lundi 22 février 2016

FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN












"Internet es el primer invento de la humanidad que la humanidad no entiende.
El mayor experimento de anarquía que hemos tenido"

Eric Schmidt




NIHIL. JE SUIS LE CRAPAUD NOIR.
IO NON SONO IL SALVATORE.
NO SOY UN REVOLUCIONARIO, SOY EL ANTICRISTO.
FUERA DE MI PUTO JARDÍN.

L'ENFANT TERRIBLE 







Si eres un autor sensible a una cultura independiente y de acceso gratuito o moderado estaremos encantados de sentir tu voz libre, cualquiera que sea su orientación o contenido, porque incluso en un libro malo hay una frase buena y es nuestro deber encontrarla y protegerla del olvido. Pero si por contra no estás dispuesto a implicarte emocionalmente en una vida de autor independiente en la Red, si no estás dispuesto a incrementar con tu voz la anarquía virtuosa de la Red, y tu presencia virtual es únicamente una impostura o una simulación de compromiso real por intereses secundarios, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres un legislador, o un amante de la ley, de cualquier tipo de ley... debes saber que: si vemos a un fiel devoto de normativizar la vida, de limitar la creatividad, de controlar la expresión artística... podando las ramas de nuestros arboles y segando nuestro césped, no dudamos en catapultarlo FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres uno de esos autores que te autodenominas independiente para ganarte alguna distinción suplementaria, cuando aún andas falto de distinciones o medallas, pero al mismo tiempo trabajas para conquistar tu propia plaza entre el faranduleo literario del sistema, perpetuando la lógica burguesa de una cultura elitista y del autor como aristócrata social, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres uno de esos autores fracasados en la obtención de fama en el mundo real y vienes a intentar reproducir esa fama frustrada en el mundo virtual construyendo academias y templetes para tu idolatría personal, vamos a quemar todos tus templos uno a uno, y a fustigarte sin descanso a ti y a todos los pobres acólitos que se presten por recompensas del ego, como perrillos falderos, a darle cobertura a tu proyecto megalómano, en la Red no hay espacio para templos ni academias caducas del viejo despotismo o el elitismo cultural, en la Red no hay espacio para jerarquías verticales, sólo espacio de comunión para la libre expresión y la horizontalidad libertaria entre iguales; permitir lo contrario sería dejar manos libres a los verdugos del artista libre, seria abrir las puertas a todos los asesinos de la creación única e individual, permitiros vuestra presencia aquí seria la muerte de la anarquía, único paradigma donde la creación libre puede realizarse, y no, no lo vamos a permitir, nuestro grito de guerra ante todos vosotros siempre será: FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres un moralista, un juez de nuestros actos o palabras, si te escandaliza la realidad en la que vivimos y quieres discutir, atacar y estigmatizar la profundidad que hemos descubierto en nosotros, la energía que desatamos a nuestro alrededor, los senderos que abrimos en esta espesa vegetación, los gritos que inventamos... sin entender que tu civilización burguesa es la muerte del individuo, que, aquí, estamos llenos de vida, que no queremos vivir en cementerios ni escuchar la promoción de tu funeraria... si no eres capaz de ver en nuestros ojos nuestra razón de ser, y de ser así... no hay discusión posible: FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si como autor usas las redes sociales como mero instrumento de promoción personal, para tejer alianzas personales manipulando afectos y para conseguir, en última instancia, un puñado de clientes o admiradores para materializar o simular tu sueño de triunfo burgués, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres un pedante, un capullo que viene a dar lecciones desde su torre de marfil, ese que cree en su castillo de aire, con su guarnición desplegada en sus muros, torres y en todas esas galerías bellamente adornadas que tan sabe y no se cansa de describir... si eres uno de esos y buscas impresionarnos, arrastrarnos por el barro con tu tono altivo, tus menosprecios y juicios aristocráticos, pronto sabrás que en este huerto todos somos aristócratas, aristócratas de la realidad, señores de nuestra vida, únicos y amos de esta hermosa creación... sí, nos conocerás por nuestro aspecto, por nuestra mueca de asco al verte predicar en nuestra obra, nos verás y se derrumbarán tus torres, caerán todos los muros que te protegían y los caballeros que te acompañaban se esfumarán como el humo... el aliento de nuestras risas penetrará tu cuerpo y, asustado por verte tan desnudo ante algo real, saldrás corriendo FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si tu acercamiento a la creación y a las artes no es más que una estrategia personal de proyección social o para resolver carencias individuales u obtener prestigiosas recompensas narcisistas, no serás más que un patético y lamentable pseudoautor, tendrás garantizado nuestro asco y te invitaremos un día tras otro a que te vayas FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si vienes con la aspiración de manipularnos, de hacer de nosotros unos títeres más de tu teatro, si lo que llevas en tus manos son hilos para controlarnos como marionetas... te has equivocado de lugar; aquí hace tiempo que quemamos el telón, que decidimos bajar del escenario y gritar al público "¡TODO ES UNA FARSA!". Ya no recordamos ni el día en que ese teatro quedo vacío de espectadores, en que no se vendieron más entradas, solo sabemos que derrumbamos el techo y crecieron las plantas en la sala de butacas, que ya no existe teatro aquí, y no sabemos ni queremos actuar... no queda ninguna marioneta en este lugar, solo estamos nosotros, y esos otros animales libres y salvajes que pululan sin guion por esta selva... Si querías representar tu obra, este no es tu lugar ni nosotros tus personajes, así que FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si solo eres una fachada, una ficción, un personaje que usas como medio de promoción personal, un títere de tu ambición burguesa, si eso es todo lo que estás dispuesto a crear, a ser... ni te acerques, a los falsos y mediocres los mandamos de una patada FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si el objetivo final de toda tu obra no está animado más que por el deseo de conseguir fama o dinero, recuerda el mejor consejo de Bukowski en “¿Así que quieres ser escritor?” y no lo hagas, déjalo antes de transformarte en una compasiva caricatura de tu vanidad, sin perjudicarte más ni sobre todo perjudicarnos con tu desagradable presencia a aquellos que deseamos convertir la Red en un revolucionario espacio de cultura libertaria de auténticos autores independientes, si ese es tu caso lo mejor es que des media vuelta y te largues FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres un adulador, un mediocre lameculos que viene a lubricarnos el trasero con la triste ilusión de recibir un lametón de nuestra parte o una galletita al perro fiel... abre los ojos, los perros de nuestro jardín son salvajes, no nos obedecen, pelean con nosotros, marcan su territorio, se ganan su parte del pastel, nos la arrancan de las manos... los perritos falderos entran despistados y, ante nuestro salvaje recibimiento, huyen acobardados, como ha de ser, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres una persona ociosa que aprendiendo los principios básicos de la teoría poética pretendes convertirte en un/a poeta/isa “profesional”, para disimular en el fondo en esa “profesionalidad” adquirida tu incapacidad y amateurismo intrusivo, y a través de poemitas efectistas, sentimentaloides y grandilocuentes hacerte con una red de miles de “amigos” para corregir soledades o débiles autoestimas, piensa que la poesía no merece ser reducida ni vulgarizada en tales artimañas del ego, porque la poesía siempre ha de quedar a salvo como la última herramienta incorrupta que como decía Francis Bacon le acabe dando a la humanidad lo que la historia le niega, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si prefieres las tentaciones y seducciones del postureo social del autor del sistema, y no estás dispuesto a desarrollar una figura ácrata de autor independiente y contribuir a la implantación en la Red de un modelo de cultura libre y libertaria, ajena a las tiranías de la industria editorial y a las servidumbres del paradigma institucional de una producción cultural dirigida y domesticada incluso en sus aspavientos y autoflagelaciones, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si lo que te importa es vernos brillar tras de ti para confundir tu figura con nuestros destellos, si solo buscas nuestra luz para proyectar lejos tu sombra, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si solo quieres sacar de nuestras creaciones unas letras para alimentar tus escritos, para parecerte a nosotros; si vienes a usar nuestra agua para hacer crecer tus malas hierbas, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si no estás dispuesto a sacrificar ni tu reputación pequeñoburguesa ni tu confort personal por la encarnizada defensa en todo momento del oprimido y de la justicia antiautoritaria, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si tus intenciones son destructivas y eres tan cobarde que no te atreves a enfrentarnos en la puerta de nuestro vergel, si lo que buscas es infiltrarte para delatarnos por las plantas que aquí cultivamos, chivarte a tus círculos de mediocres para que, estos, vengan a quemar nuestra obra, ni te molestes a arrastrarte hasta aquí, a los gusanos, si no los pisamos, los queremos FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si eres uno de uno de esos autores que te aúpas a lomos de gigantes buscando resonancia fácil y disimular tu falta de estatura intelectual, y decides escribir siguiendo consignas y moldes de éxito o siguiendo discursos intelectuales festejados previamente por el sistema como un vulgar émulo o escriba del pasado, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si creas lo que otros quieren consumir en lugar de crear para ti, este no es tu lugar, aquí plantamos árboles, frutales o no, para luego verlos crecer salvajes, sin límite, sin orden, sin otro objetivo que la satisfacción, la realización, personal; no abrimos las puertas a la marabunta, no creamos superplantaciones adulteradas para contentar de manera efímera a multitudes hambrientas que arrasan con todo, sin importarles lo que comen, dejando un desierto tras de sí... no vamos a permitir que hagas de esto un campo de cultivo industrial, así que FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si como autor no estás dispuesto a encapucharte en el anonimato para que todo el brillo sea de tu obra y para que los golpes al sistema y a toda opresión autoritaria sean más contundentes, y pones siempre por delante el alcance y el lustre de tu vanidad de autor como personaje social, no eres de los nuestros, el verdadero autor siempre tiende a desaparecer, a ocultarse en la irrelevancia para no entorpecer la luz de la obra, lo contrario es seguir reproduciendo la mitología burguesa del autor consagrado y director de almas, entérate bien gilipollas, no estamos aquí para dirigir almas, estamos aquí para quemarlas, para crear un alma nueva que no sea directora ni dirigida, un alma que sólo exista, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si tu aspiración no es ser sino parecer, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si no ves en tu creación suficiente plenitud, y necesitas reconocimiento social, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si vienes a lucrarte con los frutos que cultivamos aquí, FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.


