha estado alentando un discurso xenófobo y racista—,
no supone por otro lado un contrasentido absurdo y ridículo
y un perfecto ejemplo de esa “doble moral” en asuntos de inmigración
que avanza de nuevo en Europa como un cáncer social?





¿Por otra parte, más allá del multitudinario “nacionalismo de bandera”,
ese “nacionalismo de campanario” que opera a pequeña escala
podría encontrar alguna explicación científica en la reacción atávica ante todo “extranjero
que invade esa comunidad de 20 a 150 individuos tal como sucede en el caso del chimpancé:
la reacción violenta ante cualquier intromisión “extraña
en nuestro pequeño “círculo de confianza y costumbres”?





¿En cierto modo,
podría emparentarse también en una lectura sociopolítica humana,
el carácter social del chimpancé a las características del pensamiento neocon,
y las características sociales del bonobo
a las características de un pensamiento hippie y libertario:
la tentación del séptimo de caballería frente al “haz el amor y no la guerra”?





Siguiendo en el terreno libertario,
¿la noticia reciente de 200 anarquistas británicos
ayudando a entrar a un grupo de refugiados en Reino Unido rompiendo la frontera,
nos recuerda que una de las virtudes del anarquismo es precisamente la destrucción y superación
de la imposición de esa naturaleza humana violenta con el “extraño”,
promoviendo como nueva realidad sociopolítica
esos valores revolucionarios y subversivos “antinacionales” del anarquismo:
la destrucción de toda patria
y el combate de todo nacionalismo reductor y excluyente
de lo que es transversal a todo ser humano,
su naturaleza humana común?





¿Este éxodo inmigratorio sobre Europa
aparece también como la oportunidad de señalar algunos de esos obstáculos clave
para el triunfo de una sociedad anarcoindividualista universal:
las fronteras y la atávica demonización del “otro”?





¿El anarquismo
se presenta asimismo como la única doctrina
capaz de luchar contra la noción de “extranjero” al destruir todo “Estado”,
puesto que el Estado y toda su maquinaria de producción conceptual
es el principal abastecedor ideológico de la noción de “extranjero
al exaltar administrativamente lo “propio” y delimitar lo “ajeno”?






¿En un contexto general,
 esta catástrofe humanitaria de los refugiados
nos está permitiendo visualizar, sobre todo, la verdadera realidad política de Europa:
un conjunto de tribus violentas y xenófobas,
que en su psique social de conjunto
no ha evolucionado demasiado desde el Paleolítico?






¿Habremos de dar una vez más la razón a Morin,
tal como leemos a Alfredo Gutiérrez Gómez y Raúl Domingo Motta
en su libro Educación, mundialización y democracia: un círculo crítico cuando nos recuerdan:
“según Morin estamos en la edad de hierro planetaria, una edad que madura titubeando,
en donde la crisis de la humanidad es, en esencia, la incapacidad de llegar a constituirse Humanidad;
es también la crisis del mundo, incapaz de asumir sus mundos,
y es por último, la crisis del hombre incapaz de asumir “los hombres”?






Biel Rothaar
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.








jeudi 15 octobre 2015

O Último Fado








Algunas noches en cualquier taberna de Alfama,
a última hora de la madrugada,
cuando han terminado de cantar los fadistas profesionales
sus fados tradicionales,
surge alguien espontáneamente de alguna esquina
para cantar el último fado. 








Amigos meus, 
já o dissesse Jorge Fernando,
“Alegria em mim já não existe,
porque a solidão, à noite em mim persiste”



Amigos meus,
Amália Rodrigues já morreu,
Luis de Camões já morreu,
Fernando Pessoa já morreu,
Saramago é um nome numa lápida,
Viriato já não voltará a correr a cavalo pela Serra da Estrela,
 ficamos somente seus filhos enrijecidos pela frieza e a solidão.


A pior de todas as friezas, 
a frieza dos corações gelados.


 A pior de todas as solidões, 
a solidão cega entre a multidão que corre


Martim Moniz é uma lenda
 de uma gallardía individual estranha e perdida.


Vasco da Gama é uma lembrança 
de um império e uma natureza esgotada.



Afonso Henriques parece já uma inapreensível mitologia homérica. 







Amigos meus, 
Geraldo Geraldes já não é Geraldo Sem Pavor,
mas regressaram os tempos nos que se fala da história e da pátria 
caminhando pela avenida da Liberdade.



Mas amigos meus, 
¿quem sabe o que é a pátria?
Já ninguém sabe neste tempo de dúvidas,
sobre o seu verdadeiro valor,
sobre a sua verdadeira realidade,
e Teresa de Tarouca também não nos ajudou 
quando então cantou-nos:

“A pátria não é apenas
um corpo de bailador.
Não são duas mãos morenas
nem mesmo um beijo de amor...
A pátria, realidade
vive em nós porque vivemos”.

