mercredi 7 juin 2017

El nihilismo según Michael Jordan




Detrás del ruinoso museo de arte contemporáneo
hay una cancha de baloncesto recién reformada, 
las canastas doradas y las líneas azul metálico
se adscriben en el mejor diseño kitsch
que se ha apoderado de la ciudad. 
Cada mañana muy temprano hay veinte filipinos
jugando a algo que no es baloncesto,
no hay árbitro y todo contacto está permitido.
Alguien me vaticinó que será el nuevo deporte rey.
Las reglas dicen que se desarrollaron 
a partir de un manuscrito inédito de Schopenhauer. 
Su epílogo afirma que "el mundo alcanzará un nuevo inicio
cuando el nihilismo occidental se convierta en la religión del mundo".
Hay un grupo de jóvenes superdotados interconectados por su amor a Necháyev
que trabaja en esa misión desde hace años.
Han creado un padrenuestro nihilista que reparten en octavillas
de forma selectiva a la salida de algunos colegios
y que graban de forma masiva en las puertas de todos los baños públicos.
Escuché pronunciar sus primeras líneas una mañana al más talentoso de los filipinos
mientras volaba hacia canasta como sólo sabía volar Michael Jordan. 
Dicen que los filipinos son incapaces de comprender el kitsch
pero que dominarán el nuevo baloncesto, 
porque algunos de ellos serán los mejores apóstoles de la nueva religión nihilista. 
Muchos días juega desnudo y untado en aceite de motor quemado
para esquivar mejor los golpes. 
Alguna mañana cuando hace sol y su piel brilla bañada en sudor,
nadie conseguiría distinguirlo de cualquier dios tropical. 
Su mejor arte es el rodillazo volador en la cara
y sin dejar botar la pelota la toma de impulso sobre el cuerpo inerte. 
Hay vídeos virales en Youtube con sus mejores jugadas. 
Niños de todo el mundo tratan de imitarle 
y cuelgan sus propios vídeos reclamando un like del nuevo Michael Jordan.
Dicen que pronto lo prohibirán y se hará clandestino, 
y eso terminará por encumbrarlo como el nuevo vicio occidental.
Dicen también que ése era precisamente el plan del grupo nihilista secreto. 
Algunos aseguran que no habla filipino mientras juega
sino un lenguaje gutural que suena obsceno en aquellos que lo escuchan. 
Eso ha hecho correr la leyenda de que en verdad no es filipino sino alienígena,
y que en realidad ha venido a salvar el mundo. 





Guerau K. Blissett
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