Si te invitamos a abandonar este sitio debes saber que no es una opción, es un FUERA DE NUESTRO PUTO JARDÍN.





Oberyn Ryner & Biel Rothaar
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.



Yonquis de la perdición







Este poema es una síntesis personal 
 que recombina material de los autores 






Te escribo en penumbra.
Soy una yonqui de la perdición,
atesoro el dolor como recuerdo,
nací como hechura dispar
vivo buscando ser única,
buscando el límite de mi ser.
Y lo hago mientras te busco a ti,
en caminos que no conozco,
sin haberte visto nunca,
sin saber donde está mi final.
No puedo salvar al señor mantequilla,
pero sí lo imagino sonreír
en su universo,
fumando colillas que recoge del suelo,
revolviendo en los cajones,
su alma desolada dando brincos por el cuarto.
El temblor recorre mi cuerpo,
recaer es sencillo,
recordando la tempestad de la primera vez.
Las malditas palomas
tirándose desde la ventana,
como si fuesen piedrecitas.
Buscando quién sabe qué,
una más entre todas las yonquis de la perdición,
yonqui de tu existencia,
sabiendo que la carretera partida en dos
siempre se parte una tercera vez,
pero que no hay vuelta atrás
para los yonquis de la perdición,
para los que sólo tienen la carretera,
para los que sólo poseen el refugio del amanecer.




Biel Rothaar
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.





mardi 9 février 2016

LA «REVOLUCIÓN RUSA» ESPAÑOLA








dedicado al compañero Oberyn Ryner,
quien a lo largo de conversaciones sobre el tema
se convirtió en decisivo coautor de este texto.





Después de dos semanas haciendo trabajar duro las reales posaderas de su majestad, finalmente el humo en la chimenea de la Zarzuela salió blanco y por fin pudimos exclamar, habemus candidatus! En el balcón papal del Congreso apareció pocos minutos después el candidato Sánchez a recibir los honores públicos de su investidura, con esa eterna media sonrisa a lo Cary Grant que siempre encandiló a la clase media estadounidense, y siempre parece invitar peligrosamente a una última copa. Aunque como pudo comprobar enseguida el feliz candidato Sánchez en la rueda de prensa posterior, el horizonte inmediato no se presta para seducciones de galán nocturno y en el curso del próximo mes el minibar parece incluso que estará clausurado esperando días más tranquilos. Estas próximas semanas, donde Pedro Sánchez peleará por investirse como el kabalístico séptimo presidente de la democracia española post-franquista, se auguran más bien como un pugilato duro tanto en campo contrario como en campo propio, y en un contexto político que no habrá pasado desapercibido a muchos recrea suficientes de las variables del dibujo de la partida de ajedrez histórica vivida en Rusia a principios del siglo XX como para que nos permitamos la licencia de bautizar a este febrero español como ese de la «Revolución Rusa» española, aunque ésta desemboque probablemente en resultados revolucionarios bien diferentes. Semanas por tanto para enseñorear más bien los atributos del temperamento, y no del encanto personal.

La teoría de Sidanius de la “Orientación a la Dominancia Social” nos introduce en cierta tendencia a la organización social mediante una lucha constante entre distintos grupos, siempre en pugna por mantener o ampliar su poder en relación con el resto de grupos sociales. Examinando las tensiones de poder del tablero español, no podemos evitar, en efecto, la experimentación de un cierto déjà vu recordando el contexto en pugna en los días de la Revolución Rusa. Hoy como ayer, un poder omnímodo se desmorona, la mayoría parlamentaria del Partido Popular y el proyecto ideológico neoliberal con fuertes alianzas europeas, tal como entonces se desmoronaba el régimen absolutista zarista a pesar del amparo de las mismas alianzas en el viejo continente en forma de los restos del absolutismo monárquico medieval fagocitados por los emergentes estados capitalistas burgueses con idéntico paradigma despótico. Ante este escenario de derrumbe, diversas fuerzas revolucionarias se oponen en el tablero, en cuyo centro, la sonrisa del destino ha puesto al apolíneo candidato Sánchez, como si el destino quisiera resarcir del fracaso histórico a la moderación menchevique frente a la radicalidad bolchevique.

Las amenazas principales a la coronación del candidato Sánchez son sin embargo hoy como ayer en primer lugar esa misma moderación revolucionaria menchevique, ese discurso tibio que pretende la imposible cuadratura del círculo que concilie los intereses revolucionarios de la burguesía con los intereses revolucionarios del proletariado. La imposible práctica revolucionaria transversal que como demostraron los gobiernos felipistas siempre termina en un fortalecimiento del modelo social burgués, instalando el discurso social en un ficticio estado de revolución retórica permanente sin traslación nunca a una revolución de hechos, como si la “revolución” necesitase convertirse en una inalcanzable llama eterna para precisamente no dejar de arder, como si su verdadero sentido sólo cobrase auténtico significado en el territorio del mito y no de la realidad. La “revolución” totemizada finalmente en una fe sin credo, como uno de esos fraudulentos tubos de neón al pie de la carretera que siempre prometen chicas hermosas al cabo de unos kilómetros de ruta.