Porque amigos meus,
¿quando sabe o homem de certo
si ainda esta vivendo ou si já está morrendo,
quando sabe o homem mortal
quando a pátria é só um sonho ou é ainda uma realidade,
si não está seguro de viver ou de morrer?






Amigos meus,
quando poderemos cantar de novo 
aqueles versos do Martins?
“Os donos deste país
somos nós, os portugueses”,
e uma manhã poder cantar outra vez,
“Ó minha terra lavrada,
com arado da tristeza,
hoje em dia o sol é nosso”,
e pela noite percorrer as tascas de Alfama
á procura de escutar de novo 
na voz do Carlos do Carmo,
a dança de loucura daquela bailarina:

“Baila, baila bailarina
vem bailar o pé de mim,
põe um ar de Colombina,
eu hei-de ser teu Arlequím”







Amigos meus, 
¿quem descobrirá que o problema de Portugal
é o mesmo que p'ra Lisboa 
já escrevesse Manuela de Freitas
“Engrandecem-te o passado,
fazem trovas ao teu povo,
vão repetindo o teu fado,
mas não te inventam de novo”



Saudades de um Portugal invencível e aventureiro,
quando a Torre de Belém é já um suvenir fotográfico,
os pastéis de nata uma mercadoria
e o vinho do Porto um valor de mercado.


Saudades de uma velha Lisboa,
onde alguma vez tudo foi uma possibilidade,
ainda que fosse uma ilusão impossível.








Amigos meus,
Lisboa segue possuindo os rés-do-chão 
e as altas mansardas,
mas ameaçadas de derrubamento e morte.



Lisboa já não tem lendas de heróis 
nem princesas trancadas em torreões,
só tem novos amos, novos escravos
desta economia da modernidade,
mestra da gestão de dúvidas e dívidas,
mestra da criação de medos e recompensas,
que faz dos homens débis, escravos perfeitos
e converte aos homens temerários 
em revolucionários sem povo a quem libertar,
ou em suicidas debruçados ao abismo de uma janela escura.




Amigos meus,
como cantou-nos a Salgueiro,
“Lisboa tem a tradição,
dos bairros antigos.
Lisboa tem histórias de reis,
de mares e de selvas.
Lisboa tem histórias de hotéis,
de espiões e de guerras.
Lisboa tem lendas do cais”.





Mas Lisboa, 
amigos meus, 
já não tem lendas de heróis, 
nem princesas trancadas em torreões,
somente tem homens que preferem esquecer 
e chorar fados com desconhecidos em tascas de madrugada,
a ensinar muito cedo a arte dos sorrisos falsos
aos filhos que ainda creem que não há murallas
que não possam ser assaltadas pelo orgulho e a vontade,
esses filhos que ainda creem que o logotipo da Coca-Cola
é uma imagem de felicidade,
e a bandeira dos Estados Unidos no peito
um símbolo de liberdade,
afastados do tempo de essa lição
que espera em alguma linha do Ezra Pound,
alertando-nos que a democracia
nada tem que ver com a autonomia pessoal. 






Biel Rothaar
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.








samedi 10 octobre 2015

La «generación blogger»