Por otra parte, las amenazas para el candidato Sánchez vendrán también hoy como ayer, en la tradición cainita de la izquierda, por el lado progresista revolucionario. Es posible que manifestándose incluso bajo las mismas trabas que sufrió en su ambición hegemónica el movimiento menchevique de Mártov, verdadera fuente histórica de toda la socialdemocracia europea. Las mismas maniobras de acoso y descrédito revolucionario que los bolcheviques-podemitas ejercieron sobre la facción menchevique, y que hicieron perder gradualmente a estos su poder de representación popular hasta conseguir su implosión o disolución en las propias filas bolcheviques. La administración de estas estrategias, no obstante, no encontrará un buen acomodo en el referente bolchevique sino más bien tal como sucedió durante el mayo del 68 francés en el aporte característico de las idiosincrasias particulares de una élite profesoral, sustituyendo en este caso el toque Sorbona y el toque Nanterre por el toque Complutense. Rasgos de planificación académica de la revolución percibidos desde su primer impulso organizativo, desde la infiltración y apoderamiento del magma social de las plazas del 15M, así como en la estructuralización posterior del movimiento de cambio social al organizar los circulos podemitas a modo de soviets soberanos pero siempre jerarquizados a una élite catedralicia, evitando los envites contestarios de base como en el caso del soviet de Petrogrado. En este sentido, el reciente órdago de Podemos al PSOE obligándolo a elegir entre revolución o statu quo se enmarca en esas virtudes de metodología y planificación académica, donde cada movimiento no es casual sino causal. El candidato Sánchez se ha encontrado así en esta rigurosa academización de la revolución y eficiente estrategia agonística ante un ataque a algunas de las principales flaquezas de la corriente menchevique, la vaguedad y la ambigüedad, que fía por costumbre la acción política a la alianza y el pacto pragmatista. El reciente desafío podemita de negociación excluyente supone en esa línea el segundo jaque táctico —tras la oferta pública de gobierno cuasiparitario conforme a la ecuación electoral—, con vistas sin duda a debilitar a los socialistas-mencheviques en unas próximas elecciones electorales visualizándolos como responsables del fracaso del cambio social por su tradicional desapasionamiento revolucionario, eternos cautivos de la subyugación a las complicidades burguesas y a un electorado progresista en lo teórico y conservador en la práctica que en la hora decisiva ante libertad revolucionaria y seguridad personal siempre escoge la segunda antes que la primera.

Estos órdagos bolchevique-podemitas vienen a arruinar de este modo el buen inicio de luna de miel revolucionaria con las fuerzas de progreso que le había ofrecido el dúo Garzón-Lara, aunque como ya sucediera en los días de la Revolución Rusa la posición minoritaria de los eserristas del PSR, defensores y voz sobre todo de los intereses del campesinado, siempre fue de mano tendida y dialogante conocedores de que su margen de maniobra tampoco habilitaba la exploración de otras opciones como en el caso bolchevique, y escarmentados de "pinzas" con fuerzas conservadoras como en la fracasada alianza con las fuerzas burguesas durante la revolución de febrero de 1917. La virtud menchevique que enarbola el PSOE —esa bisagra armonizadora de los intereses del proletariado y la burguesía—, es al mismo tiempo su talón de Aquiles donde unos y otros apuntan sus flechas mortales. Desde el bando de izquierdas desautorizando su compromiso revolucionario señalando sus connivencias con las fuerzas conservadoras; y desde el bando de la derecha cuestionando su rigor por sus devaneos con las posiciones revolucionarias. En este sentido, queda simplemente la incógnita de conocer quién será más eficaz en esa crítica desde las filas del bando conservador de la guardia blanca pro-sistema, si los rudos viejos oficiales zaristas del PP, o si los jóvenes kadetes liberales favorables a la reforma interna palaciega.

En resumidas cuentas, dentro siempre del antileninismo de base de Mártov, el candidato Sánchez parece abocado igualmente a elegir en última instancia entre las diferentes posturas mencheviques que defendió el propio Mártov, entre el mantenimiento de una revolución burguesa con sensibilidad obrera o la defensa de un gobierno revolucionario de coalición entre partidos socialistas como en las negociaciones Vikzhel. O incluso —traicionando la postura final martovista y recuperando el protagonismo revolucionario de la facción menchevique anterior a la revolución fracasada de 1905—, inventar un nuevo Mártov dando apoyo y aliándose con algunas de las fuerzas contrarrevolucionarias reformistas —acaso los kadetes liberales de Rivera—, intentando reconducir el fracaso histórico de la revolución de febrero de 1917 del gobierno de coalición entre socialistas y liberales, ensayando que el individualismo asocial y el individualismo social, instituidos como dos caras de una sola moneda, pueden conformar en la tensión y dinámica anárquica del liberalismo libertario y el mutualismo socialista una viable cinética social como alternativa al bolcheviquismo estalinista. Además, el afortunado candidato Sánchez, como en las horas revolucionarias post-zaristas, encontrará también la complejidad del obstáculo de las tensiones territoriales internas. Tal como entonces se amotinó la burguesía liberal ucraniana, en oposición histórica al poder jacobino moscovita, el candidato Sánchez habrá de gestionar el desafío de la burguesía catalana levantada en armas por enésima vez contra el poder jacobino madrileño, y concretar la posición federal del PSOE entre la tradicional autodeterminación bolchevique de Podemos y el centralismo de los kadetes liberales de Ciudadanos. En la gestión de todos estos diversos tira y afloja demostrará el candidato Sánchez la dimensión real de su talla política, el buen o mal tino de la sonrisa de la diosa Fortuna.








De acuerdo a la misma noción de repetición de la Historia encontrada en Hegel, ya nos anunciaba Marx que la historia se repite “primero como tragedia, y luego como farsa”. El relato de la política española siempre fue sensible también a la repetición y a la farsa, variando únicamente en función de los actores nacionales protagonistas, como sucede también con las reinterpretaciones modernas de las óperas clásicas. Sólo nos queda pues asistir a las reincidencias, a la citación de los pormenores del relato de esta «Revolución Rusa» española, esta salmodia que tal como nos decía Macbeth a propósito de la vida “es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia".

Sólo nos queda distinguir efectivamente las características de las respectivas farsas, la farsa de lo que acaso será llamado una vez más “revolución proletaria”, cuando la clase obrera ya no existe más que como fantasía residual para legitimar la continuidad del aparato sindical, en esta época en la que el proletariado movilizado de los soviets y el aguerrido proletariado de las huelgas salvajes de Gramsci se ha transformado en el lumpenproletariado de Marcuse y la clase media alienada. La clase proletaria moderna dentro del nuevo capitalismo ‘flexible’, como describe el sociólogo alemán Ulrich Beck, mediante la imposición de la temporalidad, la movilidad y la precariedad laboral se ve abocada a una disolución de su cohesión social como grupo bajo la condición de esa identidad profesional frágil (Beck, 2000). Esa fragmentación de la conciencia de clase conduce así al sujeto proletario hacia su desconstitución en el dócil y desclasado magma social de la voluble clase media donde su sentimiento de clase se disuelve finalmente en el individualismo asocial del capitalismo liberal y en la fantasía pequeñoburguesa de triunfo a través de la tensión de la ecuación lacaniana vivida en esa experimentación del “goce” y la “falta de goce” fruto de las recompensas y frustraciones aportados por el consumismo y el tecnoconfort. Los últimos afanes revolucionarios del proletariado moderno yacen cautivos en último término en las relaciones de dependencia del sistema de Bienestar, manipulado por el actual régimen zarista burgués como paradójico instrumento de coacción y dominación, aunque en la lucha dialéctica se haya ya instalado como “progreso social”, lejano el tiempo en el que como indica Félix Ovejero “la izquierda lejos del poder lo despreciaba y, a todos los efectos, le atribuía las tareas narcóticas que clásicamente asignaba a la religión”, criticando abiertamente que el “Estado de bienestar no cumplía otra función que la de apaciguar y escamotear los conflictos de clase y, por ese camino, preservar el capitalismo”, instrumento político en definitiva para “mantener la armonía social”, usando la expresión que popularizó James O’Connor.

Sólo nos queda, en efecto, conocer todos los pormenores de la farsa. Distinguir la farsa del trasfondo instrumental de la utopía revolucionaria de enganche, ese mecanismo de estimulación revolucionaria que en su momento en 1917 era la revolución agraria y la socialización/nacionalización de las tierras y en nuestros días se presenta como la defensa de las políticas públicas de bienestar. Distinguir la farsa argumental para enmascarar el típico oportunismo y falta de espíritu revolucionario menchevique que ya en su momento había criticado con dureza Trotski a propósito de la postura política de Mártov. Distinguir los rasgos de la farsa argumental de los actuales aliados pro-zaristas, entonces como hoy apoyando a la guardia blanca con todo tipo de retóricas discursivas que en el fondo siempre encubren el patrón común de defensa cómplice del absolutismo de un poder despótico, otrora la autocracia monárquica zarista y ora el capitalismo neoliberal burgués. Distinguir la farsa que unos y otros emplearán para interpretar la inevitable escisión trotskista o revisionista en las filas bolcheviques por parte de alguna/s personalidad/es díscola/s disconforme/s con la praxis revolucionaria, quizá algún grupo con intereses territoriales o acaso alguna alcadesa madrileña o barcelonesa con la suficiente rebeldía personal para desafiar al aparato, algunos de esos elementos irreductibles por el látigo burocrático de los barbudos o barbilampiños “teóricos de la revolución” porque estos elementos disidentes siempre conciben la revolución más que como una obediencia ideológica como una obediencia a sí mismos.

Sólo nos queda asistir por tanto a todos esos pormenores de la farsa, a todas esas particularidades de la comedia política en la que como siempre los únicos que mantendrán sus rostros sin pintar serán las tropas anarcocolectivistas de Makhno y las tropas anarcomutualistas de Proudhon. Por lo demás, sólo nos queda, en verdad, descodificar todas las máscaras retóricas usadas, tan pertinentes en este febrero igualmente revolucionario, en este mes de carnaval, en este tiempo excepcional en el que los hombres se creen dioses y dan respiración a sus monstruos.







Biel Rothaar

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jeudi 4 février 2016

Arde Lisboa, arde (exortação imaginária de Luís de Camões à cidade de Lisboa)





Fica só, sem mim, que esqueci porque durmo, 
Lisboa com suas casas 
De várias cores. 

Álvaro de Campos (Poemas).






                    Arde Lisboa, arde                                                            
  que eu não te quero covarde.                                          


             Arde Lisboa, arde                                                      
que eu não te quero olhar ajoelhada                               
              negociando caridade,                                                      
nem espiar os teus filhos tristes                                   
     jogando com cara de fome                                          
nas margens da cidade.                                      


             Arde Lisboa, arde                                                         
    que eu não quero olhar mais                                             
    como derramas o teu sangue,                                             
 nem contemplar fracos poetas                                        
escrever fados de morte e saudade.                                  


                      Arde Lisboa, arde                                                       
que eu não te quero olhar mais                                   
gemer no desterro da enseada,                               
         senão mirarte de novo erguida                                         
                      enfrente da tempestade,                                                      
         que sempre foi o teu pior açoite                                             
                     e a tua melhor vantagem.                                                      


                            Arde Lisboa, arde                                                              
       que eu não te quero covarde.                                        


                     Arde Lisboa, arde                                           
 que eu não te imaginei heróis                   
para que fossem vencidos           
por homens sem espada,           
senão para que fossem valorosos escudos 
da tua história sagrada.          
                                           


                              Arde Lisboa, arde                                                                
                        para que un dia voltes                                                           
                       a ressurgir velha e nova,                                                         
             e o teu nome volte a ressoar                                                 
                             como em outros dias                                                              
como a rainha de todos os mares.                                      





Biel Rothaar
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9 microrretratos fractales de la postmodernidad digital



a Rose
por todas esas ocasiones








«La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo».

Nicholas G. Carr


«El hedonismo idiota (cortesía de la era digital) florecerá y una parte substancial de la población naufragará en una especie de semiinfancia de las cosas fáciles y accesibles».

Richard Watson


“Temo que la lectura digital esté cortocircuitando nuestro cerebro hasta el punto de dificultar la lectura profunda, crítica y analítica”.

Maryanne Wolf


«La novela parece aguantar, de un modo algo deprimente, encajonada en la jaula narrativa del siglo XIX, en ese modo de explicar historias, lineal, cronológico, con una estructura coherente y centrada en sus personajes, en su ascenso y caída».

Thomas Brewster


«En las últimas semanas he visto el mayor cambio en mucho tiempo. Pusieron una fotografía de papel delante de una niña de tres años. Para verla mejor, dio un pellizco en ella, como si fuera una pantalla, pero se dio cuenta de que no tenía efecto sobre el papel. La manera de entender el mundo de esa niña no tiene nada que ver con la nuestra». 

Nicholas Negroponte







Prólogo




    El conjunto de los microrrelatos fractales pertenecientes a esta obra —en paralelo a su voluntad literaria—, intentan situarse por anticipado a través de su estructura sintética y quebrada en ese contexto de lecturas volátiles y zigzagueantes, textos sintetizados y escrituras/lecturas fragmentadas que aparentasen ser el destino dominante al que nos conducirá de manera inevitable —generación tras generación millennial digital—, la progresiva metamorfosis sociocultural en conjunción con el imparable arraigo tecnológico de la «cultura de las pantallas». En el escrutinio de este escenario inédito de escrituras/lecturas digitales, el uso de los conceptos de fractalidad matemática y literatura fractal [1] representan en este sentido un medio y no un destino literario. Se arman como el adminículo necesario para su reflejo caricaturesco y, al mismo tiempo, como el recurso narrativo para una recreación coherente de esas anunciadas ciberliteraturas, sirviéndose en ese propósito del discurso fractal como una estructura pertinente para la integración de todos los valores caracteriales de la era digital (síntesis, hipertextualidad, intermitencia, volatilidad y fragmentación de la linealidad narrativa). La contingencia fractal —como signo y oportunidad—, opera así como una proyección daguerrotípica de las caras poliédricas de esas ciberliteraturas que sin duda acabarán fundando las sucesivas generaciones de nativos digitales criados en la presente cultura lectora y escrita del tweet, del meme aforístico, del whatsapp, del comentario digital, del post bloguero y de todas las formas de comunicación electrónica sintéticas e inmediatas. 

    El futuro cultural —pese a las profecías agoreras de los abogados defensores de la vieja cultura pre-digital—, descansa ya en manos de las irreverentes generaciones de presentes y futuros "neobárbaros digitales" que van construyendo su imaginario, su sensibilidad y sus automatismos creativos en la actual cultura de comunicaciones ubicuas, abreviadas e instantáneas entre emisor y receptor, en ese inédito campo de interacción cultural. La hegemonía de las formas y contenidos de la cultura contemporánea por venir está llamada a ser desplegada por la acción de estos "neobárbaros tecnológicos" moldeados/traumatizados por el paso evolutivo de las lentas y aisladas sociedades predigitales a las veloces y vinculadas sociedades digitales, por ese recorrido gradual a un mundo sin fronteras e interconectado, materializando por primera vez en la historia el contexto humanístico de aquel diálogo tarkovskiano que a la pregunta de "¿cómo podríamos conocernos unos a otros?", encuentra la respuesta en la afirmación revolucionaria de "aboliendo las fronteras". A pesar de las lamentaciones de los “hombres de letras gutenberguianos”, estos “neobárbaros digitales" irán abandonando generación tras generación los sagrados panteones gutenberguianos a las ruinas del tiempo y al polvo de los anaqueles, edificando en sustitución los nuevos panteones digitales guiados por ese carácter eufóricamente iconoclasta cosustancial a toda generación de enlace y ruptura, y cuyos nuevos iconos shakespearianos y cervantinos condensarán los signos de las específicas "marcas epocales" y los "horizontes de expectativas" de este revolucionario tránsito humano desde el homo sapiens al homo technologicus. En esa tarea histórica de transición se irán tallando así las revolucionarias efigies que serán idolatradas en el futuro Parnaso digital, al mismo tiempo que los venideros Harold Blooms elaborarán las tesis que brillarán en los frontispicios señalando teóricamente los rictus y los tics epocales de los nuevos totems, automatismos epocales entre los que sin duda será distinguido, como iniciático patrón mayor de esa sintomatología generacional, la celeridad y la compulsión narcisista inherente al triunfo del individualismo neoliberal. Esa urgencia identificativa del vencimiento por KO sobre la hasta ahora paciencia tradicional en la confección artesanal de complejas máscaras y símbologías narrativas, la obra digital como impetuoso relámpago y no como elaborada miniatura. La marcada tendencia de una cultura Frazier sobre una cultura Muhammad Ali, la predilección técnica del gancho eléctrico frazieriano sobre el sólido encadenamiento de golpes cassiusclayano, la velocidad de la intuición y el ingenio frente a la inteligencia compositiva abisal. 