       La «generación blogger» es ese apelativo que, entre algunos otros distintivos tales como «generación digital» o «autor 2.0», viene siendo usado a menudo para designar a toda esa heterogénea generación de autores independientes a quienes la revolución tecnológica digital (alteradora de los rígidos mecanismos tradicionales de difusión cultural), ha emancipado de esa vieja jerarquía supraescritor que regulaba y ordenaba hasta el pasado reciente con autoridad y autoritarismo todo el flujo de producción literaria. Desde el comienzo de la masiva socialización de Internet como herramienta pública de comunicación y la asociada aparición de las diferentes aplicaciones y tecnologías de expresión y conectividad digital se fue favoreciendo la coyuntura para la emergencia de un nuevo escenario de rupturista autoproducción literaria, opuesto a la lógica imperante hasta entonces del rígido control de la industria editorial. Y como suele suceder habitualmente cuando la libertad individual tiene un resquicio histórico para ensayar su peculiar respiración, ésta hace siempre aparición de manera ruidosa entre algaradas y soniquetes de aprobación y desaprobación. Porque la historia de la «generación blogger» es fundamentalmente también, desde sus comienzos, la historia de esa típica algarabía de la libertad abriéndose paso entre los vítores de los oprimidos y las protestas de los que estaban cómodos con el statu quo anterior de libertad condicionada. La cronología clásica libertaria que retrata a menudo por un lado a aquellos que defienden como autodefensa una libertad refinada por el buen gusto oficial y las identificaciones colectivas y relaciones agonísticas de cada época, y por otro lado, a quienes gustan de percibir siempre todos los efectos y posibilidades de la verdadera libertad del individuo soberano y desatado, incluso en sus efluvios más escatológicos. La historia de la «generación blogger», efectivamente, no debiera de pasarnos desapercibido, es también de fondo un relato político de tinte anarcoindividualista en consonancia con el resurgir moderno del anarquismo, sobre cómo el joven autor contemporáneo se autoemancipó de las estructuras suprapersonales de poder-saber tradicional, alcanzando la posibilidad inédita en el curso de la Historia de la Literatura de superar esas ordinarias pleitesías y subyugaciones históricas a intermediarios y agentes culturales. El desafío a la palabra heredada para repetir lo mismo o para pronunciar algo nuevo, la edificación de una nueva biblioteca como anexo o como superposición de una nueva Troya sobre otra antigua Troya. La crónica de la «generación blogger» es también por ello la crónica cultural de la subversión libertaria del joven autor contemporáneo. Una independencia de acción creativa ejercida ya a cielo abierto sin techumbres institucionales, sin censuras ni presiones externas. Una independencia ejercida desde la soledad de un individuo de pronto plenipotenciario para experimentar directamente desde su escritorio a golpe de libertino enter el verdadero significado de una literatura libre sin frenos de mano ni agentes de tráfico. Siendo éste sin duda el principal distintivo de la fisonomía del verdadero «autor blogger», un individuo que ya no espera a editores porque ya no los necesita, ni los necesitará nunca, un individuo que escribe “mierda” y escribe “hijos de puta” sin ningún remordimiento de conciencia, con esa felicidad bukowskiana del que está del otro lado de la verja, del que ya ha huido a todo control y tiene enfrente de sí todo el campo para correr y ensayar su manera personal de callar y gritar.
      Todo autor de la «generación blogger» se presenta así en sociedad enarbolando esa vitola de sujeto liberado y disociado por completo de esos hasta ahora imprescindibles intermediarios de la cadena tradicional de materialización física y pública de la obra literaria, esos censores ilustrados y gestores históricos de los flujos de producción cultural. Un sujeto liberado por completo de todo ese ortodoxo proceso de sedimentación del hecho cultural que ha construido de forma hegemónica en la escala temporal la tradición cultural de un país y, por ende, las marcas del legado cultural del propio género humano. El autor de la «generación blogger» es un autor nuevo, un epifenómeno de la noción ácrata de libertad individual que ha traído aparejada la revolución digital. Una derivación de ese individuo del siglo XXI que repele la realidad opresiva de todo corsé, ese individuo que ya no desea formar parte del colectivo a través de la «tradición delegativa» sino a través de su autorepresentación única, porque ya ha ensayado la placentera vocación del anticonvencionalismo, sondeando con una sonrisa sarcástica la falsedad del tabú del reverso del cristal. Un autor nuevo que ya nunca transigirá otra vez con la domesticación de su voz por ningún interés superior, porque posee la plena autosuficiencia para controlar y autogestionar todo el proceso de creación y difusión de su obra, sin trabas ni cortapisas de ninguna clase a su libertad intelectual y creativa, salvo las que él mismo insertado como actor activo en el contexto cultural quiera autoimponerse por estrategia o aceptación parcial de esa «regla del juego» que cada época enarbola como estandarte y autorretrato.
      La realidad del autor de la «generación blogger», a pesar de su contumaz ninguneo por parte delstablishment y las profecías agoreras de la intelligentsia oficial como fenónemo fugaz y epidérmico, es una realidad que ha venido para quedarse, como en su momento vinieron para quedarse en pintura la mirada moderna de los impresionistas y los expresionistas y, pese sin duda, a los previsibles intentos de asimilación por parte de la industria editorial de sus mejores exponentes, tal como el rebelde movimiento indie trata de ser reducido por parte de la industria musical a otra mercancía manufacturable en las cadenas de montaje sintéticas a la manera de una Lana Del Rey cualquiera. El autor digital de la «generación blogger» personifica en general, a título personal, el arquetipo de todo ese vanguardista ecosistema literario digital donde el lenguaje y las formas documentales tradicionales han dejado de ser un dogma intocable, siendo reinventadas en el