  El biotopo formativo de estos “neobárbaros eléctricos” —demiurgos de estas futuras ciberliteraturas iconoclastas—, no se ubica tampoco ya en el paradigma decimonónico de la cultura burguesa y el autor sacralizado, sino que se sitúa en el paradigma de una cultura independiente y un autor libertario que actúa al margen de obediencias suprapersonales en el culto postmoderno de una descompresión institucional, un relativismo ácrata y una interactividad permanente entre autor y usuario. Este ámbito de interacción interindividual omnipresente —promoviendo el derrumbe de los muros del íntimo atelier clásico—, vuelve porosa la creatividad a la influencia de constantes inputs del entorno haciendo evolucionar de manera forzosa el tradicional soliloquio intimista del autor moderno hacia una externalización del proceso creativo en el que finalmente la soledad frágil del atelier se convierte en la soledad compartida del agora. En una consecuencia sobrevenida, esta intercomunicación osmótica con el medio por parte del autor digital contemporáneo deja también como resultado final marcas de fractalidad en su producción, incrustando partes fractales del mensaje entre capas de sobreentendidos sólo accesibles en última instancia para autor y lector vinculados en ese constante interconocimiento recíproco. La comprensión de los textos de estas ciberliteraturas germinadas bajo las influencias de un contexto privado y público requieren por este motivo de la actualización de las técnicas de crítica textual, para saber abordar ese tránsito de la tradicional unidireccionalidad a un nuevo modelo en el que se mezclan unidireccionalidad y reciprocidad, el paso del predominante monólogo o diálogo retardado a la "conversación en vivo" como nuevo paradigma cultural. Este procedimiento abierto a una permanente interactuación e interactividad con el entorno desencadena en paralelo una inédita lógica de creación y recepción de la obra de arte digital, donde uno es siempre de forma esquizoide lectoespectador y autor, donde uno siempre es actante de un proceso de narración global. Por todo ello, estas generaciones digitales de manera inevitable terminarán por renovar o desgarrar la literatura con nuevas formas y discursividades en las que posiblemente ya no habrá espacio para el denso cuerpo narrativo del relato o de la novela tradicional decimonónica —demasiados obesos para los frugales tiempos digitales—, y en las que probablemente serán formuladas variantes rupturistas de la síntesis y de la elipsis para la consumación de este nuevo programa de una escritura magra y omnipresente, la fundación de una suerte de fast-foods literarias de creación y degustación rápida más apropiada al creciente medio digital.






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   Esta serie narrativa pretende ser por tanto ante todo un anticipo de esa realidad sociocultural en formación —siempre en marcha, deslizante, como bien apunta Vicente Luis Mora—, dominada por el dinámico paradigma de la comunicación y la cultura digital, donde los viejos lectores decimonónicos van siendo reconvertidos en una rareza decadente, y el protagonismo recae lentamente sobre una generación de lectores digitales con un diferente “horizonte de expectativas” en cuanto al sentido de recepción de la obra de arte a la manera de Gadamer. Como sucede siempre en tiempos de un trascendente cambio paradigmático, el cambio nunca es oficializado en último término por la voluntad de cambio de sus autores, sino que éste se concreta únicamente cuando la huella de su implantación ha alcanzado la plena sustitución del anterior "horizonte de expectativas" por el nuevo "horizonte de expectativas" entre la masa receptora cultural. Esta serie narrativa pretende situarse precisamente en ese instante posterior a la aparición de ese novedoso lector digital, actor cultural singular quien se relacione con naturalidad con todas las particulares formas de literatura digital, con todos los nuevos códigos de escritura/lectura fomentados por la digitalización, con toda esa suerte de literaturas hipertextuales y sintéticas que impelen a un compromiso (re)creativo del lector con la obra en el radio de acción de esa fenomenología formulada por Roman Ingarden que dictaminaba toda obra de arte como un objeto intencional que es siempre completado, estructuralmente, por el lector.  

    Cada microrrelato fractal actúa en consecuencia como la formalización de ese objeto intencional ingardeniano, a modo de emulsionante literario de esa clase de literaturas digitales sintéticas, discontinuas y atomizadas, a modo también de una renovada sacralización de la “palabra” frente al “discurso” —donde prevalece lo sintagmático sobre lo narrativo, y lo hipertextual sobre lo lineal—, reproduciendo mediante una mecánica fractal, en doble recurrencia interna/externa, una construcción sintagmática en oposición a una construcción narrativa clásica. Esta construcción "sintagmática" —mecanismo clave en la emersión fractal—, se articula como una metodología de creación de significación a través de la relación de los diversos tipos de sintagmas dentro de la oración (sintagma nominal, sintagma adjetival, sintagma verbal, sintagma adverbial, etc.), creando así un texto de oraciones cuasi estancas, no vinculadas directamente a la siguiente oración del texto como sucede en una cadena narrativa clásica, en una cadena causal clásica, sino vinculadas principalmente al contexto de la historia, al "todo narrativo", al conjunto de ese relato que busca definir y evocar en ese proceso de continua adición devenido de la dinámica cuasifractal de agregación de significados por parte del lector. Un aligeramiento del continuum narrativo mediante el traslado del centro de gravedad del mecanismo de producción de significación del exterior de la frase al interior de la frase. 

     Este modo de construcción "sintagmático" se opone en este aspecto al modelo tradicional de construcción "narrativo", entendiendo este modelo de construcción "narrativo" como una forma de producir significación mediante una relación encadenada de oraciones. El clímax de significación, en este caso, es alcanzado fundamentalmente fuera de la oración, en la suma de frases, en la colisión evocadora de oraciones, en el magma semántico acumulado del fraseo. En el procedimiento de construcción "sintagmático", no obstante, la generación de significado se ocasiona en el interior de la oración, en el interior de la frase, en esa interrelación vibrante entre los diversos sintagmas y, sobre todo, en la asociación que se establece entre cada uno de los núcleos sintácticos de cada sintagma, poseyendo como derivada principal la rejerarquización de la frase en párrafo.

     Este microrrelato fractal se presenta así, en efecto, como una suma de frases cuasi estancas que son párrafos de sintagmas, interconectándose recursivamente con el todo narrativo, más que entre ellas mismas, disociándose en consecuencia de la vieja lógica narrativa secuencial. Esta reconversión de la frase en párrafo viene a presentarse también como resurrección y como epitafio del propio párrafo, que tal como señala Keith Devlin en su artículo "La muerte del párrafo" en la era digital ha encontrado su defunción funcional, sustituida por la ligereza y la economía cognitiva de la frase digital. 





****


  


    El objetivo final de esta obra es sumarse asimismo en última instancia al debate sociocultural alrededor de las inercias de cambio provocadas por el paradigma digital y la «cultura de las pantallas». Dar mayor testimonio de la controversia sobre las implicaciones y el grado real de mutación sociocultural —e incluso humano—, provocado a raíz de la progresiva socialización de los novedosos hábitos e influencias psicosociales del mundo digital. Esa discusión que marca el tempo de la contemporaneidad acerca de las derivaciones reales de transformación como resultado  de la colisión entre la galaxia Gutenberg con la galaxia Gates. Esa serie de profundas modificaciones y alteraciones socioculturales, e incluso neuronales, proclamadas en el famoso estudio de David Nicholas sobre la generación Google, en las tesis evolutivas de Nicholas Carr y otros teóricos afines, en la actividad crítica de la plataforma europea E-Read, en las conclusiones de investigaciones internacionales con respecto al declive de las habilidades para la lectura y la comprensión de textos largos en el medio digital (TIMSS/PIRLS [2006; 2011]; PISA [2009, 2012]), o implícitas en la misma necesidad de la defensa argumental por parte de Robert Darnton sobre la posibilidad de que Internet pueda ser también un lugar propicio para la acción de profundos textos académicos. Todo ese relato de daños colaterales ocasionados por la irremediable colisión con la galaxia Gates que parece conducirnos a una deriva hacia nuevos hábitos de escrituras y lecturas digitales más fragmentadas, más abreviadas, más zigzagueantes, más sintetizadas, más aceleradas, más espasmódicas en el nuevo espacio de (inter)actuación sociocultural de la pantalla, en sustitución de la agonizante página de papel. Los efectos positivos y negativos que genera en suma la influencia permanente de ese pestañeo mental, de esa actividad constante replastificando nuestros cerebros hacia una benéfica agilidad cerebral pero al mismo tiempo dificultando la producción o concentración en textos largos, transformando en normal la traba para una "lectura profunda, crítica y analítica” como señala la neurocientífica cognitiva Maryanne Wolf. Una cierta tendencia hacia la preferencia por la extracción de conocimientos ya predigeridos y sintetizados, y no ya a la manipulación, reflexión y asociación de ideas. Una amenaza de evolución general —tal como señala Andrew Dillon—, hacia un exceso de lecturas superficiales y sin profundidad, sin la productiva continuidad de los complejos reprocesamientos mentales de lo leído, manifiestando que "leemos mucho, pero de una forma muy superficial. Como sociedad, estamos perdiendo la capacidad de formular ideas profundas y complejas. Corremos el riesgo de estar atontándonos, de pensar de manera más simplista y fragmentada. Tenemos que dar a la mente la oportunidad de manejar ideas complicadas”. La amenaza de un pensamiento rápido y superficial como lógica inherente de ese nuevo paradigma de comunicaciones y procesamientos instantáneos: el predominio de las consignas sobre los discursos. Tendencias que entre las primeras jóvenes generaciones de nativos digitales ya empiezan a manifestarse en el marcado auge de las diferentes formas de literatura breve como la micropoesía, el meme como evolución del aforismo en el marco digital, el vigor del propio microrrelato y en la realidad que subraya el hecho que muchos jóvenes autores independientes autopubliquen en la actualidad en Amazon obras de longitud cada vez más cortas, e incluso en una forma seriada, siendo especialmente sintomático en este aspecto el paulatino éxito de los Kindle Singles: prioridad del mensaje sobre la armazón del mensaje en ese entorno digital de celeridad productiva y de consumo (tan coincidente y simbiótico con las propias necesidades e inercias productivas y consumistas generadas por el propio sistema capitalista neoliberal).

     Esta serie narrativa no reclama ser por consiguiente una forma clásica de microrrelato, sino una forma diferente de literatura breve presentada como imagen y residuo especular de las futuras escrituras digitales, tanto de sus virtudes como de sus peligros. Un intento de una de esas ciberliteraturas futuras incubadas en el contexto digital, probando que el talento creativo del hombre es adaptativo y la comunicación humana está en constante transformación estructural en función de las evoluciones tecnoambientales, pero nunca se interrumpe su naturaleza expresiva y comunicativa. Estos microrretratos constituyen por tanto un ejemplo potencial de esas ciberliteraturas constituidas sobre nuevos ejes comunicativos y literarios, donde el autor no ofrece al lector el cuerpo lineal de un relato, sino su mínimo esqueleto narrativo sugestivo, aunque en una forma textual igualmente autónoma y completa, como el equivalente literario de una unidad fractal matemática en la que estuviese insertada y codificada la imagen de un todo narrativo superior. Una unidad textual cuasifractal comportándose literariamente como un embrión expansivo desocultando un relato mayor a partir del diálogo recursivo entre el lector y la obra, como anticipando incluso una hipotética evolución ciberliteraria en el curso de la tradición del fanfic y de la cultura de interacción de los videojuegos en el que las obras terminarán siendo coescritas en armonía por autores y lectores, y donde nunca quedará suficientemente claro quién es el verdadero autor y quién es el verdadero lector, en el mismo sentido de cooperación productiva interdiscursiva expuesta por Javier Díaz Noci cuando hace notar en su artículo "La escritura digital" que "la operación fundamental que se opera en la escritura digital es el paso de la linealidad a la fragmentación virtual: virtual porque al ser reconstruido por el lector, esa escritura vuelve nuevamente a ser lineal, aunque será una linealidad, si se quiere, personal, elegida, reelaborada por el usuario".  

    Estos microrrelatos fractales se presentan, en definitiva, como un aperitivo literario de ese mundo futuro transformado por las dinámicas y fuerzas de cambio del mundo digital, y en cierto sentido como un ejemplo de los esfuerzos creativos de adaptación que en un escenario similar reclamará ese extraño mundo regido por una comunicación telegráfica de pulsos y notas breves. Una cultura de la fragmentación y de la síntesis que pareciera incluso amenazarnos con la aparición histórica de un tiempo en el que quizá acabarán siendo coronados el virtuosismo reduccionista de desconocidas formas de literatura digital. Un tiempo en el que seremos alumbrados tal vez, como norma general, a través de la seducción y la tentación de lo breve: el declive de lo narrativo y el auge de lo sintagmático.




Arboussols, 8 de abril de 2015







   [1] Las características singulares e identificativas de todo texto literario fractal se consagran alrededor de una recursividad interna a partir de ciertas figuras clave como el desdoblamiento, la dinámica circular, la dinámica cíclica, la dinámica laberíntica y la dinámica de mutación. El proceso de fractalidad literaria de estos microrrelatos fractales se articula además mediante una doble recursividad, interna y externa. Más allá de la recursividad textual interna, común a toda literatura fractal, la naturaleza narrativa específica de estos microrrelatos fractales merced a su tendencia natural a ser releídos una y otra vez les otorga la especificidad agregada de una recursividad externa. Recursividad diferente de esa connatural recursividad interna motivada por las características funcionales del texto y por sus mecanismos narrativos internos; una recursividad externa generada en la interacción recurrente entre el lector y el texto en esa múltiple lectura en bucle, en ese permanente diálogo recursivo con la obra.

   Este modelo narrativo se emparenta por esta razón más bien con el modelo matemático específico de "fenómeno fractal por autocuasisimilitud bajo un proceso de recurrencia", en el que la construcción del "todo" es conformada por numerosas unidades fractales que no son completamente idénticas unas a otras, distinguiéndose por pequeñas distorsiones con respecto a las demás: su singularidad y valor literario. En la misma corriente de lo enunciado por Benoît Mandelbrot cuando hacía notar que "un objeto es autosimilar o autosemejante si sus partes tienen la misma forma o estructura que el todo, aunque pueden presentarse a diferente escala y pueden estar ligeramente deformadas".

   En el caso de estos microrrelatos fractales, su dinámica fractal se desarrolla por tanto a partir de esta doble recurrencia mediante la suma de las virtudes recursivas internas del texto a la virtud propia de la recursividad externa ocasionada por el proceso reiterado de lectura que el lector efectúa de la unidad fractal inicial (ese microrrelato fractal ofrecido por el autor). Corriente dual que distorsiona progresivamente el texto inicial por la adición de esos nuevos significados que el lector añade en el curso de su lectura. Este proceso de escritura/lectura por parte del lector desemboca así finalmente en la desocultación de un relato mayor por esa suma fractal: esas significaciones objetivas que ya estaban implícitas en esa carga fractal inicial (en cada unidad sintagmática planificada metódicamente por el autor), y esas significaciones subjetivas añadidas por el aporte personal del lector como resultado original de su propio diálogo recursivo con la obra.