moderno corpus y estética del byte, ese particular ecosistema donde se está fundando una nueva definición de cultura, y una nueva forma de generar y asimilar cultura. Un nuevo paradigma cultural de acceso libre a toda “obra” y de posibilidad de interacción entre autor y lector, una nueva fábrica de significantes y significados. Una nueva literatura que más allá del territorio quemado de la página de papel ensaya nuevos lenguajes y nuevas estéticas sobre el territorio virginal de la pantalla. Una nueva literatura que ensaya la hondura y fertilidad del frankeinsteiniano matrimonio entre palabra e imagen. Un nuevo paradigma que reta con originalidad el patrón de la “continuidad” y el axioma tradicional de “finitud”, insertado todo en un nuevo contexto de velocidad donde los párrafos se transforman en criaturas agónicas y las palabras son otra vez cegadoras y afiladas como en el origen de los tiempos. En ese «ecosistema blogger», mientras desde elstablishment se conspira contra su irrealidad, se está fundando sin ningún género de dudas la literatura más singular y representativa del siglo XXI, en sus lindes líquidas y anárquicas habitan ya los futuros Bukowskis y Henry Millers, todos los Pessoas y Perecs, todos los Poe y Lovecrafts, todos los Rimbaud y Dylan Thomas, todos los Fante y Célines, todos los Becketts y Conrads, todas las Sylvia Plaths y Fleur Jaeggys, todos los Kafka, todos los Hölderlin, todos los Paneros, todas las Pizarniks, todos los Hesse, todos los Ginsbergs, todos los Dostoïevskis, todos esos que en el fondo siempre entendieron la literatura como un ejercicio de libertad, todos aquellos que escriben “con espíritu y sangre”.
      Por todo ello, el gran signo, y acaso la consecuencia y el ámbito de discusión más visible de la emergencia histórica del autor de la «generación blogger» la hemos de situar precisamente en esta violenta ruptura de la cadena tradicional de materialización y difusión de la obra literaria. El fin de (o la bifurcación desde) la vieja cultura de la página de papel sometida a esa permanente dinámica cismática con las pretéritas formas de producción cultural mediante esa insólita mecánica cultural libre y desregulada receptiva a cada nueva voz literaria, como un Parnaso donde ya triunfase lo hospitalario sobre lo regulatorio. Una cultura nueva que emerge por desconocidos poros a borbotones, atropellada, libérrima y anárquica en nuevos estilos, en nuevas jergas, en nuevos tempos, en nuevas fraseologías, en nuevas formas documentales y en nuevos espacios informales, en el territorio particular de un post, en el interior de un e-mail o en un comentario de blog como una moderna nota a pie de página. La colisión de la galaxia Gutenberg con la galaxia Gates, como un rasgo identificativo de todo el conjunto de esta «generación literaria», generando como resultante en el albarán cultural de nuestra época una hiperinflación de obras literarias sin catalogación, difícilmente reductibles y homologables a cánones académicos previos, con nuevas semánticas y nuevas gramáticas, en una productividad constante de nuevas mitologías sustitutorias de las viejas mitologías. Un creciente anexo de obras hors-la-loi como en aquellos días de las primeras vanguardias artísticas y aquel rupturista salón de independientes subvirtiendo la productividad ordenada y canonificada de la Academia. El diferendo de este contemporáneo “salón de independientes literarios” es no obstante —quizá por la juventud de su estallido y esa confusión yuxtapuesta a los instantes iniciales de todo big bang—, su marcada ausencia deautoconsciencia de sí que bloquea por el momento cualquier posibilidad o iniciativa de autoafirmación, además de la conflictiva/lucrativa magnitud de su número que la convierte más bien en una avalancha periférica revoloteando sin cerebro sobre el orden y la serena paz de los viejos Olimpos literarios, sin ningún programa de asalto concreto, como un asedio gobernado por la paciencia y una cierta indiferencia, como si la galaxia Gates operase después de todo en una dimensión invisible para la galaxia Gutenberg. Por otra parte, desde un exclusivo punto de vista de flujo, la «generación blogger» encuentra asimismo sobre esta óptica libertaria de fondo una explicación englobadora como una perfecta anarquía literaria surgida, a modo de excrecencia natural, a partir de la naturaleza ácrata del paradigma digital vinculada a una incuestionable autoemancipación libertaria del individuo. El «ecosistema blogger», en efecto, representa tanto en sus virtudes como incluso en sus defectos, una óptima cristalización de todas las condiciones prácticas de cualquier conjunto gobernado por una acracia anarcoindividualista, recreando todos sus potenciales vectores de sociabilidad y los diferentes grados de interrelación personal de una múltiple sociedad anarcoindividualista a partir de sus condiciones iniciales de “libre asociación” entre individuos libres, desde las naturales dinámicas kropotkinianas de cooperación y mutualismo interindividual puestas en circulación por la acción virtuosa del “altruismo recíproco” y del “altruismo indeterminado” hasta incluso la presencia de esos anarcoindividualistas asociales que desprecian y dan la espalda a la comunidad, esos inadaptados, esos autoexcluidos, esos siempre al margen, esos refractarios a toda moral colectiva representando el mayor ejemplo de soberanía del individuo. La «generación blogger» podría ser descrita en consecuencia, con legitimidad, desde un punto de vista libertario, como un flujo anarca desplomándose como violento e incontrolable granizo sobre la jurisdicción de los viejos salones literarios. Esos ortodoxos palacetes de la vieja cultura atufados por mohosos alcanfores literarios en los que el tiempo siempre amarillea al mismo ritmo que sus viejos libros y sus viejas sabidurías estáticas, donde el más ligero cambio suele representar siempre un seísmo apocalíptico, donde toda heterodoxia suena a disparo, donde el futuro siempre acostumbra a ser un lugar ajeno, y donde el único alboroto solía ser únicamente la práctica regular como deporte intelectual de la ociosa disputa literaria, y de tanto en tanto el rumor de los quejidos amargos de algún ego menospreciado en las reparticiones periódicas de laureles.
 
       Pero al mismo tiempo hablar de una «generación blogger» tal vez sea cometer aún el pecado de la precipitación, porque no precisa ser bautizado aquello que todavía no existe, a no ser que consideremos la percepción visual de la estampida digital como un valor unificador, como una metáfora definitoria de conjunto, como una unidad de acción, la definición del grupo, en suma, no por su contenido, sino por las estructuras anárquicas y dinámicas que le dan cabida y oportunidad de existencia.
      En el viejo marco tradicional, por contra, toda generación literaria eclosionaba, bien en base a unas razones literarias comunes que solían ir ligadas a la plasmación artística de un cierto «horizonte de expectativas» que registraba las características de un tiempo histórico dado (como fue el caso de la «generación perdida» o el caso de la «generación del 98»), o bien como resultado de la conjunción temporal de un grupo de personalidades arrolladoras que en lugar de ser influenciadas por el peso anímico de su época, influenciaban y daban forma a su época (como fue el caso de la «generación beat»). En el caso de la «generación blogger» no se cumple ninguno de estos dos supuestos, ya que sus causas genesíacas son exógenas (el único elemento válido de cohesión que podría ser citado es el menosprecio común que suscita su realidad literaria, tal como en su momento los poetas lakistas fueron menospreciados en conjunto por el Edinburgh Review). Su aparición histórica es fruto de una coyuntura ajena a la voluntad de sus autores: el nacimiento de una época nueva, la irrupción de un nuevo contexto cultural abierto y libre, un nuevo oeste americano sin instituciones reguladoras donde coexisten todos los grados y todas las oportunidades, uno de esos dominios siempre colindantes a la más pura osadía, independencia y albedrío, el dominio no de los hombres libres, sino el dominio de los hombres que van en busca de la libertad, aunque a los primeros miembros de esta generación les toque vivir también la agria transición de esa primera época, plena de enemigos y sin aliados, esa tierra de nadie en la que nunca hay pasado ni futuro, solamente un presente continuo, como es la condena que debe de afrontar por costumbre todo pionero.
      El autor miembro de la «generación blogger» será siempre por tanto deudor del progreso tecnológico, subespecie extraña del homo technologicus. En este sentido será responsabilidad del conjunto de sus autores ofrecer a futuros críticos e historiadores las razones literarias suficientes que les hagan merecedores de la proclamación oficial como generación literaria en una vertiente tradicional, convirtiendo así en anecdóticas las circunstancias promotoras de su nacimiento. En una lectura ortodoxa, claro está, la marca deamateurismo —como ese torero espontáneo que salta a la plaza de toros—, será quizá el signo más asociado a esta generación de autores, la condena académica del desaliño, el desprecio institucional del borderline, la constante huida hacia adelante, como un hijo bastardo acuciado continuamente por la sombra de un padre invisible. En una lectura heterodoxa, sin embargo, el anárquico contexto digital de la «generación blogger» y su particular productividad y dinámica aparejada representará como contrapunto en un análisis más matizado —mientras no se cortocircuiten esas condiciones de libre expresión e interacción por obstaculizaciones regulatorias— uno de esos marcos extraños donde encontrarse de profundis a uno mismo e incluso sondearser otro, donde experimentar y contemplar en toda su extensión todas las tonalidades difusas de la libertad, todas las bellezas y fealdades singulares del caos y la anarquía.
      Por lo demás, solamente el tiempo nos acabará diciendo si alguna vez encontrará su ortodoxo bautismo literario la «generación blogger» o si tal como decía Barthes, a propósito de la Segunda Sofística, su destino será también ser tildada por los cronistas académicos como polvareda de autores, en el mejor de los casos, como una polvareda de autores en busca del Filóstrato que la redima del olvido. Pero entretanto, mientras ese Filóstrato no aparece, como una suerte de San Juan Bautista, el futuro más inmediato de la «generación blogger» posiblemente sea ofrecer la clásica imagen borrosa de esos periodos primigenios en los que se va formando con genio y con torpeza una identidad colectiva, la visión de una cierta prehistoria del «autor digital», la imagen del escenario confuso de una miríada de autores, distanciados y sin demasiada cohesión, como la fotografía de un universo vasto y frío, en el que vagar como estrellas errantes a lo largo de este siglo que se presume también vasto y frío, a lo largo de este siglo XXI de masiva emancipación de lectores a categoría de autores, este siglo sin Olimpos, este siglo de autores sin lectores.