   La suma de estas pequeñas distorsiones diferenciales a partir de la unidad fractal original (es decir, del microrrelato fractal de origen que leemos una y otra vez) construye a cada siguiente nivel de lectura ese todo mayor único a partir de la redimensión, distorsión y repetición de esa parte fractal inicial, escenificando así literariamente ese proceso fractal de autocuasisimilitud por recurrencia que conduce a la conquista de ese definitivo "todo fractal auto-cuasisimilar".

   El microrrelato de inicio no es en consecuencia más que la sugestión inicial del verdadero relato disimulado, y que solamente el lector completa de manera única en su proceso de lectura recurrente en una suerte de escritura invisible complementaria a la escritura visible del autor, augurio acaso de una revolucionaria escritura digital que fusionará o entremezclará las figuras históricamente alejadas de escritor y lector.













Microrrelato fractal nº 1 (El soldado)




                Historia de 
un soldado 
                 en 
            el 
 campo 
           de batalla. 


                             Durante 
                                        s
                                          e
                                            manas 
                                                      vaga 



























solo
por territorio enemigo,
                                  después de


 sobrevivir 





al asalto de su grupo de paracaidistas. 





S   u         m     i     s     i     ó      n 
                                                       era in
                                                               ternarse en campo 
enemigo,
ayudado por su ascendencia cultural
   su 
       perfecto 
                    dominio 
de la lengua del 
e
n
emigo. 


Durante esas jornadas 
que va errando 























solitario, 
sufre diversas crisis existenciales de tipo ético y espiritual.


















Cierto día 
                es 
                     acogido 
                                   por una familia de 
                                                              gran
                                                                    je
                                                                        ros. 




En mitad de la noche 
mata 
a la familia entera,
por una reacción que no logra c
                                                o
                                                   m
                                                        p
                                                           r
                                                              e
                                                                 n
                                                                     d
                                                                         e
                                                                             r,
                                                                                y continúa vagando, 
completamente solo, 

hacia 
su 
















































































    destino.












Microrrelato fractal nº 2 (Brest)



Una mujer madura
acompaña a su 
           m a r i d o
durante 
           uno de sus viajes de
                                        n
                                        e
                                        g
                                        o
                                        c
                                        i
                                        o
                                        s.




Du
    ran
        te uno de sus paseos solitarios
                                                      por la villa de 





























































Brest,
coquetea con un































 joven escritor
en una terraza de la rue Louis Pasteur,
enfrente de las Halles Saint-Louis,
donde éste acude cada mañana
a contemplar 
                    el modo 
                               de vida singular 
                                                      de 
                                                         los 
                                 lugareños bretones,
intentando superar el bloqueo creativo
que padece desde hace 
meses.




La vida del joven
se
e    n     t            r               e             m e           z             cl               a        r        á
a partir de entonces
co
n la t
umultuosa 
vida sentimental 
de

   l
a

p
   a
r    

    e 

 j    

a.




Diversos 
         e   p
                   i
                     s
                        o
              dios
nos 
muestran las diversas perspectivas
del marido indiferente,
de la esposa infiel por 
abandono
y del joven amante
 curioso 
inexperto.





U
    n 

        ú
          l
           t
             i
               m 
                   o
                       episodio nos ofrece a la esposa y al joven amante
discutiendo enfrente de
                                 las 
                                       Halles Saint-Louis,
contemplados por un 

































































joven solitario
en una de las terrazas de la rue Louis Pasteur.





El 
    joven
            amante
                        cae entonces en un profundo bloqueo sensorial,
apresado por una poderosa sensación 
de 
    déjà vu,
                  como si él mismo se estuviese contemplando a sí mismo
durante 
alguna 
          de 
             aquellas mañanas ociosas
                                                   en las que 
                                                                   sentado en una de aquellas mismas 
terrazas
solía estudiar 
                    las costumbres sociales 
                                                       de los lugareños.









Microrrelato fractal nº 3 (Mito)





Historia 
ins
    pirada 
              en el refugio para 
gatos 
creado por S. Viviani 
en el
        lugar
                histórico romano 
                                          de Torre Argentina
                                                                        donde fue asesinado 



































Julio César. 










Una leyenda popular 
cuenta que
       estos 
gatos




p
ue
den 
ser 
en 
realidad 
re
encarnaciones 
de 
dioses romanos. 








El 

protagonista 


va al refugio 
de 
Viviani 


                                                                                para 
                                                                                         adoptar algunos de estos gatos,
                                                                                                                                     porque cree en esta probabilidad.








De una primera pareja de 
gatos 
que el protagonista vincula a 
Zeus y Hera
                   van naciendo 
                                       sucesivas 
                                                      camadas 
                                                                     ya en su domicilio parisino 
                                                                                                                                                                   
de la rue Malar. 


El
 protagonista 
                    del relato 
                                   correlaciona cada nuevo 
gato
con un personaje relacionado 
con una 
             r 
                e
            a 
      l
         i
   d
       a
    d



 m
i
   t
o
    l
ó
   g
i
  c
a. 



Desenlace dramático del relato: 


un gato 
            a  s esi n  a        a            o  
                                                       t    r   o           gato                                                                                                                                                                  remedando fielmente 



un mito antiguo.









Microrrelato fractal nº 4 (El paréntesis)





Desde la esquina de entrada
unos
concurridos 
                  grandes almacenes,
                                                el protagonista 
                                                     contempla 
                                                                     cómo bajan los 
coches
a través de la gran avenida,
que desciende 
desde la montaña




 hasta el mar.








Absorto 
            en el estudio de esa 
                                           n o  r  m  a  l   i    d  a    d,
el protagonista es sorprendido
por el repentino estruendo de un 
                                              a
                                              c
                                              c
                                              i
                                             d
                                             e
                                             n
                                             t
                                             e,


en la intersección


                           de la gran avenida



                                                                                    con una calle menor.







Un paréntesis se produce, des fi gu ran do   la     n   o    r    m    a    l    i       d       a            d.








Las hileras ordenadas de transeúntes
se
 transforman 
                    en corrillos,
                                        la sonoridad    ho
                                                                    mo
                                                                          gé
                                                                             nea    del tráfico
se 
convierte
en 
una 
arritmia 
de 
cláxones
 y
 sirenas.





El 
protagonista 
estudia
 con 
detalle
                                                                                      todas las fases de ese paréntesis,
hasta que finalmente las ambulancias retiran a los accidentados,
y sus sirenas 
se van apagando
                          en un murmullo distante,
y los corrillos 
se 
     van 
           convirtiendo 
                              de nuevo
                                            en 
                                                 filas 
                               ordenadas 
                        de 
     transeúntes.




Algún tiempo después,
restaurada 
ya
    la      n   o   r    m   a   l   i    d   a   d,
el 

p
r
o
t
a
g
o
n
i
s
t
a comprende con angustia,
que él,
sin embargo,
sigue dentro del 
















































paréntesis.









Microrrelato fractal nº 5 (El fugitivo)




La 
     amenaza definitiva
la 
había
intuido 
en el repentino 
                      cambio de tiempo,
                                                  en las violentas ráfagas de   a
                                                                                                i
                                                                                                  r
                                                                                                     e
                                                                                                         que subían desde el valle hasta la montaña.







El fugitivo
               comenzó a realizar los 
                                                p
                                                 r
                                                  eparativos.







El perseguidor
recorrió el valle
con expresión de asombro,
como si le sorprendiese que aquel
 a 
   quien 
            perseguía 
                          desde 
                                    hacía 
                                             tanto
                                                      tiempo,
hubiese elegido un lugar para refugiarse,
que él mismo,
hubiese también 
elegido.




Cuando el perseguidor
                                                                                                     entró en la pequeña cabaña de la montaña,
el fugitivo 
              ya había dispuesto,
hospitalariamente,
el

 f
   e
g
   o    

        de la chimenea 
      
                                   y la cena en la mesa.





Ambos hombres conversan 
animadamente
de todo aquello
                      que 
                         iba 
                            más
                           allá 
                          de 
                      la 
             lucha
que les había convertido en enemigos.




Durante 
             toda la noche,
                                  ambos hombres conversan
sobre sus nuevas pasiones,
 sobre
   las
    viejas 
       pasiones 
                     que aún no habían 























caducado.