Biel Rothaar

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mercredi 7 octobre 2015

Dudas y Cuestiones (74)







Por fin se han celebrado las elecciones “plebiscitarias” en Cataluña, 
depositando sobre las mesas de análisis político el completo y complejo surtido de datos 
para construir todo tipo de interpretaciones y discursos a la carta 
sobre la realidad política catalana y su inmediato horizonte de sucesos. 







Junts pel Sí
[1.620.973 votos (39.54%), 62 diputados]
vencen en las elecciones “plebiscitarias” que habían impulsado como referéndum independentista,
pero no alcanzan su objetivo de consecución de una mayoría de votos ni de escaños
que refrenden moralmente una declaración unilateral de independencia.




Durante el transcurso de la campaña electoral
escuchamos de boca de Artur Mas
defender el carácter plebiscitario de las elecciones autonómicas y alertar sobre el hecho
que aunque desde Madrid no se reconociera ese carácter de plebiscito,
si perdía la opción independentista,
desde la capital española se interpretarían de inmediato los resultados en clave plebiscitaria,
¿pero, no le faltó decir al señor Mas,
en un radical ejercicio de honestidad autolesiva,
que, por contra, en el caso de perder la opción independentista,
aquello que observaríamos entonces sería una similar resistencia desde las filas nacionalistas
 a leer los resultados como derrota plebiscitaria
y la tendencia presente a usar el consuelo
 del lenguaje de triunfo electoral y de legítima continuidad en el poder?



¿Cuándo escucharemos a algún dirigente desde las filas independentistas
articular con claridad el mensaje de reconocimiento de derrota política,
reconociendo que una mayoría de catalanes ha dicho NO al “referéndum” de independencia?



¿Cuánto tiempo más pasará hasta que Convergència 
vuelva a la senda histórica de “la puta i la Ramoneta” abandonando la estrategia independentista:
el tiempo que tarde en cicatrizar la corrupción de comisiones e inmoralidades de la era Pujol 
y se levanten los embargos judiciales de las sedes convergents?



¿Algún dirigente convergent nos obsequiará con alguna confesión inesperada en el futuro
explicándonos lo que ya sabemos todos:
que la estrategia independentista convergent manipulando al reactivo hombre común catalán
era la única solución para que la cascada de casos de corrupción de la era Pujol
no destruyera y se llevará por delante la imagen y credibilidad del partido:
una columna de humo para que en TV3 se hablase de expolio español y no de expolio convergent?



¿Por otro lado, llegará algún día a desmontarse también la falacia e incongruencia política
que esconden las siglas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)?



¿La reciente connivencia política de ERC y Convergència
nos habla acaso de una vuelta de parte de los dirigentes y la militancia de ERC
a los tiempos fundacionales de Macià del partido del Estat Catalá de militancia burguesa y filofascista:
la convivencia natural alrededor de la exaltación y defensa de la nación catalana
 como en estas sentencias racistas de dos de sus principales mentores,
el ex-honorable Jordi Pujol
en su libro La inmigración, problema y esperanza de Cataluña:
“El hombre andaluz no es un hombre coherente. Es un hombre anárquico. Es un hombre destruido. Es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada, constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes. Es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña” 
y el "honorable" Heribert Barrera,
primer presidente del Parlamento de Cataluña y ex-secretario de ERC
en su libro Què pensa Heribert Barrera:
“La inmigración es la principal amenaza de Cataluña, conseguimos superar la oleada de andaluces, pero ahora el catalán está en peligro. A mí me gustaría una Cataluña como la de la República: sin inmigrantes”. 
"El cociente intelectual de los negros de EEUU es inferior al de los blancos”. 
“El eugenismo está muy desvalorizado, pero yo no veo por qué ha de ser así, si se utiliza racionalmente (...) A mí no me parece fuera de lugar esterilizar a una persona que es débil mental a causa de un factor genético”. 
“¿Qué ganamos con que en este momento se bailen en Cataluña tantas sevillanas? Nada. 
Ni que tengamos aquí unas mezquitas y haya cada vez más musulmanes"?



¿Cuándo será visualizado con suficiente claridad
a la luz de los sucesos y de las prioridades favorecidas en el pasado reciente
por la militancia y la dirección política de ERC que su línea política
está más cerca de cualquier partido político de corte nacionalsocialista
 que de una verdadera formación de izquierda social y cosmopolita,
como prueba el constante rechazo a ser admitida en las estructuras de la Internacional Socialista?



¿Habrá que recordar que cualquier verdadera “izquierda” que merezca tildarse como tal
no puede ser nunca nacionalista por definición?



En el contexto catalán, ¿la CUP representa mejor que nadie
esta permanente contradicción y fricción ideológica entre esa verdadera izquierda social y cosmopolita
y esas izquierdas fraudulentas que en ocasiones debido a las coyunturas históricas
y a la deriva e influencia personal de sus líderes
caen del lado de esas jugosas tentaciones del nacionalsocialismo
a través del hecho nacional/racial y la cultura diferencial
como modo de afirmarse a sí mismas por reacción al entorno a través de la energía del odio
y como modo eficiente de cohesión grupal?



¿Habrá que acabar recordando a algunos militantes de la CUP que la “patria”
siempre ha sido la excusa preferida de lucha contra ciertos fascismos exteriores
 sirviendo de utilitaria tapadera para infiltrar el ascenso de otros fascismos interiores?



Por último,
¿quién se atreverá en algún momento en su círculo cercano a explicar al narcisista Raül Romeva
 que los peleles no pasan nunca a los libros de Historia,
ni aunque estos estén en la primerísima línea de fuego,
como no pasaban tampoco aquellos bufones medievales que convivían al lado del rey
 y cuya razón de ser no era más que instrumental
y como pura diversión y distracción de los caprichos e intereses del poder real?









Ciudadanos (C's)
[734.910 votos (17.93%), 25 diputados]
 consolida su opción política de moderación y posición liberal
seduciendo por igual a los diferentes estratos sociales de aspiración pequeñoburguesa,
así como a las consolidadas clases empresariales de filiación burguesa,
principalmente a esos emprendedores y empresariado autónomo
que perciben en la coherencia de su discurso liberal una esperanza de crecimiento y triunfo
 frente al hipócrita y cínico discurso neoliberal
sometido a los intereses de la oligarquía de multinacionales e intereses monopolistas.



¿Con cierto retardo histórico, parte de aquella anunciada generación JASP
de “jóvenes aunque sobradamente preparados” va apareciendo en la escena política
 en el espectro conservador sustituyendo a los dinosaurios postfranquistas de la derecha española?


¿La derecha española sabrá reaccionar a esta serie de “avisos” del electorado conservador
como ha manifestado la voz del señor Aznar reconvertido por autoimposición de manos
en el omnipresente oráculo de Delfos de la derecha postfranquista española?











Partido Popular (PP)
[348.444 votos (8.50%), 11 diputados]
obtiene el peor resultado en Cataluña desde el año 1992 con la candidatura de Alejo Vidal-Quadras,
como evidente anticipo de una caída general en todo el estado español
 como consecuencia de casi un lustro de engaños, recortes sociales
y fiel seguidismo colonial de la política austericida alemana.




¿Ante el ascenso meteórico de Ciudadanos se dará cuenta ahora la derecha española
que a causa de esa excesiva protección de sí mismos
que ejercieron durante décadas los viejos líderes del aparato
 nunca estimularon el beneficioso crecimiento y promoción de figuras jóvenes
que se presentasen como relevo y modernizadores de la estética y lenguaje formal del partido?



¿Se dará cuenta ahora la derecha española que las “Jóvenes Generaciones del PP”
eran principalmente un repositorio de jóvenes hooligans
para calentar y dar apariencia juvenil a las primeras bancadas de los mitines,
y como idílica plataforma de oportunistas “pequeños Nicolases”
 para experimentar desde la base a pequeña escala la misma picaresca parasitaria
que veían a sus “mayores” ejercer en la cúspide del poder político
a la manera de un Rato o de un Bárcenas?



¿Será consciente ya la derecha postfranquista española
que acaso la mejor opción que les queda para una masiva operación de rejuvenecimiento del partido
es fichar a “independientes” Cayetanas Álvarez de Toledo que van a exigir a cambio de su implicación
caras prebendas a la altura de sus egos?