El perseguidor casi se arrepintió cuando le asesinó antes del amanecer.




Antes de comenzar su propia huida,
vagando en 
silencio
entre aquellos parajes de montaña,

el nuevo fugitivo,

c
r
e
y
ó

        reconocer 
                       en aquel 
                                    lugar,
                                             el reflejo de su futura morada.










Microrrelato fractal nº 6 (Soledad)





Muchos
            hombres 
                          la habían visitado y adorado en el pasado,
antes 
de 
caer 
en 
el 
olvido.


A
h
o
r
continuaba 
aislada 
en el 
desierto,
i
g
u
a
l

de solitaria y abandonada,

i
g
u
a
l

 de seductora.




Algunos hombres le encontraban figura de mujer,


otros hombres 

le detectaban rostro de víscera,


otros hombres 

se postraban ante ella sin llegar a verla.






El 
       visitante 
                       acudió al paraje abandonado,
durante
días
la buscó con rostro 
ansioso,
hasta que una mañana la encontró,
y corroboró también su figura de
















































 mujer.







Todas 
          las  
                mañanas 
                               la
                                   visitaba,
después
             se 
                 alejaba


                             procurando olvidarla.





Una
       mañana acudió al lugar
con 
el 
mismo 
rostro 
ansioso
con el que la había buscado,
comenzó
                a d
                    e
                      struirla con ciega euforia,
quedando

p

l

á

c

i

d

a

m

n

t

e

dormido entre sus ruinas.





A la mañana siguiente,
visitó 
de nuevo el lugar,
con gran asombro
la 
descubrió 
otra 
vez 
recompuesta.


Entonces supo que no estaba solo.









Microrrelato fractal nº 7 (La travesía)





La 
     singladura 
                      e
                        ducativa



p
o
r






 e


















fiordo
había partido con retraso
por culpa de las malas condiciones meteorológicas.











El 
colegial
 había 
subido 
la 
nave 























vikinga
                                                                                     con el resto de los profesores y los colegiales,
bromeando y con mirada despistada.








P


e


r







una vez a bordo,
                              hubo 
                                         un i
                                               n
                                                  stante breve y redefinitorio,
                                                                                              como
                                                                                                        le había sucedido en el pasado a 







todos los demás.






Y e
                               n ese momento,
recordó frases que no recordaba haber leído:



"Los
         mejores
                      i
                    n
                       t
                          e
                   r      
                        r
             o
                g
                    a
               n
                   t
                     e
                 s 


son los que no tienen respuesta,
nos conducen,
 a su vez,
 a


o


t


r


o



s










































interrogantes".





"El grito más feroz es el que entonamos al 


































unísono".
















"El 
       dolor 
                 más 
                          revelador es el que nos separa de lo que nos une".








"La 
única dicha que nos salvará nos aguarda detrás del último





































 horizonte".













"Nuestra última palabra,
será su primera 
                        palabra".






Y
    entonces 
                    com
                           prendió.





Y su mirada,
ya fue la mirada del 









































































otro.
















Microrrelato fractal nº 8 (Canícula)









Un 
      ho
           m
                bre 
                      se suicida 
en su apartamento
después
de 
haber caído















e

              n 


           l










































tentación 































d


               e













































 violar


































a una joven adolescente.





















Durant
             e 

                    u
                na 

                    s
                     e
                 m
                      a
                n
                        a
                                  nadie 
                        habla 
                                 de otra      c     u      e      s      t      i    ó     n

                                                                                                       en la tranquila villa 
                                                                                                                                       del 
medio oeste americano.










"Margaret,
                 irresistible demonio de luz,
                                                      piel de rubí
               donde se reflejaba 
                                       cristalina
                                                     mi 
                                  podredumbre,
                                                      precoz coleccionista de adioses,
                                                                                                hoguera 
                                                                                                           de 
                                                                                                               la sangre gélida,
                                                                       tierno crepitar de blasfemias,
                                   cegadora ilusión de juventud,
némesis del corazón 
                           se
                              re
                                 no".







El 
      ins
            p
               e
                c
                  tor de policía 
                                       encargado 
                                             del 
                                            caso,
                                                     había 
                                                               copiado 
                                                          con 
                                               esmero 
la pequeña nota de suicidio inconclusa
(imitando
                incluso 
                            la 
                                 caligrafía
                                                 n
                                                         e
                                                      r
                                                           v
                                                       i
                                                          o
                                                    s
                                                         a),


m
   u
     chas 
             noches 
           la 
              sacaba 
                           del cajón antes de dormir,
           releyéndola con calma,
                                       con gesto contrariado,
                  como si hubiese algo familiar 
                                                                en 
                                                                     todas 
                                                                            aquellas palabras.

















Microrrelato fractal nº 9 (El último hombre)







El

j
o
v
e
n

             gerente
                             del
                                            refugio
                                                            de
                                                                    m
                                                                             o
                                                                                       n
                                                                                                    t
                                                                                                                a
                                                                                                                             ñ
                                                                                                                                       a


le 
había 
          observado 
                         d
                         e
                         s
                         d
                         e 
                           su llegada
                                          la 
                                             tarde anterior,





c   a   m   i   n   a   n   d   o 

a

trom
pi
co
nes


entre
 la 




























ventisca.











Desde el primer instante,
el
joven
entendió
               en sus ojos 
                                 rendidos
                                      al 
                                 silencio 
                                      y
                                      la 



































duda,












que


él 



t

a

m

b

i

é





había 
abandonado 
todas
                                                                                                                                                         las                                                                                                                                                creencias
                                                                                                      que un día habían sido
                                                                      el techo y el sostén 
                                                  de sus días.















El 
joven
intuyó
también 
            en sus manos expectantes
                                                  que quizá había empezado 
                                                                                          t
                                                                                           a
                                                                                              m
                                                                                                   bién 
                                                                                                          a 
                                                                                                               releerlo
                                                                                                                            todo 
                                                                                                                                     desde 
                                                                                                                                               el                                                                    


























































principio,
y que sus pasos ahora eran más
 ligeros,





aunque en cambio,
su caminar seguramente era más 
lento.












El 

joven





 sabía
 que





 él








 también
 había
 comenzado
 a
sentirse 















                                                                                       e
                                                                                   x
                                                                               t
                                                                           r
                                                                               a
                                                                                    n
                                                                                          j
                                                                                      e
                                                                                  r
                                                                             o











  que
        buscando 
                      con
                           su
                               e
                                  lo 
                                      para esa 
                                                    m
                                                      e 
                                                        l 
                                                         ancolía,


había 
                                    migrado 
                                                                                    a muchos lugares,





lugares con hombres






a


 lugares anteriores al hombre,








h
  a
     s
       t
         a 
            alcanzar c
                        o
                      m
                    o 
                él,
                    aquel aislado y solitario
                                                        refugio
                                                                   de 
                                                                        m
                                                                             o
                                                                                  n
                                                                                      t
                                                                                          a
                                                                                              ñ
                                                                                                   a.







A
    la mañana 
                      s
                        i
                         g 
                            u
                               iente,
                                              se 
                                                                        había
                                quedado 
                                                                                          contemplándole 
                                                                                                                                        largo 
                                                                                   rato,



mientras caminaba entre la nieve recién 
caída,



dejando 
            sus huellas con paso contemplativo,
perdiendo cada vez más 
distancia
con 
la
comitiva de 
                     montañeros
que ascendían en procesión
hacia
 la 



































cima.























Cuando llegaron los
                               primeros servicios de 
















emergencia,


















para iniciar las labores de rescate















de las víctimas del alud,








































el jefe de la brigada de salvamento























solicitó al joven gerente


























el informe de todos los montañeros





























que habían partido del refugio hacia la

















































cima,
pero el joven,
sin embargo,
solamente repetía 
una 
otra vez
la descripción del último hombre que había partido del refugio,
como 
si
en
    el
       fondo
               fuera
                      el  
                          único 































































hombre.







Biel Rothaar
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