Partido Socialista Catalán (PSC) 
[522.209 votos (12.74%), 16 diputados]
 sigue su caída en votos y representación parlamentaria
desde la época dorada del socialismo catalán de Maragall,
pero teniendo en cuenta la escisión del sector independentista y los malos augurios en las encuestas,
y rememorando los descalabros anteriores de Montilla y Navarro,
 este ligero descenso de cuatro diputados y 9.000 votos,
sumado al contexto de la caída estrepitosa del Partido Popular y el retroceso de Podemos,
se presenta como un cierto triunfo que ha llevado incluso a adjetivar a Iceta como “salvador”
y a experimentar cierto optimismo pensando en las elecciones generales de diciembre.





¿Este resultado “positivo” del partido socialista supone una cierta reconciliación
de ese cierto electorado tradicional de voto socialista de las clases medias proletarias
que nunca se mueven en el terreno ideológico sino en el estricto terreno del bienestar personal,
viendo que la opción de Podemos tiene más sombras que luces?



¿Supondrá este pequeño éxito electoral
el comienzo de la solidificación del liderazgo de Pedro Sánchez,
 o aún tendremos oportunidad antes de las elecciones generales
de contemplar algún intento serio de amotinamiento
entre el batiburrillo tribal de la socialdemocracia española?












Catalunya sí que es Pot 
[366.494 votos (8.94%), 11diputados]
 formada por la coalición de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) con Podemos
 además de Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y Equo
consiguen un decepcionante resultado por debajo de las expectativas,
 sin tan siquiera conseguir igualar los trece diputados alcanzados en solitario por ICV
en las elecciones precedentes.





¿Cuál ha sido el error estratégico más grave que ha condenado a ICV,
haciéndole retroceder en su nivel de representación parlamentaria:
no darse cuenta que la “justicia social” no era el eje de la campaña y que el único tema era la independencia, o siendo castigados más bien por su natural ambivalencia sobre el tema independentista,
conformados como están por diversas y enfrentadas opciones de configuración territorial
 (autonomistas, federalistas, confederalistas, etc.),
penalizados además en este sentido por ir de la mano de nuevo con Podemos
agravando así todavía más esa necesidad de ambivalencia retórica acerca de la independencia
puesto que la esencia política de Podemos
siempre les obligará a moverse como buen partido nacionalista-popular (nac&pop)
en una lógica nacionalista española de corte populista y revolucionaria de masas
alrededor de la bandera española y nunca de otra bandera?




¿Por otra parte, cuántos electores catalanes eran conocedores de que Equo
formaba parte de la coalición ICV-Podemos?




¿En qué grado el problema histórico de representación política del ecologismo en España
reside en la baja conciencia ecológica de los ciudadanos españoles
que le obliga a disolverse en coaliciones políticas mayores
prestando su sello de prestigio como “franquicia verde”,
y en qué grado reside en la falta de carisma y poca diligencia de sus líderes,
 incapaces de estructurar un potente y autónomo discurso ecologista?











Unió 
[102.870 votos (2.51%), 0 diputados]
 desaparece del mapa político catalán, víctima de su apuesta de negociación con el Estado,
 representativa de los intereses de la banca y el empresariado moderado catalán,
y como continuidad de la línea histórica de esa tradición catalana
de pacífica simbiosis al estilo andorrano con el resto del estado español
que siempre fue la eterna filosofía conciliadora de la nobleza catalana medieval
y de la Lliga Regionalista de 1901,
filosofía pacifista y cortoplacista que siempre redujo las posibilidades políticas de los territorios catalanes
 a un simple condado o principado dependiente.



¿La opción política de Unió y Durán i Lleida condensa a la perfección por otra parte
la filosofía del conjunto de ese electorado pequeñoburgués catalán en firme oposición a la independencia porque frente a patria o patrimonio,
 siempre elegirán patrimonio?








Pero, en el fondo
(más allá de todas las lecciones que puedan sustraerse de este nuevo episodio de colisión
en la compleja realidad de culturas y territorios en permanente tensión histórica
con la política centrípeta y avasalladora de Castilla),
las dos lecciones principales que podemos sacar de este acontecer sociopolítico en Cataluña,
¿no son sin duda el renovado refrendo de la certidumbre
de estas dos sentencias de Gila y Samuel Johnson?




“El patriotismo es el último refugio de los canallas”.

Samuel Johnson



“El patriotismo es un invento de las clases poderosas 
para que las clases inferiores 
defiendan los intereses de los poderosos 
(o de aquellos que aspiran a serlo)”.

Miguel Gila






Biel Rothaar
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